
En
una isla argentina, en un régimen de internado, la vida de un grupo de
adolescentes, cadetes del Liceo Naval, transcurre apacible y ordenada bajo
rituales rígidos y familiares. De pronto, una lejana guerra de verdad. Y otra
más cercana, que no parece guerra... El protagonista está donde no debe
estar y ve lo que no debe ver. ¿Ahora él también es parte de las guerras
del Capitán Bones? ¿Quién es el amigo y, sobre todo, quién el enemigo?
En su primera novela, Daniel Ortiz (quien ya había publicado un volumen de
cuentos, El Señor de los Espejos, uno de cuyos textos publicamos en
nuestra edición 68)
construye un relato narrado con voz adolescente donde las imprecisas fronteras
del testimonio y la ficción dejarán al lector la incómoda sensación de no
saber nunca de qué lado está parado. La literatura nos ofrece otros ejemplos
de novelas de esta índole. La paradigmática, La ciudad y los perros, donde
Mario Vargas Llosa vuelca a la ficción su paso por el Liceo Militar Leoncio
Prado, de Lima. En las letras argentinas hay testimonios del mismo liceo en El
agua electrizada, del fallecido Charlie Feiling, contemporáneo de Ortiz
en las mismas aulas.
Las guerras del Capitán Bones es una narración caracterizada por la
coexistencia de un hilo argumental central, salpicado por varios capítulos
con retrospectivas (bajo la forma de cuentos), que si bien no impulsan la
trama principal, le conciernen e ilustran. Un final construido en tres niveles
distintos nos va despidiendo paulatinamente a partir del penúltimo capítulo.
Las guerras del Capitán Bones fue presentada el jueves 13 de noviembre
de 2003 en el Celta Bar, Sarmiento 1702, esquina Rodríguez Peña, Buenos
Aires, con comentarios del profesor José María Ferrero y la presencia del
autor.