
A
menudo la literatura pasa por el tamiz del juego, y produce libros que, tal
como vislumbrara Cortázar hace alrededor de cuatro décadas, pueden leerse
cual rayuelas de letras e ideas. Es el caso de
Cuentos perversos y poemas
desesperados, en el que Paula Winkler reúne poemas, relatos y otros
textos sueltos, además de unas peculiares cartas que el libro mismo lanza a
los ojos del lector para hacerlo partícipe del volumen, desde unos sobres
encarnados que se aprestan, entre las páginas, al asalto.
El libro está dividido en tres secciones: "Poemas de la
desesperación", "Poemas desesperados" y "Cuentos
perversos". Entre sus particularidades se encuentran la carencia de
índice, que lo convierte en un libro-rayuela, o un libro-objeto —como lo
define su autora— para leer en cualquier orden o, si se desea, sin orden
alguno.
Pese a su carácter lúdico en la forma, el libro presenta historias
abordadas en clave de melancolía. Winkler presenta aquí poemas inundados de
tristeza ("De todos los hombres que conozco, / el hombre triste es
distinto. / El hombre triste no vive en júbilo, / ni viaja en automóvil, /
por eso riega una rosa / al tiempo que enhebra su gloria"), relatos
inundados de ironía, o de sarcasmo en algunos casos, y hasta un epitafio ("...Cuando
pensé que me entregaría el anillo tan ansiado, escuché un ruido seco que,
orondo, tiñó la blusa inmaculada que me había regalado").
Winkler conjuga el testimonio de diversos personajes, la mayoría
anónimos, con el lenguaje irónico que suele acompañar a los autores
urbanos. Hermoso a la vista, gracias al diseño de María Matilde Bossi, el
libro fue presentado en noviembre de 2003 en la Librería Cúspide Recoleta,
de la capital argentina, acto en el que participaron los escritores Silvia
Plager, Elsa Fraga Vidal y José Eduardo Abadi.
Nacida en Buenos Aires, Paula Winkler es doctora en derecho y ciencias
sociales. Ha cursado dos años la carrera de letras y en la Universidad del
Cine, y es magister en ciencias de la comunicación por la Universidad del
Caece. Ha publicado antes Los muros (Editorial Botella al Mar) y Cartas
escritas en silencio para el viento (novela, Editorial Corregidor), y en
1989 recibió el premio Jorge Luis Borges, de la Fundación Givré.