Letralia, Tierra de Letras
Año VIII • Nº 107
19 de abril de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
El regreso del caracol
La vida es sueño
El alcalde de Zalamea

Pedro Calderón de la Barca
(adaptación de Miguel Ángel Ontanaya Pastrana)
Teatro • Editorial CCS • Madrid, 2003

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"La vida es sueño / El alcalde de Zalamea", Pedro Calderón de la Barca (adaptación de Ángel F. Ontanaya Pastrana)Ante la necesidad de contar con una adaptación de las obras de Calderón de la Barca para su representación por parte de alumnos de enseñanza secundaria o universitaria, el profesor Miguel Ángel Ontanaya Pastrana —quien dicta clases de lengua y literatura en un centro de Alcalá de Henares— preparó estas versiones de dos de las más conocidas obras del dramaturgo español, que representan los dos primeros títulos de la colección de Teatro Clásico de la editorial CCS.

Ontanaya sigue el ejemplo del teatro sajón, donde se editan adaptaciones que llevan el teatro e sus autores clásicos a todo tipo de público, obteniendo un resultado bastante evidente: Shakespeare con su escasa producción teatral es inmensamente más conocido que el creador de la fórmula teatral occidental, nuestro Lope de Vega. El resultado primigenio ha sido esta pareja de obras adaptadas, que forma parte de un proyecto mediante el cual se pretende acercar el teatro barroco a jóvenes estudiantes de enseñanza secundaria y bachillerato, entorno en el que existe tendencia a representar únicamente pasos, entremeses y obra corta de dichos autores.

Los textos propuestos por el docente español han sido sometidos a un trabajo intenso de adaptación literaria. En el caso de La vida es sueño, por ejemplo, se mantienen sólo 1.477 de los 3.319 versos de la obra original. "Para ello", razona Ontanaya, "eliminamos fragmentos anecdóticos o noticiosos; juegos conceptuosos o de ingenio; diálogos o descripciones reiterativas que pretenden sugestionar al espectador de los corrales un determinado efecto (noche, tinieblas...), pudiendo ser evocados con efectos de luz o sonido; sustituimos palabras y términos arcaicos como agora (ahora), huelgo (alegro), hacienda (riqueza), desecha (disimulo), seta (tema), aleve (rebelde), etc., sin romper el cómputo silábico o la rima".

Suprimiendo estos aspectos, Ontanaya produjo un texto inteligible y representable sin escamotear la riqueza rítmica de la estrofa, la musicalidad del verso y, lo más esencial, los conflictos humanos universales: amor, humor, soledad, alegría, muerte... Además, contrajo el tiempo de representación a 90 minutos, lo que va en beneficio del espectador.

Cada obra posee una introducción que ayuda a conocer, comprender y llevar a su puesta en escena; así como indicaciones para actores y director y acotaciones sobre el vestuario, complementos, maquillaje, peluquería, luz y sonido.

La experiencia de Ontanaya con este tipo de montajes es más que satisfactoria: "El teatro del Siglo de Oro no está tan alejado de los intereses de los alumnos como se cree a priori. Los conflictos que tiene Segismundo con su padre o la lucha por la dignidad personal que mantiene Pedro Crespo en El alcalde de Zalamea están muy cercanos a los problemas y vivencias cotidianos de los adolescentes". Y agrega: "El teatro barroco está vivo. No podemos acotarlo como terreno vedado a eruditos y a actores y compañías profesionales".

 


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 3 de mayo de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes