Antes de irme
Es así no más la cosa
ellos regresan reclamando reposo,
silencio y no hay más que lágrimas.
No quiero amargar a las madres de otoño,
a las que ya se han ido
y a las que regresamos
por amor de Dios
a quién le importamos los muertos,
menos los vivos.
Cuando el cielo deje de parir historias divinas,
cuando mis manos se detengan
y se sequen mis ojos.
Cuando todo esto pase
y despierten de las tumbas
seguro vendrás a buscarme
y me enseñarás el camino
para que no sienta miedo
para que no pase frío.
Siempre se vuelve a la escena del crimen
El asesino siempre vuelve a la escena del crimen,
es por eso que aquellos regresan,
pidiendo perdón,
vuelven a reconocer el cuerpo.
Mi cuerpo herido,
mi alma muerta,
a veces yo también he vuelto
y en mis ojos también ha habido vergüenza.
Una historia perversa
No tengo miedo a ver bajo esa capa
de mugre y sangre,
ni a toparme cara a cara con un ángel
de blanco,
medio transparente.
Pero cuando todo está hecho,
sólo resta una lágrima solitaria.
Cuenta la historia
que hay una casa de almas perdidas,
de personas que se lamentan
por recuerdos infernales que nadie escucha.
Sabe Dios
si ellos pudieron dar explicaciones.