
Variopinto como el que más, el ambiente de las publicaciones de corte cultural en Internet presenta
múltiples posibilidades. Las hay que sólo sirven al ego de sus creadores y son el reflejo de las manías
autoapologéticas que suelen apreciarse en el mundo real. Otras son plataformas de proyección de grupos
editoriales y cuentan con toda una estructura para que sus visitantes compren sus libros guiados por la
crítica interesada que allí se puede encontrar. Hay otras, sin embargo, que rinden tributo al espíritu de
las letras como una válvula para la libertad del espíritu.
Este último y un poco más es el caso de Club de
Libros, una publicación semanal costarricense de reciente aparición —deambula por el éter desde
2002— que, además de ofrecer sustancia literaria en Internet, ha desarrollado en el mundo real diversas
actividades para promover lo mejor de la literatura de ese país y del mundo.
Además de las tradicionales secciones de creación, principalmente enfocadas hacia la proyección de los
escritores más jóvenes, Club de Libros presenta en sus páginas un vasto cúmulo de reportajes,
recomendaciones literarias, reseñas de libros costarricenses, biografías, libros clásicos, artículos
para fomentar la lectura, consejos de escritores consagrados e información sobre clubes de lectura y de
cuentacuentos, librerías, premios literarios y en general todo lo que puede ser útil para el amante de las
letras, sea éste un ávido lector o un ambicioso escritor, bajo la premisa de hacer realidad "el
sueño de llevar el hábito de la lectura a las nuevas generaciones".
La revista es producto del esfuerzo de un colectivo que ha desarrollado en el mundo real actividades
diversas, tales como clubes de lectura, presentaciones de libros, giras de escritores por diferentes
escuelas de Costa Rica, ciclos de filmes basados en libros, ferias de trueque de libros y otras a las que
suelen convocar a gente de todas las edades, pero especialmente a los más jóvenes.
La premisa de Club de Libros consiste en que, pese al crecimiento acelerado de costarricenses interesados
en la lectura, no existía un medio de confianza que brindara información sobre argumentos, calidad,
detalles de estilo y demás especificaciones para decidir en cuál libro invertir. "La producción
nacional", explica en su presentación, "es inmensa —3.000 libros al año—, pero la promoción
y el mercadeo sobre estos títulos es mínimo". Así, Club de Libros apoya a los escritores en la
promoción de sus libros y va más allá al brindarles mecanismos para acceder a diversas vías de contacto
para distribuirlos.
Es de hacer notar que la revista es producida por un equipo de mujeres a la cabeza del cual se encuentra
la periodista Evelyn Ugalde, a quien acompañan las también periodistas Laura Fuentes y Kattia Muñoz, la
filóloga Mariana Castillo, la instructora de yoga y artesana Aymara Babbar y la actriz Ruth Picardo. Así,
además de las razones literarias que tuvieron para crear Club de Libros, ellas desarrollan iniciativas para
la disminución de las diferencias sociales, profesionales y de otra índole entre los géneros.
"Es necesario", indican, "que las mujeres nos involucremos activamente en la definición,
diseño y desarrollo de nuevas tecnologías. En caso contrario, la revolución de la información dejará de
lado a la mujer o podrá producir efectos adversos en su vida... En Club de Libros hemos trabajado durante 2
años para que las tecnologías de la información se puedan usar para nuestro empoderamiento económico
como mujeres en el campo de la comunicación, para generar ingresos y fortalecer los existentes; así como
con el objetivo de generar empleo para otras mujeres jóvenes en este sector".
De esta manera, la revista rebasa lo que pudiera esperarse de una publicación literaria, y se convierte
en toda una fuerza generadora de iniciativas sociales en las que la literatura tiene un papel preponderante.