calles de abril.
tu mirada en la brisa:
hojas y nubes.
ríe la tarde.
ventanales de rojo.
torpe reloj
llegas de golpe:
enciendes la noche
de nubes tristes.
piraguas marchan
a la noche secreta:
cocuyos sin luna.
versos: cigarras
amanecidas en un
sueño perdido.
lluvia del lago.
en la orilla compiten
sol y recuerdos
un día cualquiera
la niña no tuvo dónde
descansar su tristeza;
te soñó rodeada de flores
y calles amanecidas
pendiendo de tus fríos labios.
de noche
tus pasos hollan
tanta soledad
que es rito o mueca.
Vuelvo a la noche. Tanta luz cegó nuestra
búsqueda. En la calle sólo dejamos harapos
y sílabas enfermas. Desde el fondo de la
habitación alguien señala mi mano derecha.
Sudorosa, parece un dios cansado de absolutos.
Tal vez es la única salida: la silueta de
un vuelo que hemos olvidado.