Letralia, Tierra de Letras
Año IX • Nº 113
30 de agosto de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Letras
Cuadratura de nostalgias
Extractos

Dubraska González Gámez

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A mi padre.

Esperar

Aquí
sentada

vendrás
a
auxiliarme

a renombrar este estado infértil
y
dolido.

Ausencia terminal
y
arruinada

banca rota.

Esperaré
tu mano enredada en los hilos de mi patria

suelo extranjero

pidiendo crédito
a
mi memoria.

Retornaré
silente
a
tu huella

vestigio
de
esperanza.

Hombre nacionalizado
por
mi cuerpo.

 

Doler

Ser sólo una queja y una lamentación
Hanni Ossott

Desde la antigüedad está consagrada mi pena,

ella
intenta
sobrevivir
en los remedios
de
mis
dolencias,

yo insisto
en su muerte

preparo la bienvenida
a
su
morosa
llegada.

Espero con mi dolencia

dolor inútil
esta enfermedad crónica
y
terrible,
de
angustias
y
desvelos
constantes
perennes.

Búscame
médico particular
cabecera de cama
virgen dolorosa
milagrera

para esta enfermedad incurable
que
es
tu
ausencia,

necesito
milagrero

y

fusilarte en mi historia
convertir
mi palabra
en verdugo
de
este
entierro,
solicito
redentor,

matar el dolor
este sadismo barato de volver a tu imagen
deshuesada
y
liquidada

hecha polvo por el viento.

 

Querer

soledades inexorables
la tuya excesiva o ausente la mía a la deriva sin ti
Marijosé Pérez-Lezama

Sombras ilustres desfilan por mi lecho,

mañanas frías
sombra matinal
el antiguo fantasma de mis sábanas
el odiado y mal marido.

Tardes de besos tibios
aparece el nombrado tiernamente
constante y quejoso
con su piel de costumbres y cariños.

Noche celebrada
sombra nocturna, la más digna y deseada
alimento de mis días
jugando con las locuras de mi vientre
esculpiendo ese querer maldito de recordarlo siempre.

Y en el tiempo él
el de siempre
la sombra perfecta, rendida y buscada

el amado


en
ella
endiosado
y
sepultado

queriendo a tientas y distante
el desfilar de todos mis encuentros.

 

Prostituir

qué dolor
cuando
las palabras
pesan
y se clavan
como cercas
Rafael García Casanova

Temes la incidencia de este verbo,

la
resaca
fantasmal
de
mis
palabras.

Yo
prostituta roja
flor
semilla
rocío
sólo vientre
acerco la daga inmoral al recuerdo de tus caricias.

Yo
nombro
temiendo
siempre
errar el día y hora del próximo cliente,

equivocar
y
olvidar
cuerpos

confundirlos
en el apuro por deshacerme del prostituto despecho que me asalta.

Temes leer y no ver el recato de una monja rosa

sigues temiendo
porque mis noches
son
noctámbulas
solares,

de
gemidos
contados
y
pagados

de
curvas
encontradas

que renacen con sólo mirar las ganas que tienes de encontrarme.

 

Consumir

Te recuerdo
eso no es nuevo,

diagnóstico crónico

lo nuevo es, mis cuidados intensivos
delicados.

Me estoy consumiendo los últimos besos que dejaste en las paredes internas de mis huesos.

¿será que me estoy muriendo?

Alucino un querer mejor
más útil
y
cercano,

te lo digo
te lo escribo
te lo anuncio
y
lo
repito.

Te recuerdo,
eres mi diagnóstico crónico.

 

Brevedad, seducciones y palabras

Nombrar la metáfora de tu llegada.
Reescribir los versos de mi lecho.
Contar una a una las vocales de tu boca.
Escuchar los gemidos de tus tonos.
Derramar la tinta en nuestro vientre.
Estallar tu cuerpo con todos mis acentos.
Exclamar una a una tus pasiones.
Corregir las comas y puntos del deseo.
Seguir la sangría de mis senos, para escribir punto y aparte con tus besos.
Sucumbir ante la sintaxis de este encuentro.

 

Tus manos

Tú,
borrador
de recuerdos
hoja suelta

mano zurda
negada
infantilmente
a
escribirme.

Tú,
diluyente
de memorias
papel en blanco

mano derecha
derramando tinta
a raudales
buscando
torpemente
un lienzo
para
dibujarme.

 

Cuadratura de nostalgias

Silencio,

llegaste aquí para quedarte

invierno
de
nostalgias

lleno de palabras.

Silencio
estás aquí
y
amanecí con ganas de enterrarte.

No te vayas
declárate tibio ante mis manos
tendido, ya sabes

te espera la madera, la pared acolchada de mi cuerpo.

Permanece,

hasta que se apague la luz del último cirio.

 

Monólogo

Existes,

es
mi
verdad

cruel
anuncio
del
soliloquio
mortuorio
de
mis
labios.

 

Puta inútil

Te
espero
de
rodillas
remolino
preso
de
rencores
con
los
pétalos
sueltos
de
mi
otoño
con
mi
puta
inútil
buscando
cadenas
y
condenas
de
hierro
para
trabar
mi
sexo
a
tu
deseo.

 

Hombre imperfecto

Todo tuyo siempre todavía.
Tuyo todo por siempre hasta hoy luego,
tuyo siempre porque para ser lo necesito,
siempre todo tuyo,
siempre aunque siempre nunca sea
Darío Jaramillo Agudelo

Para entrar en mí no necesitas pedir permiso.


estás,

perteneces
habitas,

resides
en
mí.

Sin embargo, si quieres te extiendo formalmente la licencia
para que puedas
todas
las
noches
pasearte endiosado por los vapores de mi lecho.

Hombre imperfecto de mi cuerpo.

 

Clavada

Aquí
te espero.

Clavada
como
una
estaca
a
los
pies
de
mi
cama,

con
mis
huesos
fríos
a
punto
de
romperse.

Te espero,

con
mis
ojos
fijos
en
la
puerta
de
esta
casa.

Te espero,

si no vienes
igual te espero.

Si tardas días meses años
si me olvidas
si te vas a los brazos de otra
si no llegas nunca
te espero,

y
si mueres
te espero
con
mis
pies
clavados
al
borde
de
tu
tumba.

Te espero
siempre
aquí
clavada.


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 20 de septiembre de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes