Tener
hijos y tener Internet no es, definitivamente, una buena dupla. No es sólo que la proliferación de sitios
con material poco recomendable se una a la perfidia con que generalmente son orientados los canales de
encuentro que brinda la red, que ponen en vilo el alma de más de un padre cuando sabe que sus hijos están
conectándose lejos del control familiar. Es, además, que los pocos sitios que se pueden encontrar en
nuestro idioma para el disfrute o la educación de nuestros hijos son en su mayoría portales de compañías
interesadas —canales de televisión, jugueterías...— o simplemente son hechos por adultos que no
parecen comprender bien la psicología de los niños.
De todos estos problemas carece el sitio Chicos y Escritores,
una especie de parque temático sobre literatura que, a no ser porque sabemos que no es así, hace pensar
que ha sido construido por niños: el lenguaje, las ilustraciones, el diseño y las actividades planteadas
actúan como verdaderos motores para poner a funcionar la creatividad de los pequeños y, lo más
importante, con literatura.
El sitio ofrece en primer lugar un espacio para que los niños envíen sus historias, llamado "Tu
texto para la red". Los pequeños escritores que quieran que otras personas lean sus relatos deben
antes registrarse, luego de lo cual se encontrarán con un formulario en el que se les piden algunos datos
básicos y se les ofrece la opción de enviar el relato directamente desde una caja de texto o mediante
archivo adjunto. Además, pueden leer en la misma sección los relatos enviados por otros niños; a nuestros
lectores adultos les recomendamos paseen su mirada por allí, pues hallarán gratas sorpresas. Quizás los
más pequeños necesitarán ayuda de sus padres en este y otros apartados del sitio, aunque se sabe que hoy
en día muchos de ellos dominan la tecnología mejor que sus padres.
Además de fomentar con ello el interés por escribir, el apartado siguiente se ocupa del interés por la
lectura. Como cuando salen de un cine con ganas de comentar la película, en "Leer y compartir"
los niños pueden dejar comentarios sobre los libros que han leído. Una rápida revisión a este apartado
permite entrever los gustos de los niños contemporáneos: historias que parezcan reales pero que no dejen
de aportarle magia a la realidad. Aparte del ubicuo Harry Potter, hallamos muchos comentarios sobre textos
que, sin dejar de ser escritos para niños, se sumergen en el género policial o en el de terror.
La siguiente sección, "Trabajando con...", involucra a escritores adultos con sus pares
infantiles. Esta parte del proyecto es especialmente interesante porque pocas veces, admitámoslo, son
atendidas las necesidades creativas de los pequeños en el mundo de los adultos. Aquí los niños sugieren
ideas, de tú a tú, a los adultos, y éstos van construyendo la historia de acuerdo a las propuestas
recibidas. Algunos niños con habilidades para el dibujo se animan y hasta ilustran las historias. Hasta
ahora han trabajado en esto el mexicano Francisco Hinojosa, la argentina Graciela Montes y el colombiano —y
letraliano por demás— Triunfo Arciniegas, quien, dicho sea de paso, es el amigo entusiasta que nos
condujo a estos parajes.
Para los más inquietos han sido creadas las dos últimas secciones. En la de concursos, los niños han
jugado con adivinanzas, mentirotototas, recetas imaginarias y la creación de un relato a partir de una
frase inicial. Los ganadores reciben diversos premios y su participación queda reflejada en el sitio. En
"El lugar secreto", cada lunes se publica un desafío para que los niños elaboren sus propios
juegos de palabras.
Una "Carta a los adultos" brinda algunas precisiones sobre el origen y la orientación del
sitio. Desarrollado por el Fondo de Cultura Económica y la Universidad Nacional Autónoma de México sobre
una idea original de Emilia Ferreiro —quien participa en la coordinación general—, Chicos y Escritores
está pensado para niños de 4 a 12 años. A los adultos se les pide simplemente que lean los textos de los
niños, prestando especial atención a la manera como ellos enfrentan y dan respuesta a problemas de muy
variada naturaleza.
Se les anima igualmente a respetar la originalidad de los relatos escritos por los niños, ya que los
profesionales que trabajan en el sitio harán las correcciones a que haya lugar, aunque la tendencia es a
dejar que la imaginación del niño sea la medida del texto. A los padres de niños muy pequeños, que aún
no saben leer ni escribir, se les pide que participen a título de secretarios, descifrando para ellos las
múltiples vías de participación que ofrece el sitio.
Chicos y Escritores burla eficientemente la inclinación de ciertos adultos a imponerle a sus hijos el
interés por la literatura. Sus propulsores saben, pues salta a la vista que llevan años trabajando en
esto, que la literatura es en muchos aspectos algo que debe ser disfrutado, y no puede disfrutarse algo que
es impuesto. Por ello se plantean, además de la simple remisión de textos para recibir comentarios de
otros pequeños autores, actividades en las que los niños, quizás sin saberlo, potencian por sí mismos
ese interés, al establecer relaciones lúdicas con las palabras.
Una última palabra: olvídese por un momento de que es un adulto y lea lo que los niños están diciendo
en este sitio. Le garantizamos una experiencia renovadora.