Letralia, Tierra de Letras
Año IX • Nº 115
4 de octubre de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Artículos y reportajes
Dos libros de poesía
Jorge Alberto Hotasegui

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"Crash", de Adolfo Marino PontiTraductor de silencios

    Crash
    Adolfo Marino Ponti
    Colección Nuevohacer
    Grupo Editor Latinoamericano

Adolfo Marino Ponti es un traductor de silencios. Descifra melodías naturales. Trabaja la palabra con finos cinceles de fuego. Su decisión literaria es equivalente a la del viento cuando traduce la herida de una rosa.

Crash materializa el despertar de la palabra, hace de ese despertar el libro con que sueña todo poeta. Un libro donde se puede correr libremente por sus calles, donde, en la sombra de su melancolía, encontramos el refugio seguro a tanto desamparo: "Ahora soy / un mago sin barajas / dejo caer una lágrima / y el poema / se convierte en llamaradas / como un granado / que arroja sus perlas / para herir a la tristeza".

En sus páginas cantan ruiseñores; santos y rapaces protagonizan la épica de su discurso; tenues lluvias musicales recorren los versos haciéndonos meditar, mostrando la belleza en su estado más puro. Nos lleva de la mano por un paisaje fragmentado, atravesado por una posmodernidad vivencial, cuyos efectos hieren, despedazan al hombre en su tiempo y resignifican su historia. "Nuestros héroes / son jóvenes e imberbes / con la gloria / tornándose bronce / y el bronce / tornándose mártir". Desde un presente cruel, Crash es efecto poético de la ruptura que provocó la globalización, "el poema es ahora una pata de palo / un perro / con su garganta llena de lluvia / y dentro de la lluvia / pétalos / como sonoras campanas destruidas..." nos dice en uno de sus versos para aludir al quiebre que provocó el paradigma neoliberal cuyas ramificaciones no eximieron al lenguaje de tales desastres. Desde esta perspectiva traduce la barbarie, con un lirismo sublime, para denunciar el ejercicio inhumano de quienes detentan el poder, "seguiremos / al cerámico tam tam / de nuestros pasos... / Gabriel Tupac Amaru / vendiendo flores / por un billete de romance...". Sus versos operan en el texto como un bisturí que acicala una flor sin lastimarla. Aquí reside la cualidad de su poética, la destreza de su oficio. La navaja de su escritura deja incisiones de luces, "Soy el que tiene la pierna rota / la memoria vendada / un relámpago en la mano". Adolfo Marino Ponti labra con paciencia y romanticismo su diamante-poema. Es así como dice en uno de sus versos más felices, voy a prender un fósforo en tu alma / y te encandilaré".

Cegados por su luz, después de leer este libro iremos por la vida encandilados de belleza y atormentados de poesía. Crash nos deja la reflexión clara, sorda, que nos golpea el alma: la vida sin arte es un golpe de nada sobre el corazón.

 

"Las tres monedas de la ira", de Victoria PaulesuLas tres monedas de la ira

    Las tres monedas de la ira
    Victoria Paulesu
    Colección Nuevohacer
    Grupo Editor Latinoamericano

"Yo voy apresuradamente hacia aquel sitio de
donde regresan los incendios".
Zoé Valdés.

En Las tres monedas de la ira, primer libro de Victoria Paulesu, asistimos a una poética que se erige desde la conceptualización de la belleza. No hay futilidad en sus palabras, sino intensidad de sentidos, revelación de lo ominoso, donde la razón opera en el discurso como un filo constelado para formular una estética, cuya virtud reside en desmaterializar el lenguaje instituido.

Bautizada en el nombre de su propia escritura, nos dice en el texto que da título a su ejemplar. "Monjas enclaustradas en bellísimos paisajes, cantan con voces de ángeles / y sus oraciones / trascienden inalterablemente diabólicas... y tu pequeño meñique no puede sostener las tres monedas de la ira".

Cuando la poesía no necesita golpes bajos, cuando reflexiva contempla un suicidio de flores y toma las voces dispersas por el viento que se trastocan en cristales rotos, nos enfrentamos a la divinidad en su estado natural. Paulesu nos hunde en un río metafísico de alucinaciones terrenales, donde la palabra empieza a romperse por obra del juego poético, a deconstruirse para construir, a armarse de protesta para tomar posesión de seres condenados por el Hades contemporáneo. Los marginados, los olvidados, los muertos, los irreconciliables con el sistema, son los protagonistas de su obra, "Padre, renunciaremos a perpetuar una especie maldita / pero nada serán sin nosotros / sin nuestros mutantes y perversos vástagos / necesitarán de su abordaje original / malsano / para sostener un mercado que no cesa".

Como lectores atentos no podemos quedar indiferentes a su mensaje, o participamos del dolor o salimos afuera, donde la poesía sigue siendo sólo una linda palabrita.

En el universo de Victoria Paulesu sus versos son rayos, pétalos candentes buscando del lector, su conciencia. Sin fisuras, sin caer en hondos abismos de retóricas altisonantes, Paulesu camina por la arista del lenguaje sin temor a lastimarse. Su léxico la recibe, se deja transformar, para renacer como un puente de pureza. Es equilibrista sin red. Camina dentro de la poesía, respira de ella, es el grito dentro de la soledad.

A bordo de un barco sin tripulantes, Victoria Paulesu, embajadora de los ecos del silencio, escribe desde el dolor, desde el sacrificio de la belleza para ofrendarnos su alma.

Podemos decir en palabras de Olga Orozco: "De estas aguas no beben las bestias del olvido".


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 18 de octubre de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes