Letralia, Tierra de Letras
Año IX • Nº 115
4 de octubre de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Letras
Revisión de los amores
Edith Goel

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para TJ, el hombre que supo
descifrar las estaciones de mi alma

Poesía 1

Te mezclas con mi sangre
y en la mitad de mi hueco

Dónde estás
             Yo jamás te encuentro me encuentro jamás encuentro
             Nada

ahora que el trajín de las culpas
es el único
vehículo
fiel

Mi cama es una encrucijada
los restos arqueológicos de una pompeya
que derramó sobre nuestro desnudo
su lava.

Mis venas
eran para ti.

Para tu temblor y tus ganas de no haberme conocido Ya no tengo aquella espera siempre a deshora todo mi laberinto inalcanzable arde cada mañana entre las grietas

Crúzame la carne
con tu súplica

Ya no vendré.

Bébeme:
he abierto mi voz
he perdido las palabras que todos queremos escuchar.

No me bebas:
lo mejor de mi néctar no te espera a ti ni a tu voz ni a tu sangre cansada ni a tu temple de hombre sin hoguera sólo tus empalizadas me rozan prefiero el vacío el itinerario claro de mi soledad

la melancolía es un fósil feliz que me alimenta de tu olor, tu aspereza, nunca decimos todo en la danza si supieras
si quisieras mi alimento de las manos si lo hubieras querido tú, un pobre mamífero sediento de mis senos me repito por qué el cuerpo de otro para sentirme viva me repito me repito me repito y deseo deseo que me olvides y nomeolvides nunca en tu baño ritual roza con tu añoranza el lugar mío y tibio donde empiezan todas nuestras vidas

 

Poesía 2

No tengo más
que un solo momento diminuto para ti
para tu voz con cronómetro
para tus prisas.

Nuestro encuentro irradia
hielo
después

No te quedes
nunca
más
en mí
ya no quiero
nunca
más
en mí
otras células

El porvenir no existe nunca existió
Que nadie me mire que nadie me consuele con el mal de muchos

las frases hechas las echo por la borda y quisiera volver a los tejidos de mi infancia a las agujas de mi infancia al cuadro de una venecia melancólica que me llamaba a subir al transatlántico ya no se cruza ningún mar ningún borde este hueco entre las citas entre ciegos me cala hoy los huesos llega a los subsuelos
ya no voy a nadar no voy a pisar el frenesí ya la sensatez ocupará mis mediodías mis madrugadas don’t take me for granted don’t let me down mis muertos siguen siempre rondando mi casa aquí cerca y siempre tan lejos

 

Poesía 3

Tengo
tantos labios mudos.

Por fin no me llega tu piel
no por teléfono ni por el dulce recuerdo de una empalagosa canción ni por la trivialidad de un orgasmo unísono
El péndulo
se sale de las horas
y no alcanzamos el punto feliz del equilibrio

Quédate en mis sueños
Jamás en mi biografía
mínima

La fragilidad de mi pubis aún te nombra como a Ulises en estos momentos de nube en mi incredulidad en lo pragmático del cuerpo y un simple para qué no alcanza a borrarte de mi rosa más oscura

La marcha de los jardines
se olvidó de nuestra cita

 

Poesía 4

Pronuncias con tu aliento
todos los lugares comunes
todo ya está dicho y sin embargo la relectura de nuestras cópulas me alimenta de un silencio qué es lo que hubo busco invento fronteras no las hay tú las inventas porque duele en la cama todo siempre y más después de nuestro manantial ajeno

 

Poesía 5

Bésame
en las células
donde olvidamos a los muertos sin el Dios revisor de los cuerpos y las almas.

Ábrete la sangre
Tájate la piel
el hambre
las certezas
porque no las hay y lo sabemos sabemos todo y seguimos como si el mérito estuviera de este lado del dolor

Quédate con nuestro lenguaje
y el murmullo procaz.

Acércate a mi sombra.
Hunde en mi estanque
el tronco incandescente no ceses de arder aunque seas invisible y el Mar del Norte
jamás
te haya
dado la razón.

Fundemos la casa
volquemos nuestro líquido en las rocas

Huyamos
a
altamar

 

Poesía 6

Huimos del sosiego
Cabalgamos sin montura
sobre el mar

Para volver con el emblema de la casa muerta la maleza crecida soy la bella durmiente la vigilia el príncipe sin corazón y fuimos felices y jamás comimos perdices ni un desayuno en Tiffany’s
Hubo y hay un hueco en las camas de este verano sin paciencia ni siquiera una marca en las agendas ni un apellido ni un nombre ni un álbum
todo tan fugaz

En las aguas de mi imaginación tocamos
el corazón de los moluscos
y las algas

Me invento un amante celestial
alado apócrifo
Para inventarme la sonrisa
que tanto favorece
a mis pasaportes
al viaje
más allá de este jamsín*

*siroco en hebreo

 

Poesía 7

Antes de las mudanzas
Desde un cielo sin inspiración
esquivando las basuras
los cartones llenos de pasado
mi deseo
nombra a una columna de luz
intermitente

la intermitencia no me sirve ya no me alumbra oscurece mis mañanas y en este momento definitivo no sé si considerar desechable o nostálgica aquella esquina aquel cuarto de hotel de peregrinos aquel mar aquella noche de marea intempestiva

Dejo agonizar mis fantasías las mato de inanición les saco las mortajas y sin embargo la franqueza me reclama su porción de carne a punto de partir el mediterráneo me mira y el viaje me parece aún inmenso

Quiero irme con lo puesto quedarme con lo puesto quedarme envuelta en una manta invernal y por dentro siempre abierta
e invisible

Bajo este disfraz de cordura y relojes estoy yo

Mi bosque sigue ileso
Nadie me ve
Nadie me toca

 

Poesía 8

Mis senos
pronuncian el calor de las campanas
como las rosas de un desierto sin cruz

Cómo devorar el hiato de las horas y encontrarme
ante el umbral de mi casa nueva

Cómo y para quién
ofrendarme sin pudor
en el túnel

Cómo tragar la lluvia que se atreve
por fin
entre mis palmas

Enterré un ritmo entre las sábanas y alguien
lo robó
y lo malusó Coca Cola Sí Sí Sí Sí Sí Sí soy una latina pero quiero my share los regalos los tesoros no las sobras no las flores marchitas no me conformo con los restos de un hombre que no existió en mi historia no soy la samaritana latina calentona que querés no vine para romperte los silencios para salvarte del espejo no te invito a ninguna velada danzante amante susurrante No me interesa en absoluto el ocaso de lo que posiblemente nunca mereció la caricia de mis alas

No te cantaré nunca la canción de cuna que siempre te sonó ajena y salvadora

No me salves no te salvaré ni dispongas de mi anatomía fluvial como si fuera un proyecto rentable con mínimo de riesgo si vienes a mí lo arriesgas todo y así debe ser te pido las noches sin dormir los diamantes de una mesa con el único manjar la incertidumbre de un final entre las cejas te regalo la escasez de un beso renovable siempre con una condición cien diez mil gestos de entrega todo indexado a mi placer a mi tibia voluntad a la gran pregunta No me contestes dame tu hombro lo mejor de tus pupilas lo mejor de tu piel
siempre te desconcertaré no hay tierra firme para mí ni para ti

 

Mapa veloz

El vocabulario verde
de otras lomas
apresura mis rodillas
Lejos del Ayalón*
encuentro mis entrañas

Mis piernas detienen
el vertiginoso telar.

Y no hay abrigo final
No hay abrigo
en este
árido
camino
en este sitio de las voces de metal

No hay
abrigo

Mediterráneo
Sediento
Feliz

Bebe a borbotones
el infinito azul
de mi íntima ventana.

*Ayalon: autopista cerca de Tel Aviv

 

La otra plegaria

Jerusalén
el sol de los calvarios.

Que nadie rece
en tus colinas de luz
su fe estridente

Jerusalén:
ama
el breve glosario de Dios

Olvida
el himno brutal

Deshila
la insípida bandera

Cruza
el corazón de los exilios

Dibuja
la eternidad
con el lento temblor
de tu caligrafía

Amate ámanos circunda los fuegos de hormigas glotonas suspende la mutilación de los manjares y las citas vence la tentación del heroísmo descarriado deconstruye los ladrillos del derrumbe teje nuevos apetitos sin nombre sin dirección sin antorcha eres ouróboros ábrete abre los ojos

Ríndete
carnosa
fantasmal
con el sonido final
en el invierno
en el infierno
en el orificio del último refugio

Abandona
la santidad
el duelo

Mírame:
estoy aquí
tarareando
con espanto
una canción sin paz
en la última trinchera.

No somos los favoritos de Dios los mártires las víctimas diablos ni ángeles somos de piel y semillas fundemos en los sueños el color irrevocable y venoso de este gran dolor sin patria ya no soy espuma nostágica soy mar soy mar soy mar la intifada corre en mí como el pedregullo dormido en el seno de un río unívoco alguien se balancea roza mi seno mis vísceras un curandero filipino extrae la sangre de la tierra y la mezcla con la entraña mi vientre se unta de un río que no cesa En esta oscuridad la vida nos repite no escuchamos no tocamos no vemos dónde está la compasión

Jerusalén

Dónde está
la ruta
de espaldas al desierto


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 18 de octubre de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes