8:00 pm
lánguido momento
para escuálidas quimeras...
A esta hora
En que el crepúsculo
Cierra sus ojos
Negándole a la oscuridad
Blancas esperanzas
En un rincón de América
Alguien bajo un farol
Redacta un poema de avanzada;
Alguien con pasos de silencio
Añora en el exilio
A la patria idolatrada.
A esta hora,
hora en que el murmullo
se vuelve como un grito,
en un rincón de América
alguna voz entona
cantares de protesta;
a esta hora, lapso de descanso
en que la meditación se vuelve solapada
en un rincón de América
oh tierra de mis musas vírgenes,
en las calles cuajadas de indigencia,
uno que otro niño
tirita de frío,
hurta,
se muere en el olvido,
recoge la mano que recogió... vacío.
A esta hora
en que la polifagia
embota los sentidos del hombre,
alguien en un rincón de mi América
se hunde
en confines de basura putrefacta,
tratando de arrancarle a la vida
el pan suyo de este día,
mientras que un poeta que come
escribe sobre el hambre...
A esta hora,
en un rincón de esta niña
cuyos pechos empiezan a florecer:
Nace un hijo sin padre,
sin cuenta de ahorro navideño,
sin hada madrina,
sin angelito guardián,
sin yo creo en el mañana,
sin ni tan siquiera un creo...
A esta hora
en miles de rincones de mi América boba,
el proletariado vilmente es
explotado,
el negro como siempre es
humillado,
las ratas se babean de risa
en los arrabales,
los arrabales se atoran
engulléndose a las ratas.
Y a esta hora
en que mi América niña
menstrúa la sangre de sus hijos,
a esta hora,
hora distinta para distintos lugares,
en un rincón de América,
alguien ríe,
solloza,
canta,
sueña,
se lamenta,
clama,
clama,
gime,
aguarda;
y con el alma en el mutismo,
alimenta la esperanza.
Minuto a minuto
como un rosario de oraciones
emergen de los cataclismos
voces de taciturnos infantes
(las balas hacen decir adiós
a cualquiera)
Una limosna por lo que más quiera.
infantes sin padres... sin madres,
sin historias de caperucitas
sin comida...
infantes que dicen,
ahogan sus vocecitas,
reclaman una migaja de pan,
mas...
Todo es inútil;
El mundo
está
quedando
sordo.
Con la cuerda del reloj
cada lunes,
cada martes,
cada miércoles,
cada jueves,
cada viernes,
cada sábado:
Muchos
exprimen sus intestinos
contra las cabezas de muchos,
pero, oh bendito domingo;
Unos dólares,
tres Avemarías
creo en dios
y tus pecados te son perdonados...
Todo fue porque en la hora cero
sin contar con tu consentimiento
te inyectaron
en un óvulo
y te pusieron a luchar
contra más de mil
(para poder subsistir)
y te parieron
y te pegaron
(para poder subsistir),
y creciste
y te trataron de hacer
a la manera de ellos...
los otros,
los que se creyeron tus dueños.
Y trataste de ser como te mandaron
(para poder subsistir).
Y eres,
y vuelves a ser
y sigues toda tu vida,
en cada esquina de mi América pobre
luchando contra más de mil,
muchos más,
muchos más...
(para poder subsistir).
Con los segundos recortados
Aún en la consumación de nuestras vidas
con la fatiga a cuestas,
reflejo gris
de cada ojo,
conjunción de forma/
existencia/
verso;
lasitud del alma
de las facultades,
de los ideales;
Con la fatiga a cuestas,
lamentaciones de brazos en la bruma,
salvaje fruto
de las frustraciones,
bacteria en flor
de nuestra fantasía;
con la fatiga a cuestas,
óbice azul
de las metas ya trazadas;
con la fatiga a cuestas
abecedario banal
de toda nuestra vida;
con la fatiga a cuestas,
caemos y caemos
más aun a rastras
con la fatiga a cuestas,
en pos de la tierra prometida
continuamos avanzando.
10:00 en punto
Y la brisa cantará
su mejor canción.
Y por todas las montañas de la tierra
se escucharán nuestros pasos,
e iremos bajando lentamente,
ya sin guerras,
sin guerrillas,
sin complots subversivos,
ya sin lágrimas en los ojos.
Y estará para siempre
atada la miseria;
Y arriba
y abajo,
en el mar
y sobre todo el globo del mundo
no tendremos más Dios que uno:
Aquél que de verdad nos amó,
aquél que nos libró
de la esclavitud,
de nuestro propio miedo;
Aquél que nos señaló
que habíamos dejado de ser
nosotros mismos
para convertirnos
en anónimos destinos.
Y juraremos con firmeza,
pues no será falso cuanto digamos,
y ya ni el blanco humillará
al negro,
ni el negro herirá al blanco;
Y juntos, color con color,
por toda la sangre derramada,
santificaremos cada día,
cada minuto, cada fracción de segundo.
Y nuestros padres,
y nuestras madres,
y aquellas que nos hicieron padres
y a las cuales hicimos parir
nueva vida,
se honrarán con nosotros.
Y ya no habrá más matanza.
y la mujer del hermano
será nuestra hermana.
Y la tierra del labriego
será para el labriego.
Y el pan de cada uno,
será para su dueño.
Y nuestros dedos
no señalarán en falso testimonio,
y la mujer y la hacienda
y las bestias del extraño
serán sagradas
a nuestros deseos.
Y Dios reinará
entre los hombres
y los hombres
conocerán a Dios.
Entonces,
en ese momento exacto,
en ese minuto clave
para toda la existencia,
habrá paz... habrá amor...
habrá libertad.
Y entonces yo humilde poeta
y tú sapiente sastre
de la justicia social,
hermano Martin Luther King,
con el arco iris
impregnado en cada ángulo
de nuestras pupilas,
habremos alcanzado
a divisar por fin,
el otro lado
de la cima azul...