Letralia, Tierra de Letras
Año IX • Nº 117
1 de noviembre de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Editorial
La bendición ortográfica
Jorge Gómez Jiménez

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La reforma de las normas ortográficas del alemán, adoptada en 1998 y que entrará en vigor en agosto de 2005, ha convertido el ámbito intelectual germanófono en un verdadero campo de batalla. Unos 350 escritores y editores, entre ellos los recientes premios Nobel Günter Grass y Elfriede Jelinek, abogan por el regreso a las viejas reglas y el boicot a la reforma.

Idioma complejo, el alemán tiene particularidades en su gramática como palabras compuestas, una embrollada puntuación e imperceptibles diferencias entre mayúsculas y minúsculas. A estas barreras habituales se han sumado ahora las derivadas de la nueva ortografía que los gobiernos de Alemania, Austria y Suiza han impuesto, y que ha propiciado una refriega que ha involucrado a escritores, editores y docentes contra las autoridades políticas, cuyo deseo con el impulso de esta reforma es aligerar las normas ortográficas para hacer un idioma más fácil y accesible.

Pero tal reforma no convence a todos. Los partidarios del nuevo sistema tienen argumentos de todo tipo, desde razones pedagógicas hasta económicas: volver al pasado costaría más de 200 millones de euros en la reconversión de los libros de texto para escolares, que desde 1998 aprenden la nueva ortografía. En el otro lado están cerca de 350 intelectuales —desde Grass y Jelinek hasta Walser, Enzensberger y Reich-Ranicki—, que se han rebelado contra el dictado de los políticos.

Estos intelectuales hicieron el pasado mes de septiembre, en la Feria del Libro de Fráncfort, un llamamiento a favor de la vuelta a las viejas normas ortográficas. Creen que "después de ocho años de creciente confusión hay que acabar con el experimento ortográfico" con el fin de evitar "dañar aun más a la lengua y a la literatura alemanas".

Sin embargo, entre los partidarios de volver a las viejas reglas no se tiene claro si es mejor rescatar la situación anterior tal y como estaba o si habría que revisar parte de las normas pero sin ser tan restrictivos como pretende el gobierno en su reforma.

Las viejas reglas de la lengua germana datan de 1901, cuando representantes de Alemania, Austria y Suiza decidieron adoptar, en una conferencia internacional, un sistema común de ortografía que fue organizado por el filólogo Konrad Duden. Antes de esto, cada país tenía sus propios códigos. Las nuevas, adoptadas en 1998 por los responsables de educación y cultura de estos tres países, fueron pensadas como "la gran reforma ortográfica del siglo" y se esperaba que simplificaran la compleja ortografía alemana. Para agosto de 2005 serán de uso obligatorio.

Se dice que a veces los árboles no dejan ver el bosque, y quienes se felicitan por la bendición que supone la aparente sencillez del idioma de Cervantes quizás no reparan en la circunstancia de que a través de los siglos éste ha transitado por múltiples metamorfosis y que, en cada hito, ha aparecido la leyenda negra de las haches rupestres y de la absurda u de la palabra que, enfocados en su momento por gente tan disímil en forma y fondo como Gabriel García Márquez o Andrés Bello. Una muestra de lo compleja que puede llegar a ser nuestra gramática la representa el reciente Diccionario panhispánico de dudas, en el que las academias de nuestra lengua han intentado unificar criterios sobre cómo debe escribirse y hablarse en español.

Ante el advenimiento del año 400 del Quijote, la presencia del elemento tecnológico en nuestras vidas nos ha legado, sí, una bendición, y es la de contar con semejante material de consulta tras unos golpes de ratón y teclado en el sitio de la Real Academia Española. Podría parecer extraño que una comunidad tan variopinta como la hispanoparlante —la germanófona está compuesta sólo por los tres países mencionados— haya logrado ponerse de acuerdo en puntos esenciales de su gramática y su ortografía. Pero la verdad es que el esfuerzo de las academias por establecer consensos empieza ahora, cuatro siglos después de Cervantes, a rendir sustanciosos frutos.

 

Post-Scriptum
"Creo en la importancia de la tradición, pero también en que no hay que imitar a los antiguos, sino buscar lo mismo que ellos". Juan Gelman
(20 de octubre de 2004, en entrevista con la agencia de noticias EFE).


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 15 de noviembre de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes