Letralia, Tierra de Letras
Año IX • Nº 117
1 de noviembre de 2004
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Letras
Efímeras musas
Extractos

Fernando Sarabia

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Soneto

¿Cómo es que sangre haces llover, silente,
cuando cualquiera de dos pies que tienes
percutes con el piso o si tus sienes
coronas de aflicción?, ¿cómo consiente

el cielo así dejar su azul tranquilo
por rojo apasionado ser y, ciego,
lanzarse de su gloria y gran sosiego
cayendo hasta lo bajo sin sigilo,

de líquido carmín regando tierras,
haciendo germinar así rosales
aun de páramos, aun de helados mares?

¿Pues qué aciaga virtud en pecho encierras
que logras, cual las mías, celestiales
vehemencias estallar tan singulares?

 

Soneto

Corazón, ¡si sobre ti yo mandase,
si obediencia a mi gritar concedieses,
en pedazos ya te enviara y con creces
a quien menos imaginas que amase!

De los campos de Universo indomable
potro, el más, de las cabezas quebranto;
al prudente eres sirena en gran canto
que le arruina la faz más razonable.

Ni con otra ni tan solo, hacia dama
de virtudes que traté quise darte;
mas misma la razón dijo, que flama,

la de amor, ha de erguirse desde el alma
con gran gozo, a pesar que del suyo arte
lamentarse pueda al errar sin calma.

 

Musa vana

No he de otorgar a tu rostro mirada,
¡vana mujer que a imitar te dedicas
de Horus el ojo si fútil salpicas
párpados puros con polvos viciada!

No has de explicar que al igual simboliza
de luz su lucha que expulsa tinieblas;
no, pues tu cara de máscaras pueblas,
frágil verdad de doblez se matiza.

¡Lluvias celestes, lavad corrupciones,
turbios excesos de rostros quitad,
faces dejad en discreta postura,

que las más de ellas, aun sin perversiones,
cubren con velo la luz de verdad
que más poseen, su mirar sin pintura!

 

Musa sensual

¡Inquietante venus, casi intimidas
mi visión con descaro de belleza!
Ya alejada un caudal de la pureza,
con tocar ganas todo, ¡reina Midas!

Magistral estatua de carne eriges,
pedestal incluso posees de sombra
que a tus pies se postra en servil alfombra,
ya si andas, ya si quieta estar eliges.

¡Maestra, pulamos de aqueste mundo
vulgares representaciones todas
a imagen de nívea la onda que grita

bajo tu talle con brillo fecundo,
sinuoso par de serpientes en bodas,
¡pecadoras, mas de carne bendita!

 

Soneto alejandrino por Alejandra

Señorita, con alto esmero Naturaleza
ha tejido en su piel el alba, y en par diamantes
brunos bajo sus cejas, y en su envés, consonantes,
ha forjado lunas dos con divina destreza.

Suele usted en plaustro andar argénteo la ciudad,
pero hermosa más figura si de a pie camina,
pues así admirarle puedo si a llegar atina
con viento de coros mil, curiosa tempestad...

—Quise alejandrino para Alejandra un soneto,
versos catorce por resumirle en alabanza,
muy breve espacio, de gesto avaro antes que escueto.

Seis más noventa y ciento sílabas en balanza
son de pesar trivial por moza tan adornada
con tal primor, tan nimia cosa que peor es nada—.


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 15 de noviembre de 2004 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes