Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 16, del 20 de enero de 1997
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Poemas
Ángel Montesino
Sublimes susurros de sueños
en palpitar silencioso de tierras húmedas,
describen la llegada
un día cualquiera
en cualquier sitio
a una sola hora
llevando carga del destino,
y dispuesto para la afrenta.
Nunca supe cómo pasó,
sé que está ahí,
donde siempre
y como todos los días.
¡Hola, deseada y olvidada Libertad!
Ventanas golpean,
sombras cruzan de palmo a palmo.
Señor enlutado aconseja
en lo profundo
el recuerdo de la muerte
ufana y fanfarrona.
¡Qué triste gobierno!
¡Hola, Poe!
¡Ja, ja, ja, ja!
Detrás del sueño
duelen los párpados
por querer ver un mundo que entiende los límites del dolor.
Raro es sentir en la brisa qué onda
¡uf!, todavía no despierto,
¡qué bueno!
Espacio temporal entre la ficción y la realidad,
vaguedad mental,
tortura sublime en sueños corpóreos,
ojos desafiantes en miradas dulces,
traición en instantes
vacilantes y oscuros,
mujer...
Encerrado entre espejos
no dejo de ser más que eso,
lo que la vida propone.
Esparcido en fango
quisiera la orquídea que brota de él.
Esparcido en el viento,
la huidiza partícula
que se esconde
en el mar de los recuerdos,
espejo de mi morada,
donde sólo mi voz
es capaz de llegar hasta ti
en cualquier sitio,
a cualquier hora
deja de ser recuerdo.
Levanta tu pecho al sol
y reclama cada día
que toque vivir.
¡Asesino del poema 20,
hoy mi canción desesperada te reclama!
Tu razón se escapa entre dedos,
poesía entre sueños
y detrás la esperanza,
un recuerdo.
Hoy escribo para la vida,
para confidentes divididos.
No esperes palabras,
después de muerto
llega el recuerdo.
Piso recuerdos
detrás huellas, sueños, caminos y esperanzas,
hombres confundidos con Argos,
Aquiles detrás de Simbad,
Homero perdido con sus personajes,
en ternuras, blasfemias
que es todo.
Pesco tu sonrisa,
mirada escruta sueños,
recuerdos profanados por juventud,
espejos reflejan desplazamientos,
homos sin identidad,
¡qué poco es el orine!
y me dejo detrás del mundo.
Cubos que inundan
el cemento que me obligan a pensar,
espacios ganados al progreso
perdidos entre ellos,
sin retorno a la belleza,
encierro de expresión,
visión perdida,
hoy nutres a muchos.
Circunscrito a ti
dejo de ser sensible.
Conocimiento
Noches de vigilia
desde mi niñez te albergan.
Noches enteras,
seguidas de sus auroras y crepúsculos.
Te perseguía
desde el principio de mis días.
Hoy, frente a frente,
temer es mi única arma.
El desarrollo de ancestros
te coloca en una pantalla
donde puedo elegir
cuál de tus órganos
deseo conocer.
Qué extraño y absoluto eres,
pobre conocimiento,
pobre basura,
pobre eres,
Desde que comprendí que ya no te deseo
te desconozco.
Te ignoro desde hoy.
¿Qué tal?