Letralia, Tierra de Letras - Edición Nº 20, del 17 de marzo de 1997

Las letras de la Tierra de Letras

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Poemas

Manuel Domínguez Pino

La ronda

Movida por la atmósfera del tiempo que gira sobre los viejos
                                                                                                            techos
favorable al rito, al exorcismo
                                                          (porque afuera es la noche),
impulsado por un viento desierto como un anhelo oscuro
la muchacha se lanzó al espacio, al deseo
caminó unos pasos, hizo la pirueta
                                                        y saltó,
hélice loca
    cruz desnuda
                        en medio de la ronda
y ya los cuerpos la toman, la poseen

Como en un rito bárbaro Dios del Clítoris, Dios del Falo
Dios de la gran cruz del Goce,
el círculo de humo escapa al grupo en el portal
el viaje avanza huyendo trepando por las ropas su llegada
                                                                                                        feliz
minuto de la fuga, éxtasis loco
de mano en
mano
el cigarro corre:
porque adentro es la ronda.
ella se tira al aire al hueco de los brazos.
el joven de cabellos largos la sostiene.
la penetra.
              (porque la ronda gira),
de unos cuerpos a otros
los brazos la llevan,
ella vibra, ella goza.

Y una noche que otra vuelta de la ronda gire
y el tiempo trize el agua inerte de los días lluviosos
y la atmósfera sea materia cierta, irrespirable
ella abierta ya como una cruz,
sus pasos serán duros, hará una pirueta verdadera
                                                                                            y saltará
hélice loca
detenida, muerta.
quedará fuera de la ronda
para siempre


El largo viaje

I

partieron para un largo viaje
partieron cuando la noche no daba
abrigo (por nuevos caminos
ignorados) la bandera
roja
en los pechos agitados
por las emociones de este siglo refinado y salvaje

y el mundo giraba azul
eternamente azul, ausente de que
ahora
aplastado
aturdido
alucinado
oh
él caminaba
                      caminaba en una calle
contaba su canción terrible
y así, la gente le rodeaba. decía
quieren echarme una moneda en
la cabeza. quieren quitarme mi canción terrible
(no se vende
no hay compraventa)
y era indefenso desnudo
de profundas razones verdaderas no comprendía
porque a veces, muchas veces lo falso rodeaba lo profundo.

II

buscaban "el hombre que huye"
hurgaban los trasfondos, los rincones
desnudaban las palabras y los signos
querían un mundo claro y simple como pan o labios
o niña o flor o besos
mas el corazón se resentía,
poseían los campos de maíz
el viejo arado, el dolor,
pero hablaban con las voces de los muertos,
poseían todo lo que a la razón une la fuerza
tenían derecho a toda la belleza
pero eran hombres
y pecaban,
y el inmenso río dábase golpes
y el amor temblaba.
y me sentía sagrado
intocable, solo, hastiado
hambriento
de amor, mi perro, mi perrito
loco

III

y de noche
                      terminaba la jornada
                                                                rodeados por el fuego
                                                                cantaban,
                                                                                  cantaban,
y eres mundo azul como mi nobleza
yo te cantaba
en las calles en las plazas,
mas todo era confuso, y la niebla cegaba
mis ojos
miles de voces me llamaban,
a mi derecha, sobre mi cabeza vuelan,
máscaras de colorines y banderas
griticos de amor y bondad
augurios de nuevos tiempos
bailan y juegan
(oh mundo
siempre renuevas tus acechanzas)
mostrándome mi pequeñez
(barata)
de feria
                  de clown
                                    o de mono


       


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Depósito Legal: pp199602AR26 • ISSN: 1856-7983