Apócrifas
biografías de la noche

Marcelo Jurisich

EllaYoPérdida y recuperación de mamáNosotrosEllosLa lección de historiaUn artista del odioBiografía de XJackInterludioRegresoHipérboleRodericoAgendaGuitarra sobre tu regazoPadresUna buena ama de casa¿Y?Cosas perdidas (Manuscrito hallado en la biblioteca de un poeta del fracaso)Otro artista del odioDrácula IDrácula II

El autor
Ilustrador: José Ángel Tovar
Editorial Letralia
Internet, marzo de 1999
  Una buena ama de casa

Leyó un poema de Girondo y, atravesada por la ironía negruzca, se tomó el poco vino que quedaba, se hizo una buena paja, miró el cielo raso, blanco y aburrido como las piernas de su esposo, para, por último, prender, con toda tranquilidad, un cigarrillo.

El cenicero, violento, morboso, devolvió con todo el cansancio de su ser-ceniza, ser-basura, ser-des(h)echo, el golpe de fuego del pucho iniciático que fumó aquella mañana después de que sus hijos se fueran al colegio.

La quemadura la petrificó en su silla, la desnudó, la acarició y le hizo sentir, en toda su sangre, la tremenda soledad de saberse un objeto nulo, un pequeño cementerio de charlas de sobremesa, una recolectora de migas de pan.

Miró el cenicero. Pensó por un instante en lo que él pensaría que era: una buena ayuda para que las amas de casa no se mataran barriendo los pisos.

Al mediodía, cuando llegaron sus hijos, sus disquisiciones no eran más que una diminuta e invisible parte del incendio que devoró su dulce hogar.