Anoche mi hermano, con pesadas botas, estuvo caminando
sobre mi cabeza a través de los desnudos cuartos,
abriendo y cerrando puertas.
¿Qué podría estar buscando en una casa vacía?
¿Qué podría posiblemente necesitar allí en el cielo?
¿Recordaría su tierra, su lugar natal colocando antorchas?
Su amor por mí me hacía sentir como agua derramada
retornando a su vasija.
En esta hora, lo que está muerto está inquieto
y lo que está vivo está ardiendo.
Alguien le dirá que debería dormir ahora.
Mi padre mantiene una luz sobre nuestra cama
y dinero menudo para nuestro viaje.
Él remienda diez agujeros en las rodillas
de sus cinco pares de pantalones de muchacho.
Su amor por mí es como su costura:
varios colores y demasiados hilos,
las puntadas desiguales. Pero la aguja horada
limpia a través con cada lance de su mano.
En esta hora, lo que está muerto está preocupado
y lo que está vivo está fugitivo.
Alguien le dirá que debería dormir ahora.