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Castellanos Moya: "asilo" controvertido.
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Gran confusión se generó en El Salvador —y en buena parte del mundo literario hispanoparlante—
durante el recién finalizado mes de julio, cuando las agencias de noticias dieron cuenta del supuesto asilo
político que se habría brindado al escritor Horacio Castellanos Moya (1957), quien llegó el 8 de julio a
Fráncfort en el marco del programa internacional Ciudad Refugio, que
consiste en brindar albergue, para ayudarlos a desarrollar su carrera literaria, a escritores perseguidos o
que viven en zonas de gran convulsión.
Castellanos Moya realmente sí ha recibido en el pasado amenazas a raíz de la publicación de su libro El asco,
y permanecía exiliado en Guatemala, donde editaba El Periódico;
sin embargo, el escritor aclaró este fin de semana que su viaje a Alemania no es debido a oferta alguna de asilo
por parte de Ciudad Refugio, sino de albergue.
En pocas palabras, el escritor simplemente ha sido becado.
Ciudad Refugio es una iniciativa impulsada por el Parlamento Internacional de Escritores y tiene como
finalidad ofrecer ayuda a escritores perseguidos, pero también a aquellos que se vean impedidos de
producir, a causa de violencia o inestabilidad en sus entornos naturales.
El 7 de julio, antes de partir de Guatemala a Fráncfort, Castellanos Moya declaró a un enviado de la
prensa salvadoreña: "Estaré en una ciudad que tiene un enorme atractivo, como lo constaté en
diciembre pasado, cuando fui a presentar las ediciones en alemán de La diabla en el espejo
y El arma en el hombre".
Inmediatamente, la prensa destacó las reacciones de sus colegas en el marco de la confusión que hizo
ver al escritor como usufructuario de un asilo político que no le habría correspondido. Desde Hannover,
Alemania, David Hernández, Premio Alfaguara de Novela 2004, quien también se exilió en Europa hace años,
señaló su relación con el proyecto de asilos a intelectuales en Alemania.
"Soy parte de la comisión que en Hannover y en otras ciudades de Alemania dan asilo y apoyo a
escritores perseguidos y en peligro de ser asesinados en su país", explicó Hernández, quien aclaró
que se abstuvo de votar a favor de su compatriota por considerar que su vida no corría peligro en El
Salvador, por lo que brindarle el supuesto "asilo" equivaldría a reducir las oportunidades para
otros autores que sí estén corriendo verdadero peligro. "Las libertades individuales (en El Salvador)
de los escritores no se ven afectadas por represión alguna y sería infamia echarle la culpa de su ‘persecución’
al actual régimen que, aunque es de derecha, respeta el libre juego de ideas democráticas",
concluyó.
Otros intelectuales, también incorrectamente informados por la prensa, opinaron al respecto
manifestándose a favor o en contra —y algunos de estos fueron bastante ácidos— de que se le hubiera
brindado "asilo político" a su compatriota. Hasta el presidente de El Salvador, Elías Antonio
Saca, dijo sentirse extrañado de que el escritor se refugiara en Alemania y ratificó que en su país reina
la democracia y no se persigue a nadie. Agregó que si Castellanos Moya "se siente más cómodo en
Alemania, él se puede ir a Alemania cuando quiera, pero argumentar que aquí hay persecución política me
parece muy delicado".
El fin de semana, tanto Castellanos Moya como Peter Ripken, anfitrión del escritor salvadoreño por la Sociedad
para la Promoción de la Literatura de África, Asia y América Latina, aclararon que no se trataba de
un asilo, sino de una especie de beca, ya que una de las facetas de Ciudad Refugio es justamente "la
creación de espacios abiertos a la imaginación".
A pesar de los cables internacionales que han hablado del "asilo" o "refugio"
concedido a Moya, "él no ha pedido asilo y las personas que actúan como anfitriones (primero en
París y luego en Fráncfort) nunca han visto el programa como un programa de asilo", recalcó Ripken.
"Ellos (las agencias de prensa) usaron palabras que no eran correctas. Nunca se usaron las palabras ‘asilo’
ni ‘refugio’ en términos de ‘refugiado’, sino de ‘shelter’ (que se traduce como ‘albergue’
o ‘amparo’)".
Además, el anfitrión de Moya arremetió contra las declaraciones de David Hernández: "Es
totalmente irresponsable de parte del señor David Hernández hablar en tales términos. Decir que
Castellanos Moya está tomando el lugar de otros escritores (en peligro) es incorrecto y está lejos de la
verdad".
Por su parte, el escritor explicó que llenó su solicitud hace dos años y la acompañó con ejemplares
de su obra, manifestaciones de apoyo de varios miembros del PIE y el proyecto de escritura que realizaría
en caso de ser aprobado, así como documentación de las amenazas que recibió en 1997 cuando apareció
publicado El asco.
Castellanos Moya aclaró que no ha recibido amenazas recientes "de ningún gobierno o institución
política". Sobre las declaraciones del presidente Saca, dijo que "está en su razón de afirmar
que su gobierno no persigue a ningún ciudadano por sus ideas. Yo en ningún momento he señalado a su
gobierno como perseguidor. Le repito, cuando yo apliqué a este programa, el señor Saca ni siquiera era
candidato presidencial".
Sin embargo, sí se descargó en contra de su compatriota y colega David Hernández: "Este señor
Hernández miente con flagrancia: dice que yo fui rechazado en París, pero puedo hacerle llegar copia de la
carta del señor Patrick Maisonnave, de la Secretaría General de la Mairie de Paris (el Gobierno de
París), en la que confirma mi aceptación como escritor acogido al programa e incluso me daba la dirección
del apartamento que se me había asignado en la Avenue de la Porte de Villier. Lamentablemente, el PIE en
esa ciudad entró en un bache financiero y por eso me destinaron a Fráncfort. Mi aplicación ni siquiera
era para una ciudad precisa, sino que los directivos del PIE y del programa decidieron al respecto".
Sobre la confusión generada por las agencias noticiosas, dijo que "las cosas no son blanco o negro.
En el programa sí ha habido escritores que requerían auxilio inmediato por su situación, pero también ha
incluido a muchos otros que no podían realizar su obra plenamente por el clima de zozobra que se vive en
sus sociedades. Ahora mismo, según tengo entendido, el enfoque es hacia la apertura de espacios para la
promoción de la creatividad".
Escritor, ensayista, periodista y articulista, Castellanos Moya es uno de los autores centroamericanos de
la nueva generación más conocidos en Europa. Su obra es una crítica a la criminalidad y la corrupción de
las clases altas de El Salvador, después de la guerra civil. En Francfort se propone escribir una novela
épica sobre la convulsionada historia de su país y de Honduras.