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Dalí pinta en su bañera, quizás recordando cuando en su adolescencia lo hacía en un fregadero.
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El pasado 27 de julio, la Fundación Gala-Salvador Dalí inauguró en el Teatro Museo Dalí, de Figueres
(España), una exposición de 126 dibujos del artista que forman parte de
Vida secreta,
el libro autobiográfico del pintor. El director del museo, Antoni Pitxot, y el presidente de la fundación,
Ramón Boixadós, han destacado que esta es la exposición más importante del Año Dalí que se realiza en
Figueres.
Según Pitxot, "este es el plato fuerte en Figueres, es una de las muestras más importantes de las
que se han organizado durante el año del centenario del nacimiento de Dalí, junto con el CaixaForum y la
exposición de Madrid en el Reina Sofía".
Todos los dibujos de la exposición están hechos en tinta china sobre papel y recogen distintos momentos
de la vida del pintor, desde los "recuerdos intrauterinos", el primer capítulo del libro, hasta
el año 1942, cuando Dalí escribió su autobiografía. Los dibujos fueron realizados en los años 20,
cuando Dalí era un joven de unos dieciséis años, y por otras piezas que pintó expresamente para ilustrar
su libro durante los años cuarenta, cuando residía en Estados Unidos.
Los "recuerdos intrauterinos" están representados en la muestra por el dibujo daliniano de un
niño —el "Patufet", en los cuentos tradicionales catalanes— dentro del vientre de un buey y
que evoca a las sensaciones que pudo tener Dalí en el vientre de su madre.
Los siguientes dibujos de la muestra, si se sigue cronológicamente la vida de Dalí, hacen referencia a
la juventud del pintor, cuando tenía 16 años y pintaba en una torre del municipio ampurdanés del Far y en
el altillo de su casa natal de Figueres, donde, explicó Pitxot, "Dalí solía pintar dentro de un
fregadero, con las piernas dentro de la bañera y los papeles sobre el escurridor".
Los dibujos, todos hechos con la misma técnica pero de muy distintos tamaños, hacen referencia a la
relación de Dalí con Figueres y su gente, con Freud, con Lorca, con Picasso, con Nueva York, y con un
sinfín de recuerdos, situaciones y sensaciones. "Dalí se contemplaba a sí mismo como un voyeur con
sus propios recuerdos y sus propias experiencias", explicó el director del museo. "Se comporta
como un notario de su vida y hace estos dibujos que son un prodigio de representación de sus
sentimientos".
La mayoría de las 124 obras son propiedad del coleccionista catalán Jordi Ruiz. Dos de las piezas son
propiedad de la Fundación y ya estaban expuestas anteriormente en el Teatro Museo de Figueres. Según ha
explicado el coleccionista, las obras que se exhiben en Figueres han rodado por todo el mundo, desde que él
mismo las compró a Gala y a Salvador Dalí, hace 25 años, cuando estaban expuestas en el museo de San
Petersburgo (Florida).