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Poemas de Lucía Rodríguez Jaular

miércoles 9 de septiembre de 2026
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Vientos azules, martes rojos y carcajadas amarillas

Ya nada es como antes:
Los recuerdos no están pintados
con paredes amarillas
ni llevan orejas.
Los saltos no conducen
a ningún sitio
y los sueños tienen
sus límites.

No es como antes.

Los hermanos
están en las calles,
no demonizados
en un diario
y en ocasiones
sientes su ausencia.

Los patios encogen
los ruidos molestan
y pierden fuerza
las promesas.

Todo cambia
todo espera
todo deja huella.
Incluso aquellas cosas
que no regresan,
que dejaron su motivo
y sólo recordando
se vuelve a ellas
como si nunca
hubieran existido
y algo tan perecedero
como la memoria
guardara
la única prueba
de tu historia.

 

Aquí, allá, solo, sentado, inquieto, solo

Mi mejor acompañante,
mi más simpático
analgésico
son las melodías.
Las lentas
las fuertes
las frías
incluso
las incomprensibles
y carentes de
sintonía
podrían ser
mis favoritas.

Y qué agradable descaro
usan para hacer llorar
reír, sentir,
o respirar.

Unen a hombres
con mujeres
a coros
con fieles
y a ricos
con cabarets.

Qué dulce es presentir
que algo te comprende.

 

Att.

Y seguiré luchando
con vanos intentos
por ser uno de tus hallazgos
no perderte con el viento;
no pudrirnos con los años
ser un siempre
no un momento
para vivir perteneciéndote,
y morir consolándote.

Por si llego y todo está apagado
............ven, cuando ya no quede tiempo
cuando te arranquen de mis manos;
mi corazón esté desierto
y sólo quepa amor,
............ven, por si te echo de menos.
por si entre un llanto y un te quiero
necesito escuchar tu voz:
necesito curarme por dentro.

 

Biblias y noches en vela

No lo entiendo
y me duele tanto
que se me consume
la vida
que me ahogo
entre el llanto.
Entretanto, moría
(vivía de vez en cuando)
dormía
para no sufrir tu ausencia
despertaba
asfixiada en melancolía
y tabaco:
sumida en la carencia.
Así vive la dama,
entre incesantes pesadillas
y cutres telegramas.
y así, paso los días;
en los que ya no llamas
y en los que me pregunto
si cabrás
como siempre,
en una sola palabra.

 

Distancia

Te echo de menos,
y no sólo cuando estás lejos:
sino también cuando estás,
porque sé que llega el momento
en el que giras, y te vas.
Y siempre tienes que irte.
Y a veces me duele de más
ver cómo te haces pequeño,
sentir aun sin ti el viento;
y morir cada vez más despacio.
Porque te vas;
Y siempre tienes que irte
Y yo nunca me puedo quedar.

 

Roma

Vivo por la nostalgia,
muero por el momento
y siento los recovecos
de mi añeja memoria.
Lucho por la nostalgia,
añoro los lugares
y lamento las distancias
de sentimientos fugaces.
Extraño Italia,
sus miradas cómplices
nuestros vientres vacíos
y los deseos capaces
de ser más que niños.
Aún oigo los cantares,
del ave, del frío lampiño
y del bullicio de la calle.
Aún me recuerdo contigo
queriendo a mitades
y viviendo dormidos.

Lucía Rodríguez Jaular
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