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Collazos: precisiones.
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El escritor colombiano Oscar Collazos aclaró que no es posible afirmar que las amenazas que ha recibido
provengan de grupos paramilitares, como indicáramos en la
edición 112 de
Letralia basándonos en reportes de prensa, según los cuales el Pen International ha elevado
ante diversas instancias las denuncias sobre este caso. En nuestra nota también se habla de amenazas
similares emprendidas contra el poeta y editor Harold Alvarado Tenorio, retenido en junio pasado por
personas que decían ser parte de las Autodefensas Unidas de Colombia.
Collazos aclaró, en carta a nuestro editor, que, aunque la investigación de su caso está en manos de
la Fiscalía General de la Nación, "no es exacto que las amenazas recibidas vengan de los
paramilitares". El escritor las considera vinculadas con su trabajo de columnista de opinión en los
diarios El Tiempo
de Bogotá y El Universal
de Cartagena, "pero la hipótesis más probable es que provengan de personas o grupos vinculados a la
corrupción, a los cuales he denunciado repetidas veces en mis columnas".
Según Collazos, tampoco se puede vincular su situación con la de Alvarado Tenorio, "a quien,
según sus propias versiones, esos grupos al margen de la ley hostigaron con la ocupación de su funda y la
desaparición de su amigo y mayordomo". Precisó que las amenazas que ha recibido se derivan de su
trabajo periodístico "y de un intento de acallar a quienes denunciamos la connivencia de la
corrupción con la criminalidad política".
Este 27 de agosto, una nueva comunicación del Comité de Escritores Encarcelados del Pen International,
firmada por su presidente internacional, Eugene Schoulgin, fue remitida al presidente de Colombia, Álvaro
Uribe Vélez, con copia a Luis Carlos Restrepo, Alto Comisionado para la Paz. En la carta se le solicita al
mandatario "una investigación detallada de los recientes acosos recibidos por los escritores Harold
Alvarado Tenorio y Oscar Collazos".
La misiva narra las circunstancias en las cuales se ha visto amenazada la vida de ambos autores. En el
caso de Alvarado Tenorio, explica cómo un grupo autodefinido como paramilitar invadió su casa de campo en
junio, reteniéndolo ilegalmente junto con uno de sus empleados. Aunque el escritor fue liberado dos días
después, se le informó que, de no suministrar una cantidad de dinero equivalente al sueldo del empleado,
éste sería asesinado. "Al parecer", agrega la carta, "los paramilitares ya habían empezado
a torturarle".
Alvarado Tenorio se presentó con el dinero y junto con su empleado fue trasladado a un lugar cercano al
pueblo de Guaduas, tras lo cual el autor el caso no ha vuelto a ser visto y se le tiene como desaparecido.
La carta agrega que, aunque las autoridades colombianas obligaron a los paramilitares a abandonar la casa
del escritor, éste considera "demasiado peligroso" volver al lugar.
En relación al caso de Collazos, la carta informa que éste "comunicó que el 2 de agosto pasado
una persona de su confianza le informó sobre la conversación, que había escuchado por casualidad, en la
que dos hombres planeaban su asesinato en su domicilio". Los hombres habrían hablado inclusive de la
cantidad de dinero que recibirían por la comisión de semejante crimen.