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Los diablos, patrimonio.
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Entre el 19 y el 21 de noviembre se realizará en San Francisco de Yare (Miranda, Venezuela) el III
Encuentro de Cofradías de Diablos Danzantes, donde se reunirán 11
diabladas
asociadas y 350 no pertenecientes a esta organización central. En la cita se esperará el pronunciamiento
hecho ante la Unesco para elevar esta manifestación folklórica a la condición de Patrimonio de la
Humanidad.
En tal sentido, el coordinador de la Dirección de Danza del Consejo Nacional de la Cultura (Conac),
José Antonio Blasco, explicó, que de cristalizar la declaratoria se garantizaría la perpetuidad en el
tiempo de un sentir popular ancestral, cuyas variaciones y evoluciones en su movimiento han sido registrados
en la historia de la danza.
De la misma manera señaló que le brinda sentido de pertenencia: "Es más sólido al momento de
revivirlo y de transmitírselo a las nuevas generaciones, por eso es que esta manifestación cultural es
apoyada por el ministro de Estado para la Cultura y a solicitud de las mismas comunidades de diablos
danzantes".
Por su parte el presidente de la Asociación de Diablos Danzantes de Venezuela, Félix Mijares, indicó
que esperan ser reconocidos mundialmente como una de las culturas más autóctonas que tiene Venezuela y el
mundo, que se encuentran distribuidos en Naiquatá, Vargas, Chuao, Cata, Cuyagua, Ocumare de la Costa y
Turiamo, en el estado Aragua.
Además en San Millán y Patanemo en Carabobo; San Rafael de Orituco en Guárico; Tinaquillo en el estado
Cojedes y en San Francisco de Yare en Miranda, quienes se registraron durante el II Encuentro de Cofradías
de Diablos Danzantes realizado en el estado Aragua en el 2003.
Mijares agregó que el gobierno venezolano y el Instituto de Patrimonio Cultural declararon bien de la
nación a los diablos danzantes, por lo que dicha asociación ha mantenido diversas reuniones desde el año
pasado con la Unesco para lograr el reconocimiento mundial.
Los diablos danzantes representan una de las expresiones de sincretismo religioso más arraigadas en
Venezuela. Cada jueves santo se hace una danza ritual protagonizada por miembros de las "Sociedades del
Santísimo", quienes por promesas de diferentes índoles se atavían como el diablo vistiendo ropajes
coloridos y características máscaras, y representan al demonio rindiéndose ante el santísimo sacramento.