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La ausencia del Gabo en Argentina levantó revuelo.
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El comité argentino responsable de organizar el tercer Congreso Internacional de la Lengua Española,
que se realizará en Rosario (Argentina) entre el 17 y el 20 de noviembre, reconsideró su decisión de
excluir de ese encuentro a Gabriel García Márquez, y anunció que el Nobel colombiano sí sería invitado.
La Secretaría de Cultura de Argentina, bajo instrucciones del presidente Néstor Kirchner y con la
actuación decisiva de la primera dama Cristina Fernández de Kirchner, procedió a invitar al autor de Cien
años de soledad
tras conocerse de su ausencia en el próximo encuentro de la lengua de Cervantes. La noticia fue también
confirmada el lunes 13 por Jacobo Zabludovski en su noticiario radiofónico De 1 a 3.
Sin embargo, trascendió que el escritor no participará en el evento, según explicó en carta al director
de la RAE, Víctor García de la Concha.
El domingo 8, la subsecretaria argentina de Cultura, Magdalena Faillace, afirmó que la decisión de no
invitar a García Márquez obedeció a la "disposición del conjunto de las academias de la lengua, que
fueron las que definieron las invitaciones", aunque se afirma que luego señaló directamente al
director de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, como el promotor de esa determinación. En
México, José G. Moreno de Alba, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua, negó que la decisión de
excluir al Nobel, hubiera sido avalada por la asociación de academias, como había manifestado Faillace.
Faillace negó la versión que se le atribuye: "Nunca dije que Barcia se opuso a invitar a García
Márquez. Sólo dije que había comentado en la comisión las declaraciones del escritor colombiano, en el
sentido de que nunca vendría a la Argentina. Nuestro deseo era invitarlo al congreso. Pero eso fue al
principio, cuando no teníamos una idea cabal de que a los participantes extranjeros los invitaban la
asociación de academias y la RAE".
Dijo también que las intenciones del comité organizador del congreso se habían producido aun cuando el
escritor "había tenido una presencia bastante alborotadora" en la primera reunión del congreso,
efectuada en Zacatecas en 1997, y en la que el autor colombiano propuso
que el idioma español diversas modificaciones a las reglas ortográficas.
Interrogado por la prensa argentina, Barcia dijo que, en caso de que García Márquez aceptara venir a la
Argentina, sería una figura descollante en la clausura del III Congreso, que abrirán el escritor mexicano
Carlos Fuentes y el juez y narrador jujeño Héctor Tizón, y cerrará el escritor santafecino Juan José
Saer, residente en Francia.
Hace tres décadas, García Márquez logró que una editorial argentina publicara Cien años de
soledad,
la novela que lo consagró como uno de los mayores escritores del mundo. Sin embargo, el autor se alejó del
país durante sus sucesivas dictaduras y, más adelante, afirmó que no viajaría al país sureño mientras
éste fuera gobernado por Carlos Menem.
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Saramago: si no invitan al Gabo no voy yo.
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El miércoles 15, el escritor portugués José Saramago —quien en su calidad de invitado de honor
participará en un homenaje a Ernesto Sábato— declaró que no asistiría al Congreso si no se expedía
una invitación al autor colombiano. El autor de
Memorial del convento
dijo sentirse sorprendido al enterarse de que la causa de que García Márquez no fuera invitado era la
distorsión que produjo su discurso de 1997.
"No voy a ir al Congreso porque considero inaceptables las razones que se han invocado",
manifestó Saramago. "Él expuso sus opiniones sobre la ortografía, y se puede opinar a favor o en
contra de lo que dijo; pero no veo ningún motivo para castigarle por eso".
Pese al anuncio del presidente Kirchner de que procedería personalmente a ordenar la invitación al
autor colombiano, Saramago indicó que esto no le parecía suficiente. "Yo no puedo asistir al Congreso
de Rosario y en cada intervención, en cada debate, en cada conferencia de prensa, estar preguntándome yo
mismo dónde está García Márquez", agregó.
El escritor portugués lamentó que tras la publicación de la noticia no se haya producido ninguna
reacción pública de académicos, políticos o periodistas. "No voy a ir por el mundo buscando la
solidaridad de nadie, pero siempre estaré esperando que alguien diga algo", agregó. Mostró también
su sorpresa por el hecho de que tantos columnistas "que acostumbran a opinar sobre todos los
temas" no se hayan manifestado sobre éste. Al producirse la invitación por parte de la primera dama
argentina, sin embargo, Saramago resolvió asistir.
El escritor peruano Mario Vargas Llosa se ha limitado a responder que "no sabía nada" de la
organización del congreso ni de cómo se habían confeccionado las invitaciones. Añadió que él tampoco
acudirá al congreso por coincidir sus fechas con compromisos que ya tenía concertados con anterioridad y
que ya ha pedido disculpas a sus organizadores. El autor de La casa verde
estará en París recibiendo un doctorado honoris causa
en La Sorbona. Sin embargo, García de la Concha informó en su momento que otra razón esgrimida por el
peruano era su posición crítica a la política del presidente argentino Néstor Kirchner y su renuncia a
polemizar durante el congreso sobre esta cuestión.
Mientras, el escritor mexicano Carlos Fuentes calificó de "muy respetable" la decisión de
José Saramago. "Se trata de su voluntad", argumentó, tras asegurar que él sí acudirá al
congreso de Rosario.
En cambio, el chileno Jorge Edwards se está cuestionando si acude o no a esta cita cultural. "Voy a
reflexionar sobre si es oportuno o no que vaya al congreso", explicó. El escritor calificó de
"chistoso" que no se cuente con el premio Nobel de Literatura 1982, y añadió que, además, este
congreso le cae "cada día peor por las exigencias formales que piden".
"Me piden saber hasta el tamaño y tipo de letra con el que voy a escribir la ponencia, y yo soy
escritor, no soy profesor y no sé de ponencias. Estas exigencias tienen que cambiar, y me estaba planteando
no asistir, pero ahora, con la noticia sobre García Márquez, me hace replantearme con más fuerza el no
ir", precisó.
Quien tampoco irá al Congreso, aunque por diferentes motivos, es Antonio Muñoz Molina, ya que hace
tiempo que tuvo que cancelar su participación por la agenda de su nuevo trabajo al frente del Instituto
Cervantes en Nueva York. El autor rehusó pronunciarse acerca de la polémica suscitada por la ausencia de
García Márquez porque no conocía a fondo la cuestión.
Tampoco estarán el presidente de la cadena de noticias CNN en Español, Chris Crommett, el Premio
Cervantes y Premio Príncipe de Asturias, el colombiano Álvaro Mutis, el escritor argentino Alberto
Manguel, el especialista en lengua quechua Rodolfo Cerrón Palomino, el ex presidente del Instituto
Cervantes Jon Juaristi, el filólogo salvadoreño David Escobar Galindo, el filósofo y escritor argentino
Santiago Kovadloff ("por razones familiares") ni la lingüista argentina Ana María Barrenechea.
Y, en lugar de Isidoro Blaisten, fallecido recientemente, Jorge Cruz coordinará el foro "La apertura
del español hacia la universalidad: el diálogo con otras literaturas".
García Márquez habría reaccionado con humor frente al entuerto, adjudicándose "la
responsabilidad" de haberlo generado, en un diálogo telefónico con García de la Concha. De
inmediato, en serio, aclaró que no tiene diferencias con la RAE y que no asiste a congresos y actos fuera
de México, como tampoco acepta más premios y distinciones después de haber recibido el Nobel de
Literatura.
El diálogo telefónico, referido a la prensa por García de la Concha, incluyó menciones de la
Argentina. Según el académico español, el autor de Cien años de soledad
le dijo desde México: "En realidad, Víctor, he organizado yo mismo todo esto para lograr que tú me
llamaras. Pero quiero que sepas que he leído en estos días las dos cosas que más podían dolerme: que yo
no voy al congreso por diferencias con la Academia y por diferencias con la Argentina".
Continuó aclarando que es "bien sabido" que él no asiste a estos actos, "de la misma
manera que desde que he recibido el Premio Nobel no me parece oportuno aceptar otros premios ni
distinciones. Estuve en el Congreso de Zacatecas, pero porque en aquella ocasión no tenía que salir de
México. Y si no me gusta ir a esos acontecimientos es, en el fondo de todo, porque soy tímido".
García Márquez le dijo también a García de la Concha: "En cuanto a la Argentina, es el país que
más amo y ya tendré oportunidad de ir. Yo me siento un invitado permanente de la Real Academia y del
Instituto Cervantes. Así que ruega a Saramago que vaya al congreso. Porque si no va él, entonces tendré
que ir yo".
El prestigioso novelista bromeó durante la conversación y recordó que ya le habían "salvado la
vida" sus amigos de la Real Academia Española como consecuencia de su polémico discurso en Zacatecas
sobre la reforma de la ortografía, cuando lo invitaron a visitar la sede de la institución, en Madrid,
"para aclarar cualquier malentendido". "No tengo diferencias con la Academia: soy académico,
lo único que ocurre es que no dejo que me nombren para que así no me obliguen a ir a cosas de
éstas", habría concluido el novelista.
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García de la Concha: sólo cumplimos la voluntad del Gabo.
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Sobre el origen de la polémica, García de la Concha responsabilizó de manera directa a la
subsecretaria de Cultura argentina Magdalena Faillace por haber ésta declarado que la decisión de no
invitar a García Márquez obedeció a la "disposición del conjunto de las Academias de la Lengua, que
fueron las que definieron las invitaciones". El director de la RAE negó este punto: "Simplemente
hemos cumplido la voluntad del propio García Márquez que, como es bien sabido, desde que se le fue
concedido el Premio Nobel, no recibe más premios, ha denegado el propio Cervantes, ni asiste a congresos,
ni acepta ser
honoris causa".
García de la Concha aseguró que la relación de García Márquez con la Real Academia Española era
buena y que la polémica intervención del colombiano en Zacatecas no había influido. Recordó que meses
después, en concreto en el mes de octubre de 1997, se reunió con el entonces director de la RAE, el
desaparecido Fernando Lázaro Carreter, y que el 11 de noviembre visitó la sede de la institución.
Este nuevo escándalo en el que se ve involucrada la organización del encuentro se suma a otros
anteriores, como la exclusión de Nélida Donni de Mirande, comentada en nuestra edición 113, y que habría
tenido que ver con la trayectoria profesional de la investigadora, acusada de colaborar con la dictadura.
Además, a principios de este mes la directiva de la RAE y el Instituto Cervantes debieron desautorizar
al académico Humberto López Morales, que como secretario general de la Asociación de Academias de la
Lengua Española participa de la organización del Congreso y puso en duda su realización por falta de
fondos, en declaraciones ofrecidas a la prensa el 2 de septiembre.
"El temor del académico que hizo tal comentario carece de fundamento. El Congreso Internacional de
la Lengua, que se celebrará en noviembre en Rosario, dispone de todos los recursos necesarios para que se
desarrolle de acuerdo con el programa hecho público", especificó un comunicado formal emitido
conjuntamente por ambas instituciones y por la Secretaría de Cultura de Argentina.
Entre los invitados de honor del congreso figuran Mario Benedetti, Ernesto Sábato, Héctor Tizón, Juan
José Saer, Alfredo Bryce Echenique y otros. En ningún congreso anterior hubo tanta cantidad de escritores
de renombre invitados. Además se confirmó la presencia de los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, y se
invitó a 22 jefes de Estado, entre ellos el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.
La matrícula de participantes de esta edición del congreso —que sesionará bajo el lema
"Identidad lingüística y globalización"— sobrepasó, en palabras de sus organizadores, todas
las expectativas, lo que ha llevado inclusive a reformular los escenarios donde transcurrirá el encuentro.
Más de 2.800 especialistas en el tema están ya inscritos y asistirán unos 300 medios de comunicación.
Para contrarrestar las dificultades impuestas por la dura situación económica argentina, los
organizadores del encuentro apelaron al patrocinio de la empresa privada, contando con la ayuda de
Telefónica y Telecom, Endesa, Aeropuertos 2000, autopistas, aseguradoras y otros. Además, el Estado
argentino pone los recursos humanos y la página
web y el Instituto Cervantes de España 100 mil
euros.
Desde el español estándar que se maneja en los medios de comunicación hasta la transformación que
sufre en las migraciones, los vínculos entre la tradición cultural de cada región y la manera como esto
impacta sobre la identidad lingüística y la relación que mantiene en estos tiempos el español con las
lenguas americanas nativas —participarán los mayores especialistas en aymara, quechua, guaraní, maya y
otras lenguas indígenas— hasta el panel de lenguas indígenas, todo se debatirá en este congreso.