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Del poder de la palabra a la lectura honesta Estimula que una de las conclusiones alcanzadas por el reciente Congreso Internacional de la Lengua, realizado en Valladolid, España, la semana pasada, haya sido la de que el idioma debe apartarse del tono aséptico y grisáceo que le imprime el doblaje cinematográfico, concepto expresado por Juan M. Lope Blanch, del Colegio de México, y refrendado más tarde por el argentino Ernesto Sábato, quien propuso dejar que el idioma camine en paz de la mano de los grandes poetas. "En esta hora abismal de la historia", dijo Sábato al terminar su intervención en el encuentro, "hemos de buscar en el gran arte su valor profético y misterioso porque, como muy bien dijo Jünger, 'sólo nos salvaremos por la poesía o por el fuego'". La palabra, pues, es el motor de la historia. Bien empuñada, tiene el poder del fuego y la inteligencia de la poesía. Debate y ama, construye y acaricia. Es enemiga de sí misma cuando se enfrenta a quien la usa en la oscuridad. Hay quien teme a la palabra, a propósito. Recientemente Umberto Eco escribió en la prensa una reseña de una interesante encuesta realizada durante la Exposición del Libro de Turín, en la que se le preguntó a varios intelectuales cuáles libros no habían leído. La pregunta no es capciosa; al contrario, Eco alaba la ocurrencia porque acerca al lector común a una realidad que a muchos asusta: hay libros que, pese a ser culturalmente imprescindibles, son de difícil —y, según la personalidad de cada quien, imposible— lectura. Los resultados de la encuesta fueron reveladores: escritores que nunca han leído una obra completa de Proust o Tolstoi, que pasaron de largo a Virginia Woolf y nunca soportaron a Aristóteles; teólogos que dejaron a Santo Tomás enterrado en los anaqueles. Acota Eco que esto es "más que natural, porque obras de ese género las leerá puntillosamente, desde la primera a la última página, sólo el que hace la edición crítica". Y termina su exposición, después de hacer unas operaciones que sugieren un tiempo de cerca de doscientos años para leer todas las obras importantes de la literatura mundial, dando una palmada en el hombro a usted y a nosotros: "Tranquilícense, pues, los lectores. Se puede ser culto, ya sea habiendo leído 10 libros o 10 veces el mismo libro. Deberían preocuparse únicamente los que nunca leen libros. Aunque por esa misma razón, ellos son los únicos que jamás tendrán preocupaciones de este género". Eso fue sólo algo que queríamos comentar. Pero nuestro editorial de hoy tiene algunos otros puntos pendientes: en principio, agradecer mensajes de coincidente apoyo que recibimos de todas partes del mundo a causa del editorial de Letralia 58 en torno a la posible, cada vez más posible, detención de Pinochet. Hacemos, sin embargo, un llamado a la cordura literaria: valientes no somos en demasía. Valientes han sido todos aquellos escritores que han tenido la oportunidad de enfrentarse a la represión en cuerpo presente. Asumimos responsablemente esa realidad. Viremos a temas más apacibles. La escritora argentina Marcela Atienza, autora de los cuentos "Reunión" y "La casa", que fueran publicados en nuestras ediciones 52 y 56, nos remite una noticia que nos alegra en grado sumo. La Municipalidad de Rosario, atendiendo a la calidad del libro "Abollando papeles", de Atienza, acaba de concederle el segundo premio en el Concurso Musto, por lo que próximamente será incluido en un libro conmemorativo con los demás ganadores. En el libro aparecerán, como parte de la obra de Atienza, los dos cuentos publicados en nuestra revista. Felicitamos a la escritora por el galardón, uno de los ya numerosos recibidos por varios de los amigos que han estado en la Tierra de Letras. Antes de concluir queremos aprovechar la ocasión para retransmitir el anuncio hecho hace apenas unas horas por Carlo Andreoli, autor de la página web sobre Manuel Vásquez Montalbán, que comentáramos en nuestra edición 53 en la sección Literatura en Internet. La página de Andreoli ahora está ubicada en http://www.vespito.net/mvm; igualmente, el correo electrónico ahora es vespito@vespito.net. Todo por ahora. Disfruten nuestra edición, retrasada esta vez, créanlo o no, porque se nos dañaron consecutivamente el módem y el ratón. Pequeños problemas domésticos que nos costaron esta tardanza de cuatro días.
Jorge Gómez Jiménez Letralia, Tierra de Letras, es una producción de JGJ Binaria. Todos los derechos reservados. ©1996, 1998. Cagua, estado Aragua, Venezuela
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