La verdad del muro
Este muro acontece
entre mi siglo y mi amargura.
Vino y se fue
pero sigue permanente
como queriendo cocinarme
o decirme
............largo ya,
........................largo ya.
Sabe más de mí
que yo de él.
Sabe los nombres
de los culpables verdaderos,
la ruta por donde quise desviarme
atenciones mal gestadas, mal pagadas;
sabe el fuego que trajo
el final de la inocencia.
Este muro es sólo un eco
acicateando mi amargura.
Es violento azul violeta
verde tibia noche entre las hojas.
Pesca pisco
y poco a poco
se acomoda en mis delirios,
me dice atentamente:
mejor nunca despiertes.
Rezagos
Me apropio de la esperanza
que dejan traslucir los niños,
es como pan final
del mendigo en una hambruna.
Luego voy a las urbes
a desengañarme
y a incrustarme la locura.
Veo a peores que yo
hurgando muertes más tempranas.
Pasan fugaces los dichosos
escondiendo la lágrima y la deuda
detrás de sus bolsillos rebosantes.
Me falta una caricia
para deslindar el olvido de la paz;
vagar entre misterio y silencio
sorteando el polvo de un jirón,
tema olvidado de repente.
Rumbo a ello
Anhelo ser paz en cuota exacta
cuando se desbordan los afanes,
enfilar preciso un canto
para que reposes más temprano;
traerte en gramos de recuerdo
el aroma de los mares por la noche.
Ando en busca de mi lado más andante
para darle par a tu energía arrolladora
de quietudes y de tedios.
Llevo tiempo mascullando
mi jolgorio para dártelo completo,
andar desambiguado y sin recelo
de lo que pudimos perder o postergar.
Voy rumbo a enlazarnos
en cintas de perpetua claridad,
a buscar silentes destellos renovados,
a pulirnos en diestra y la siniestra.
Voy entonces a desatar
lo que se deba,
a remendar aquello que requiera.
Ya me enseñaste el camino
que va a parar a tu sonrisa:
déjame llevarte de la mano:
incendiemos exhaustos nuestras almas.
Para mí
Este día
parece hecho para mí,
se ha congelado
exacto en mi frescura.
Ningún trajín traerá sudor
o mucho menos la fatiga de los soles.
Este día
está perfecto,
asoma orondo y fresco,
viento contra viento
es amable con el niño y el anciano.
Ningún afán traerá brillos
que reclamen una pausa.
Este día
es una estrella de mañana,
un sol que nadie odia,
profundo sabor de manantial.
Ningún trabajo
vendrá a quitarme esta frescura
Hoy no estamos para nadie,
sólo el viento cabalga mi alegría...
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