0. She smokes a last cigarette
Ella fuma un último cigarro,
aros de humo frente a sus ojos,
erguido el cuello, la mano reposada.
De la calle irrumpen los ruidos, las voces.
Apoyada la cabeza contra el respaldo del sillón,
entre sus labios mantiene
otra bocanada.
Yo la miro tiernamente.
De mi boca palabras,
miles de palabras
confundidas,
devastado
el deseo en mi
boca.
Ella fuma un último cigarro.
1.
Desde la orilla,
ante la plata de un mar hirviente,
¿de qué dispongo para el viaje?
¿de qué maletas si no de mis actos,
mi sombra devaluada?
Hubo un tiempo,
si no más feliz, sí más genuino,
cuando el mundo suponía
una geometría abarcable.
Quizá hubo un entrechocar de sentidos,
estimulado por el secreto fluir
líquido de lo nuevo.
Pero hoy, ¿qué espero aquí
frente a estas olas como paredes?
2.
Si miro los muros, los muebles de varios tiempos,
el desconcierto en los rostros, lo sé:
es el puente, siempre el puente.
Al cruzarlo, se destruye lo vivido.
Si soy un árbol,
en el hospital dirán que no he sufrido,
que las hojas, al pasar la luz, son papagayos.
Tras el puente, ante el sendero,
cada paso nace como dolor tibio:
es llegar a ti, contra ti, con las manos vacías.
No quiero sino guardarme de los ojos.
3. Elección de la primera palabra
Vuelvo a conspirar
contra la soledad.
Después de tanto tiempo,
después de aquella muerte,
desvanecido en la lluvia,
seré ya sombrío ataúd vacío.
4.
Destruida la muralla,
mancillado el fútil orgullo,
herido de muerte el caballo, ya invertido,
llega a mí la mecánica cadenciosa de las olas.
Te he soñado ausente,
ya figura, ya nave,
alejándote en el silencio por las velas
perdida en un mar tranquilo.
Mis brazos se aferran a la estela de ese sueño,
sabiendo el deseo de desconocer,
de palpar este extraño vacío de mar lejano.
Pero la brisa me trae atados raptos de tu cabello.
Bebiendo salitre en el aire,
espero sabiendo.
5.
Regreso al palacio,
recobrado el aliento del viaje.
Ahora veo claramente:
he salido del hospital de la luz.
Las habitaciones están quietas, como hace años.
Ahora palpo el infinito
desconcierto de los cuadros, de las miradas
inquietas tras las ventanas, de las emociones
soterradas en las esquinas.
Ahora escucho el silencio, allí donde están
las voces de los dormidos, las pisadas
ocultas de los que nos amaron.
Regreso al palacio para cerrar el cielo
comenzado, para exponerme simple
ante los ojos.
6.
¿Recuerdas?
Eran sencillos labios sobre labios sencillos.
Disoluto el minuto, acabado el acto,
pero quedaban las sonrisas y las manos entrelazadas,
como un encaje sin piel y fuerte.
Ya no importaba el espacio
ni los cantos sujetos a las voces.
Éramos tal como éramos.
¿Recuerdas?
- Poemas de Félix García Gámez - lunes 5 de octubre de 2026


