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Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Elizabeth Schön
Cien años en poesía

martes 30 de noviembre de 2021
Elizabeth Schön
Elizabeth Schön nació el 30 de noviembre de 1921. Fotografía: Lisbeth Salas, serie “Retratos” • Archivo Fotografía Urbana

La poesía marcó el camino vital de Elizabeth Schön. La poesía que, “sin presunción alguna, construye, mediante la palabra, una realidad distinta, nueva, a toda aquella expuesta a la mirada” —como dijo en 2003 al inaugurar la Semana Internacional de la Poesía de Caracas—, y que la acompañó desde su primer libro, La gruta venidera, publicado en 1953.

Hija de María Luisa Ibarra del Fino y Miguel Antonio Schön, era natural de la parroquia Altagracia. Se casó con el pionero de la radiodifusión venezolana Alfredo Cortina, quien además fue un dedicado fotógrafo y dejó un importante archivo de imágenes de la escritora.

Después de La gruta venidera (1953) publicó los poemarios En el allá disparado desde ningún comienzo (1962), El abuelo, la cesta y el mar (1965), La cisterna insondable (1971), Mi aroma de lumbre (1971), Casi un país (1972), Es oír la vertiente (1973), Incesante aparecer (1977), Encendido esparcimiento (1981), Del antiguo labrador (1983), Concavidad de horizontes (1986), Árbol del oscuro acercamiento (1993), Ropaje de ceniza (1993), Aún el que no llega (1993), Campo de resurrección (1994), La flor, el barco, el alma (1995), Antología poética (1998), Del río hondo aquí (2000), Ráfagas del establo (2002), Las coronas secretas de los cielos (2004), Visiones extraordinarias (2006) y Luz oval (2007).

Además, publicó en dramaturgia Intervalo (1957), La aldea (1967), Lo importante es que nos miramos (1967), Al unísono (1968) y Melisa y el yo y otras obras (1977), y en ensayo, La granja bella de la casa (2003). En coautoría con la fotógrafa Thea Segall, Lo que miró el almirante (1992). Obtuvo el Premio Municipal de Poesía en 1971 por su poemario La cisterna insondable y el Premio Nacional de Literatura en 1994 por el conjunto de su obra.

Elizabeth Schön nació el 30 de noviembre de 1921 y murió el 15 de mayo de 2007. En su centenario, ofrecemos una sucinta selección de poemas de cinco de sus libros, hecha por la poeta María Antonieta Flores.

Elizabeth Schön
Elizabeth Schön en 1954. Fotografía: Alfredo Cortina

Y el recorrido de la luz
por los cielos y lo inmenso
se te convirtió
en la espontánea exactitud de las aguas,
en la natural aparición del fruto,
en el parejo comportamiento
de las copas al domeñarlas el viento.
Y nunca te fue la luz ajena,
distante.
La llevabas en tus pupilas,
en tu canto,
en tu vuelo,
y no hubo día
en que no amanecieras con ella,
despertando junto con las brisas,
los campesinos,
las semillas,
los hombres que se habían de incorporar mientras ibas tú,
iba yo,
iba la vida,
el viento…

(de Incesante aparecer, 1977).

 

30

Te has alejado de lo solitariamente doloroso.
Has encontrado lo que se te había escapado, olvidando que cuando algo es nuestro, es nuestro y de nadie más.
Vuelco del vuelco
fuego del fuego
levantando el ser tuyo y sin saberlo.

(de Encendido esparcimiento, 1981).

 

El esplendor es del fuego y vibra la lejanía.
La paciencia es de la brasa y soporta el primer naciente de la raíz.
La agilidad es de la chispa y en ascenso ama al espacio, lo ilimitado.
Del Ser es Ser para el derroche complejo de lo infinito.

(de Encendido esparcimiento, 1981).

 

V

Divide el terrón.
Duplica la arija.
Duplica la vertiente,
el arroyo,
la cascada,
y en tanto cruza la luna
A sus bordes y pendientes,
y aumentan las frentes devastadas,
y se multiplican los dorsos escuálidos,
más acerca los hombres al amor,
y más restaura
la blanquísima y grande orilla del maíz,
del trigo y la avena.

(de Del antiguo labrador, 1983).

 

El oído escucha la mejilla
traspasada de espacios
la osamenta repartida a lo largo del hierbajo
la miseria y sus rosas de rabia
la pobreza y su tacto de carbón
la tristeza y su ropaje de ceniza
el dolor y su infinito
Espadas del alma
que rechazan la piedad
y tienden la garrocha hiriente del despojo.

(de Ropaje de ceniza, 1993).

 

¿Quién doma el agua?
Lo fácil empieza
después se amplía
de último las aguas llegan
y se arrojan sobre la rama
como ese pájaro inquieto
que vivió el verde
mas nunca la aparición

(de Luz oval, 2006).

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