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Vivir sin Propósito, de Malavé
(introducción)

domingo 28 de septiembre de 2025
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“Vivir sin Propósito”, de Malavé

En la película Matrix Reloaded (2003), hay una escena en la que el agente Smith (el villano) se enfrenta a Neo (el héroe) y le dice: “Sin propósito, no existiríamos”.1 Esta frase tan corta y contundente tiene un vínculo profundo con nuestra identidad. ¿Cuántos de nosotros hemos sentido esa “no existencia” psicológica en algún momento de nuestra vida? Esta no existencia se puede describir como desconexión, sensación de irrelevancia social, vacío existencial o sentir que no estamos haciendo lo que nos hace felices. Acaso, ¿el Propósito es tan importante para poder existir?

Durante años busqué mi Propósito, siempre sintiéndome insatisfecho por no poder encontrarlo. Tenía internalizada la idea de que su presencia era indispensable para alcanzar el éxito y la felicidad. Apliqué una gran diversidad de técnicas y viví muchas experiencias, sin obtener el resultado esperado. Pensé que estaba condenado a una vida sin importancia, lo cual era más una autopercepción que una realidad cotidiana y, entonces, me hice esta pregunta:

¿Mi vacío existencial proviene de la falta de Propósito o de creer que necesito un Propósito?
“Vivir sin Propósito”, de Malavé
Vivir sin Propósito, de Malavé (2025). Disponible en Amazon

Vivir sin Propósito
Malavé
Ensayo
México, 2025
ISBN: 979-8304541497
233 páginas

Hasta ahora he escrito la palabra Propósito con “P” mayúscula, debido a que es importante diferenciarla de los demás propósitos:

  • El Propósito no es el que se usa como sinónimo de deseo, objetivo o meta. No es lo mismo decir: “Uno de mis propósitos del año que viene (una de mis metas) es escribir una historia” que decir: “Existo para (el Propósito de mi vida es) escribir historias”. La relevancia psicológica de ambas situaciones es totalmente diferente. En el primer caso, escribir una historia es una meta entre varias; puede ser muy importante, pero no es indispensable que se cumpla, y hasta puede ser sustituida por otras metas. En cambio, en el segundo caso, se establece un vínculo profundo con la identidad, y cumplir con esa escritura es vital.
  • Otro uso de la palabra propósito es el que se observa en la siguiente expresión: “lo hizo a propósito”. Este uso solo contiene un significado parcial del concepto sobre el cual nos interesa reflexionar, ya que se refiere más a la intencionalidad de un acto que a una justificación existencial.
  • Tampoco me refiero al Propósito como voluntad o determinación como cuando alguien dice: “Tengo el propósito de dejar de fumar”, lo cual se puede entender como que se tienen unas ganas firmes de llevar a la acción un deseo que es desafiante. Puede ser que esta persona logre dejar de fumar y este resultado le sirva a su salud, pero esto no necesariamente se convierte en su razón para existir.

El Propósito involucra dirección (metas), intencionalidad, motivación (o voluntad) y mucho más. De una manera amplia, el Propósito es la respuesta a la pregunta: “¿Para qué existo?”. En nuestra cultura popular, es común que encontremos intentos de descripción del término como estos:

  1. Aquello que otorga significado a la vida.
  2. Lo que nos impulsa a dejar una huella positiva en el mundo.
  3. Eso que nos ayuda a perseverar en la búsqueda de nuestros sueños.
  4. Aquello que da forma a nuestra identidad.
  5. Lo que nos hace trascender de nuestro yo individual para contribuir al bienestar colectivo.
  6. La razón de ser que nos conecta con algo más grande que nosotros mismos.2

Estas descripciones son tan genéricas y parcializadas hacia lo positivo que no nos ayudan a tener claridad sobre qué es lo que estamos buscando, ni nos ofrecen algún indicador concreto y sólido de nuestra proximidad con el Propósito. De manera general, parece que tener Propósito es algo que se siente y se ejerce pero, como esto no es suficiente para lograr un entendimiento del concepto, intentaremos precisarlo todo lo que sea posible a lo largo del texto.

En principio, es necesario que podamos tener muy clara la diferencia del Propósito con las metas, ya que se confunden con mucha frecuencia. Para ello analicemos al personaje de la saga cinematográfica Indiana Jones por medio de sus películas:

  1. En busca del arca perdida (1981): la meta es encontrar el Arca de la Alianza y evitar que los nazis la usen para el mal.
  2. Indiana Jones y el templo maldito (1984): la meta es encontrar una piedra mágica y rescatar a unos niños de la esclavitud.
  3. Indiana Jones y la última cruzada (1989): la meta es encontrar el Santo Grial antes que a los nazis.
  4. Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (2008): la meta es encontrar la calavera de cristal y evitar que los soviéticos la usen en función de sus intereses.
  5. Indiana Jones y el Dial del Destino (2023): la meta es encontrar un artilugio para viajar en el tiempo y evitar que los nazis la usen para modificar el curso de la historia.

Indiana Jones es un arqueólogo de ficción que se dedica a encontrar objetos místicos e históricos, lo que le permite recibir reconocimiento dentro de su comunidad. Entonces, ¿para qué existe Indiana Jones? Una posible respuesta es que él existe para preservar el patrimonio cultural de la humanidad, protegiéndolo del mal. Esto es más grande y abarcador, y es lo que rige cada una de sus metas. Este es su Propósito.3

Un ejemplo de lo que no es un Propósito lo representa la historia del protagonista de la película La vida secreta de Walter Mitty (2013). Él tiene una vida rutinaria, la cual compensa con frecuentes fantasías de increíbles aventuras. En algún momento de su historia, decide encontrar un negativo fotográfico perdido que es indispensable para publicar la portada de la revista en la cual trabaja. Esta meta lo conduce por varias aventuras reales que terminan cambiando su forma de involucrarse con la vida. Aunque esta meta es importante y transformadora, no es la razón de su existencia. Él podría haber decidido no ejecutarla o ser menos perseverante y, aunque habría experimentado una breve melancolía, luego habría retomado su vida.4 Walter es un personaje con deseos, anhelos y añoranzas, pero no tiene Propósito.

Mientras la mayoría de los seres vivos existen satisfaciendo sus necesidades de alimentación, territorialidad y reproducción, los seres humanos creemos necesitar motivaciones más elevadas para justificar nuestra presencia en el mundo. Esto se puede apreciar claramente en la canción “Sobreviviré”, interpretada por Gloria Gaynor, en la que ella expresa que permanecerá viva mientras sepa cómo amar. El Propósito es evidente.

Un Propósito está conectado con valores y creencias profundos y, si bien es cierto que muchas personas lo perciben desde la niñez, otras nunca lo identificamos, lo que nos provoca una gran angustia. Esta es una de las razones que explica por qué en nuestras sociedades occidentales existe un lucrativo negocio para encontrarlo por medios espirituales, filosóficos, motivacionales o psicológicos.

Volvamos a mi pregunta:

¿Mi sensación de vacío existencial provenía de la falta de Propósito o de la creencia de que debía tener uno?

En el camino por intentar responderla, desarrollé un ejercicio reflexivo, basándome en referencias personales, cinematográficas, televisivas, literarias, animadas, dramatúrgicas, mitológicas, musicales, caricaturescas y reales. Esto implica que dentro del texto habrá revelaciones (spoilers) de muchas producciones que en su gran mayoría no son tan recientes. Debo señalar que este no es un texto académico, por lo que, si el lector desea documentarse con referencias teóricas, filosóficas o científicas, tendrá que buscar otras fuentes.5

Decidí estructurar el texto en tres capítulos y un epílogo, además de unos anexos con herramientas de reflexión y un caleidoscopio de influencias en el que realizaré comentarios adicionales.

En el capítulo “Historias de Propósito”, describiré a varios personajes de la cultura popular y me haré preguntas que no necesariamente tendrán respuesta de inmediato, pero que nos ayudarán a escudriñar el tema desde diversos ángulos.

En el capítulo “Las pistas sobre el Propósito”, intentaré responder algunas de las preguntas del capítulo anterior, abordando aspectos como la esencia de este concepto, su origen, su anatomía, su relación con la felicidad, su impacto en el entorno y sus posibles peligros. Sin embargo, será inevitable que surjan nuevas interrogantes.

En el capítulo “¿Cómo vivir sin Propósito?”, exploraré caminos de vida que ampliarán nuestras posibilidades de encontrarle un sentido a nuestra existencia, de tal manera de que el Propósito no sea la única ancla psicológica para sostenernos en el mundo.6

Finalmente, en el epílogo, “¿Y si no puedo (o no quiero) vivir sin Propósito?”, mencionaré breves propuestas adicionales que ayuden a aliviar la angustia de quienes deseen continuar con su búsqueda de Propósito.

En este libro abordaremos un tema muy amplio y profundo, sólidamente implantado en nuestra cultura. Aunque no parezca, la palabra Propósito es compleja y peligrosa. Es de esas palabras que aceptamos como cercanas, simples y precisas, hasta que… nos adentramos en su abismo.

Mi intención, con esta propuesta tan íntima, no es ofrecer todas las respuestas, ni conclusiones indiscutibles. Lo que deseo es abrir un diálogo que nos permita sumergirnos en la profundidad de este concepto y resignificarlo y que, a partir de lo que nos ofrece la cultura popular, identifiquemos pistas para vivir sin Propósito.7

A veces creemos que el trayecto de nuestras vidas es una línea con curvas, obstáculos y un horizonte cuando, realmente, este camino está lleno de senderos, atajos, desvíos, rincones, lugares obscuros, sendas, bifurcaciones, malezas, túneles, precipicios, laberintos. Y también está cubierto por un inmenso cielo que, al contemplarlo, nos ofrece aceptación, misterio y belleza.

Les doy la bienvenida a Vivir sin Propósito.

Letralia

Notas

  1. En esta escena, Smith y Neo se reencuentran después de mucho tiempo. Smith explica que esto no es casual, ya que ambos tienen una conexión inevitable. Para él no existe la libertad, y todo está controlado por un Propósito. La muerte es la falta de Propósito.
  2. Este tipo de definición o de descripción se puede encontrar en cualquier buscador de internet con sólo escribir: “Definición de propósito de vida”. No menciono a ningún autor, ya que son definiciones genéricas. Hay que resaltar que también tienen un carácter determinista, parcial, reduccionista, e inclusive mágico, como si el Propósito fuese lo único que puede motivarnos, otorgar un significado a nuestra vida o conformar nuestra identidad.
  3. Es necesario agregar que Indiana Jones puede tener metas en otras áreas de su vida que no estén directamente relacionadas con ese Propósito. ¿Es posible que también pueda tener más Propósitos?
  4. Desde mi punto de vista, el principal deseo de este personaje es generar atracción en Cheryl Melhoff, su interés romántico.
  5. Quien desee profundizar en el tema del Propósito con base en referencias científicas puede visitar este índice de Google Académico.
  6. Un ancla psicológica es una metáfora que uso para referirme a creencias y actitudes a las que nos aferramos para fundamentar nuestra existencia o para tener algo de certidumbre en nuestra vida.
  7. Con frecuencia usaré el recurso de las notas al pie de página con la finalidad de colocar una referencia o de complementar una idea. Aquel lector al que no le agraden este tipo de notas puede prescindir de éstas.
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