
Hay historias que se heredan.
Y otras que, inevitablemente, terminan atravesando la vida.
En el caso de Maite Sasia, ambas cosas ocurren al mismo tiempo.
Escritora, investigadora y emprendedora cultural-tecnológica chilena, su trayectoria no puede entenderse sin mirar hacia atrás: hacia su historia familiar, hacia la escritura como oficio y hacia una forma de entender el mundo donde la creación no es sólo expresión, sino también estructura.
Su padre, Jorge Sasia Forés, fue uno de los autores más leídos en Chile durante los años 80. Escritor, guionista y productor cinematográfico, su obra no sólo alcanzó gran circulación, sino que también logró cruzar al lenguaje audiovisual, convirtiéndose en un referente cultural de su tiempo.
Pero más allá de su impacto público, su figura fue —sobre todo— un punto de origen. Para Maite, la escritura no fue una elección tardía. Fue una presencia constante.
Creció en un entorno donde las historias se construían, se discutían y se transformaban en proyectos reales. Donde escribir no era sólo imaginar, sino también producir, editar y llevar una idea hasta sus últimas consecuencias.
“La escritura, en mi familia, no es un oficio aislado. Es una forma de estar en el mundo”, podría resumir su trayectoria.

Una formación que cruza disciplinas
A diferencia de muchos perfiles literarios tradicionales, Maite Sasia construyó un camino transversal.
Estudió periodismo, gastronomía, administración de empresas y criminología, desarrollando una mirada que combina análisis social, gestión y creación. A esto se suma su trabajo como investigadora asociada en áreas como matemáticas, física teórica y genética molecular, lo que configura un perfil poco habitual dentro del ámbito cultural.
Su obra literaria —que incluye novelas y narrativa breve publicadas internacionalmente— ha sido reconocida con premios como el Premio Gabriel Aresti en Bilbao y el Premio Pedro de Oña en Chile.
Sin embargo, su trabajo no se ha detenido en la escritura.
Del relato a los sistemas
En los últimos años, su trayectoria ha evolucionado hacia un cruce entre cultura, tecnología e innovación.
Desde España, donde reside desde 2019, fundó Sasia Ediciones, una editorial digital independiente que no sólo publica libros, sino también sistemas, proyectos y herramientas diseñadas para estructurar ideas y resolver problemas reales.
La lógica es clara: transformar la experiencia en conocimiento aplicable. Y luego, poner ese conocimiento en circulación.

El punto de quiebre
En 2025, su vida cambió radicalmente.
Comenzó a movilizarse en silla de ruedas.
La ciudad —la misma que conocía— dejó de ser evidente. Las veredas se transformaron en obstáculos, los trayectos en decisiones estratégicas y cada salida en una planificación incierta.
Fue en ese proceso donde surgió una constatación directa:
La falta de información también excluye.
No saber si una ruta es accesible no es un detalle técnico. Es una barrera.
Y desde ahí nació WazeWheels, una plataforma digital de navegación accesible basada en datos reales, pensada para personas con movilidad reducida.
No como una idea abstracta.
Sino como una respuesta concreta.
Escribir desde otro lugar
Si algo atraviesa toda la trayectoria de Maite Sasia es una misma lógica:
construir sentido.
Primero desde la literatura.
Luego desde la edición.
Hoy, desde sistemas que buscan intervenir la realidad.
WazeWheels, en ese sentido, no es una ruptura.
Es continuidad.
“Siempre he trabajado con historias. La diferencia es que ahora esas historias también se recorren”, podría sintetizar su trabajo actual.
Herencia y proyección
La influencia de su padre no está sólo en el oficio, sino en la forma de entender la creación como algo que debe circular, impactar y dejar huella.
Pero su camino no ha sido una réplica.
Ha sido una expansión.
Desde la literatura hacia la tecnología.
Desde el relato hacia la infraestructura.
Desde la experiencia personal hacia lo colectivo.
Hoy, su trabajo se sitúa en ese cruce poco común entre cultura, innovación y transformación social.
Un lugar donde escribir ya no es sólo narrar.
Sino también diseñar cómo se vive —y se transita— el mundo.
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