Cuaderno de nostalgias | Heriberto Blanco
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Mi madre
Con su corazón de joyel musical antiguo
Con su pensamiento de ala tibia y palomar solitario
Con su regazo de nido desolado
De reloj detenido.

Mi madre como la llegada del invierno
toda cántaros de transparencia
Mi madre con su soledad a cuestas como una cruz
Con los sueños destrenzados de un viejo canasto
Mi madre con su boca de pequeño palomar abandonado
Con su cara de espejo desvaído y su aliento
       de rosa mustia
       y desencanto
Y la voz de mi madre es hebra de campana
De campanilla de liturgia.

Mi madre de carácter de cáñamo
Y de caléndula junto a la casimba

Ahora con las manos de hoces amelladas
Colgadas de los amaneceres

Y las sienes de mi madre

De cabello de mazorcas tiernas y sardinas húmedas
Cuando fueron de flecha de trigo y caída fluvial
       sobre arenas doradas

Y sus ojos de miel con abejas y cáscara de avellana
Y sus ojos de trago de agua en una excursión
Ahora son como de vidrio
Y mariposas clavadas aleteando.
Y el cuerpo de mi madre
Que era de guitarra con abolengo y túrgidos capachos
Está colgado ahora de un clavo en el tiempo

Y sus palabras: tijeras que buscaban el aire
       y a veces piedras
Sus palabras de azogue volcado y amoníaco
Son ahora canarios atrapados y muérdago de fieltro

Todo en ella está de paseo
Por la tranquila casa de su cuerpo.

Mi madre
Como dibujada por un niño de tres años
Aparece en la puerta del invierno
—Una sombra lenta
       callada y amarilla—
Mi madre con sus muñecas de trapo
Y su amor de yedra en un balcón deshabitado

Con su cabeza de porcelana en gris
       en una calle de saltarines
Mi madre de manifestaciones elementales
       como el ámbar
Tórnanse sus labios
       luz de amatistas irisadas
Cuando los morados racimos del rezo
       la sustentan.
Mi madre en la concha vacía de un molusco
       todavía sacudida por la fe.
Mi madre de ciruela y pomalaca
—Rosa fúlgido en fondo nacarado—
Se oculta entre los pálidos jazmines
De su propia quietud como un remanso.

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El autor | Las ilustraciones | Editorial Letralia