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Hablemos, de Octavio Santana Surez

Descuidado con la fortuna, el testamento poético de Menno Wigman

• Miércoles 23 de enero de 2019

“Descuidado con la fortuna”, de Menno Wigman

Descuidado con la fortuna
Menno Wigman
Traducción: Antonio Cruz Romero
Ravenswood Books
2018
ISBN: 978-84-946382-9-9
62 páginas

Resulta severo y crudo que leyendo poesía puedas experimentar que los muertos te miren directamente a los ojos desde los canales de Ámsterdam, que las habitaciones huelan a humedad, notar el apestoso olor a cerveza de los bares y que el frío, el inmenso frío interno y externo, lo sientas como si estuvieras dentro del poema más bello que leíste jamás. Nunca antes las tonalidades blancas fueron tan diversas en poesía.

…y me desperté asustado, indefenso, en una sala blanca.
Entonces de mi regazo eché a patadas a la Belleza
y aparecí cantando un siniestro relato.

Descuidado con la fortuna me llegó un viernes. Recuerdo perfectamente el momento en que recogí el paquete amarillo del buzón, pero no recuerdo cómo era la luz de la entrada de mi edificio ese día, ni si yo estaba triste, taciturna o preocupada por algún problema ordinario. Si Wigman hubiera estado conmigo en ese momento hubiera podido plasmar perfectamente ese instante y convertirlo en algo delicado, porque parece que, entre otras capacidades, tenía la sensibilidad de hacer hermoso el lado más sombrío de la vida.

La poesía de Wigman tiene unos ejes muy marcados para hacer bello lo dramático. Sus textos se resuelven entre el instante presente, el recuerdo, la luz y el ambiente exterior e interior. No es que nevaba, es que además de nevar, la muerte estaba presente junto al frío que puede ser gélido hasta calarte los huesos. Las paredes pueden ser muy húmedas si se mezclan con los excesos de las drogas y la melancolía. Una madre, muy presente en el poemario, que se viste frente a un espejo cuando eras niño para ir a una fiesta y que luego desaparece de todas ellas. Todo es exquisito en este libro.

De repente, muy extraño, un miércoles de vieja luz,
tienes que ir a la escuela y por la mañana una mano frota
el sueño de tus ojos con saliva, la fila,
la lección de cálculo y luego agua, blanco
y sagradamente te vas nadando.

¿Quién no estuvo yaciendo en un hospital entre paredes de un blanco asépticamente impoluto? ¿Quién no se preguntó si bebió demasiado alcohol alguna vez? ¿Acaso tanta lectura no nos sofoca creándonos demasiadas preguntas sin respuesta? Es muy difícil no sentirse identificado con algunos de esas circunstancias descritas con una voz poética tan especial, un ritmo tan sosegado y unos versos oscurecidos que te conducen por las calles que cruzan el río Ámstel, por sus reminiscencias y por su tiempo de convivencia con la muerte.

Duele mucho pensar en una sociedad enferma y posmoderna en la cual la gente se ama menos mientras no puedes dejar de escribir que tu corazón está físicamente dañado. ¿Acaso no es razonable obsesionarse cuando tienes delante tu propia muerte? El autor nos evoca recuerdos infantiles y de juventud con la nostalgia del adulto, acercando al presente aquello que ya no está, pero que la memoria no nos ha permitido borrar. Lúcidos y sin menoscabar en alguna ironía, así son los versos del poeta al que tantas preguntas sobrevenían durante la madrugada.

Y ahora, casi treinta y seis años, enfermo y huraño,
alejado por la poesía de todo cuanto te rodea,
ahora te miras la mano y escupes en tu pluma.
¿Es repugnancia? ¿Odio a ti mismo? ¿Quizá impotencia?
Nunca tendrías que haber visto un poema.

Desconozco por completo el idioma neerlandés, pero no soy ajena a lo que significa la tarea de una buena traducción. Antonio Cruz no sólo traduce, también se implica personalmente en dicha labor. No es un trabajo, es una pasión por hacernos llegar de la manera más sincera y personalizada la obra de Wigman. Aprovecho estas líneas para sugerir la lectura del Diario de Ámsterdam que se puede encontrar en el blog de este escritor y traductor.

En días lúgubres para la poesía actual a causa del ascenso de la poesía comercial, de la exhibición y del espectáculo de masas, Menno Wigman provoca que caigas al suelo desolada por la belleza de sus imágenes y sus meditaciones para luego permanecer en sus paisajes observando el paso de sus nubes, deformes y lejanas.

Despegamos. Una nube, luego otra nube,
así es como pasaste años después de tu muerte…

 

Menno WigmanFotografía: Daniel Cohen

Menno Wigman (1966-2018)

Poeta, traductor, ensayista y editor de poesía, está considerado el poeta en lengua neerlandesa más brillante de su generación. Sus influencias literarias caminan por el oscuro romanticismo de E. A. Poe, pasando por el simbolismo de los decadentistas Laforgue, Lorrain, y por supuesto Baudelaire y los poètes maudits, con giro final en el que su poesía queda atravesada por el posmodernismo más absoluto. Definido como “el dandi de la desilusión”, el sugerente y singular lenguaje de Wigman rebosa de un doloroso y agónico romanticismo que tiene lugar en oscuros poemas, no exentos de fina ironía y humor, repletos de situaciones intensas y dramáticas. “Wigman encarna a la perfección el nuevo poeta maldito, con cuya triste muerte, acaecida en febrero de 2018, los Países Bajos y la lengua neerlandesa perdieron a uno de los poetas más importantes de las últimas décadas. Descuidado con la fortuna es su último poemario, que a modo de testamento poético resume un estilo único de componer poesía”.

Antonio Cruz Romero

 

Opname

Het kan je overkomen in een pashok,
je pakt een jas, trekt weg en zakt ineen.

Het kan gebeuren bij een zebrapad
of in een kassarij – bij tastbaar licht

of ‘s nachts wanneer je op een foto klikt.
De dag zal komen, niet meteen, niet nu,

maar plotseling is daar het kale uur.
De wereld kantelt en de film begint:

een veld vol varens, golvend licht, je hoort
je moeders stem en zweeft en valt en stikt.

En nu je lichaam in het Lucas ligt
komt traag en zwaar een zon op in je hoofd.

Het daagt. Je hart heeft moeten hoesten. Even,
heel even viel de stroom uit in je bast.

Je ligt en wacht. En onder je twee voeten
die morgen onversaagd de straat begroeten.

 

Ingreso

Puede suceder en un probador,
coges un abrigo, te alejas y te desplomas.

Puede suceder en un paso de cebra
o en un cajero – junto a la luz tangible

o de la noche cuando haces clic sobre una imagen.
El día llegará, no de inmediato, no ahora,

pero de repente ahí aparece la hora desgastada.
El mundo se inclina y da comienzo la película:

un campo lleno de helechos, luz ondulada, escuchas
la voz de tu madre y flota, cae y se asfixia.

Y ahora que tu cuerpo yace en el Hospital de San Lucas
nace un sol lento y pesado en tu cabeza.

Amanece. Tu corazón tiene que toser. Incluso
por un momento se produjo un fallo eléctrico en tu corteza.

Yaces y esperas. Y bajo tus dos pies
que mañana saludarán impávidos la calle.

 


 

Tot de bodem

Een kroeg bezoeken en naar glazen grijpen,
je geest, een luchtballon, van zandzakken bevrijden,
steeds hoger stijgen en blijmoedig verder hijsen,
de hoogste tijd, een nieuwe kroeg, je geld, je jas,
zo dweil je door de koude voorjaarsnacht en pist,
je bent een man of niet, schuimkringen in de gracht.

Ik las dat de politie bij elk waterlijk
(het gaat om meer dan vijftig doden in drie jaar)
sinds kort meteen naar open gulpen kijkt.
Hoe drank een vloek over de grachten verft.
Hoe water ‘s nachts naar mensen grijpt.

Een flits van speelgoed, stranden, tuinen en tv.
Naar kades klauwen, in je kreten stikken, rond
die luchtbel, rond je hoofd, een engel die niet komt,
o de gestorven zomers in je mond.

 

Hasta el fondo

Visitar una taberna y agarrar unos vasos,
tu ánimo, un globo aerostático, liberado de sacos de arena,
elevándose cada vez más alto y luego jadeando animadamente,
la hora límite, una nueva taberna, tu dinero, tu abrigo,
así deambulas por la fría noche primaveral, y orinas,
eres o no eres un hombre, círculos de espuma en canal.

Leí que la policía, con cada cadáver que sacan del agua
(van más de cincuenta muertos en tres años)
mira directamente si tiene la cremallera abierta.
Cuánta bebida tiñe de blasfemias los canales.
Cuánta agua alcanza a la gente por las noches.

Un fogonazo de juguetes, playas, jardines y televisores.
Hacia las garras del muelle, en tus gritos ahogados, alrededor
de la burbuja, alrededor de tu cabeza, un ángel que no llega,
oh, los veranos muertos en tu boca.

 


 

Oneindig wakker

Rühmen, das ists!
Rilke

Mooie dingen, allemaal mooie dingen:
je hand die voor het eerst een kattenvacht streelt,
je moeder die bezorgd je knie verbindt,
zes moegedraafde paarden in de zon,
het onweer waar augustus mee begon,
Diana’s hand die naar je broek afgleed,
haar lichaam waar je blind de weg in vond,
de kleur van een kwatrijn van J.C. Bloem,
Nick Cave die dwars door Paradiso zong,
een woord als moerbei, huisraad, ravelijn,
de vondst van een nog net niet schurftig rijm:–
mooie dingen, allemaal mooie dingen
zoals de treinen waarop ik gezoend heb,
het zachte golven van een dranklokaal,
een meisjeskamer die naar adel geurt,
het wonder dat geen dag zich ooit herhaalt,
o mooie dingen en mijn mond benoemt het
voor ik me met het domme zwart verzoend heb.

 

Infinitamente despierto

Rühmen, das ists!
Rilke

Cosas hermosas, sólo cosas hermosas:
tu mano que por vez primera acaricia el pelaje de un gato,
tu madre que se preocupa de vendar tu rodilla,
seis caballos cansados de trotar al sol,
la tormenta donde agosto comenzó,
la mano de Diana que se deslizaba hacia tu pantalón,
su cuerpo en donde a ciegas hallaste el camino,
el color de un cuarteto de J. C. Bloem,
Nick Cave que cantó con rebeldía en Paradiso,
una palabra como morera, ajuar, revellín,
el hallazgo de una rima casi sarnosa:
cosas hermosas, sólo cosas hermosas,

como los trenes donde me he besado,
el suave fluir de una licorería,
el cuarto de la niña que huele a nobleza,
el milagro de que ningún día se repite jamás,
oh, cosas hermosas y mi boca las nombra
antes de haberme reconciliado con el estúpido negror.

Beatriz Pérez Sánchez

Beatriz Pérez Sánchez

Escritora española (Barcelona, 1974). Licenciada en pedagogía y diplomada en educación social por la Universidad de Barcelona. Ha sido miembro del grupo poético Laie de Barcelona. Ha publicado los poemarios De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios y Numb, la espera sostenida (2016). Colaboradora de las revistas Triadæ Magazine, Poesía Digital, La Náusea2000, Groenlandia, RES y otras. En 2009 su poemario De perfiles, vértices, planetas, cuerpos, árboles y escenarios fue finalista del Premio de Poesía Concursalia “Luis Cernuda” de Barcelona. Creadora de piezas y participa en muestras y festivales con artistas y bailarines.
Beatriz Pérez Sánchez

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