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Hablemos es pensar… es pensarnos…

• Sábado 16 de marzo de 2019
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Con un texto ensayístico, que incluye un prólogo, capítulos o partes y un epílogo, Hablemos, de Octavio Santana Suárez, viene a engrosar la lista para quienes se quieran internar en páginas reflexivas, ya que rastrean las líneas de la vida a través de distintas posturas filosóficas…

Santana Suárez desde el comienzo involucra al lector. Un título que no aclara de qué hablaremos, pero sí nos pide que quiere compartir, desea un lector y quiere atraparlo, comprometerlo, por ello un título en una sola oración en modo imperativo con sujeto tácito. Una ausencia sintáctica porque quiere que seamos todos, somos nosotros… somos todos. Y ya páginas adentro lo invita a continuar leyendo porque siempre hay más… Es que no desea cerrar el diálogo con sus lectores… Ciento seis reflexiones… Más de la filosofía, más del hábito, más del lenguaje, más del amor, más de la inteligencia, más de…, más de… para cerrar con Dios y más de Dios… Todas ellas exploran los límites… y pueden ser leídas, si se lo desea, al azar y de manera desordenada. Advertimos que, a la manera de Víctor Hugo, el autor tiene una curiosidad insaciable por el mundo exterior, devorándoselo para zambullirse en el ahondamiento del propio espíritu. Por ello, las diferentes partes corresponden, grosso modo, a la vida misma. Movimientos de unidad y diferencia en las reflexiones, porque justamente en el ensayo, quien escribe traza la biografía de sus más íntimas oscilaciones, de personas que se resisten a callar ante la embestida del prejuicio… en su triple demanda de brevedad, transparencia y tono conjetural. Y ahí está nuestro amigo escritor de Hablemos… En todo lo que ve y en todo lo que pasa, Santana encuentra lo que desde siempre le interesa… y así lo refleja con su exquisita pluma… “Aunque de la subjetividad del arte y de la objetividad del dogma nace una exclusión dialéctica, aspiro a repetir con Jung, “No necesito creer en Dios. Lo conozco”, ¿no está más segura que nunca un alma cuando logra su intuición directa?”. Y así… en palabras reverberantes, Santana Suárez nos deja para volver al comienzo…

En una prosa exquisita, constatamos, por lo demás, en el estilo escritural, a un autor que ya tiene familiaridad con el arte de componer y redactar.

Y desde este lado y, siguiendo los “dictámenes” etimológicos de las palabras, elaborar esta reseña de Hablemos es reunir en estas páginas las notas que he venido recogiendo en mis días de lecturas. Escribir, anotar, reseñar todas los momentos en que dialogué con la obra, y así… ver el Tiempo que se nos muestra piel a cara, porque todos los temas que Santana Suárez pone en texto son la Vida misma…

En cada capítulo nos sumergimos en intertextos filosóficos que de alguna manera nos instan a no abandonar la lectura porque sentimos que nos está llevando de la mano. ¿Hacia dónde? ¿Cuándo? No lo sabemos… pero vamos intuyendo que hay un hilo que nos guiará, ¿el hilo de Ariadna?

Al ingresar a la obra ya el autor nos presenta el subtitulo “Del pensamiento a la trascendencia”… temas filosóficos que requieren de la mirada de cada lector… y en este contexto me apodero de la satírica frase de Voltaire hecha para los significantes: en las etimologías, las vocales nada valen y las consonantes, mucho menos… Santana Suárez sabe que “el mundo está hecho de construcciones, y por ello está en constante movimiento del pensamiento… no vemos en los significados un espíritu, y en los signos cuerpos”. Y ahí está el lenguaje… porque vivir es transcurrir, devenir, temporalizar, uno no es uno, es muchos… siguiendo el pensamiento de Bergson. Repasemos y degustemos las reflexiones sobre el lenguaje. En una prosa exquisita, constatamos, por lo demás, en el estilo escritural, a un autor que ya tiene familiaridad con el arte de componer y redactar. Puede darse el gusto de escribir párrafos de varias líneas sin puntos y seguido. Manejo escritural que le permite jugar con prolepsis y analepsis.

¿Las normas de composición de oraciones no imponen una frontera a lo que quisiéramos formular?, el total de las cosas anda ligado por reglas, nada aguanta aislado, ¿la relación sintáctica no imita el análisis de la percepción? (…) Las oraciones ya no tragan con formulaciones sencillas de sujeto y verbo, optan por el juego de las curvaturas y las repeticiones del cristal que sacan a flote multitud de adornos barrocos… (…) ¿Platón no aseguraba que sólo el diálogo en papel trasmite la eficacia del discurso en voz?, también equipara los pensamientos con un diálogo interior que el alma establece consigo misma.

Santana Suárez sabe, y así lo siente, que la vida es una travesía en la que hay que estar constantemente despierto, pensando, zozobrando, luchando, amando, ignorando siempre…, por el movimiento mismo de las aguas, del tiempo, del uno mismo y del otro mismo. Y así supo que saber lo alejó de Dios, pero saber más lo acercó a él. Es consciente de que el bien y el mal, como decía Sócrates, están aliados a una voluntad, una inteligencia, un programa, una preferencia en el orbe de los valores.

Un Hablemos que nos involucra a todos, TODOS, porque la comunicación nos inserta en el alma de los seres humanos. Un Hablemos… una conversación filosófica indagando el ser, el ¿ser o no ser? Hablemos, entonces, es el buscar y el buscarnos y el encontrar las almas, y con estas páginas el lector encuentra o trata de encontrarse con el narrador-autor y en dimensiones distintas llegar al mismo momento en la reflexión existencial…

“Frente al corsé de las circunstancias, escrutemos dimensiones inéditas e iniciemos el retiro, ‘la Ilíada’: nutramos nostalgia con quimeras, exaltemos el propio desconsuelo… toca fundir la tensa turbación con una saludable distracción; luego, el retorno, ‘la Odisea’: elijamos levantarnos y no tumbarnos, no nos pudramos con las hojas marchitas”… Así… con una prosa imperativa, Santana Suárez toma de la mano al lector y lo convoca para que comparta la salida del laberinto. Sabe, intuye que, como Ariadna, tiene el hilo o quizá la clave, y conoce cómo sortear los puentes del alma y los conflictos, los que ha encontrado en el camino de sus viajes hacia fuera y por dentro. Nos regala el hilo con el que él, permanentemente, está hilando la trama de sus días… desentrañando las condiciones del ser humano…

Y en esa trama que comparte con sus amigos, Santana Suárez fascina a sus lectores con silencios, polémicas y enigmas. Y sus posturas filosóficas, desprendidas de la inquietud de escarbar los quehaceres diarios, nos motivan a acompañarlo en este intrincado viaje interior sellado en palabras… Se lo percibe decidido. No vacila en subirse al más alto pico montañoso para ser escuchado/leído por todos… Sabe que el trayecto es largo y difícil, pero ha decidido colocarse cerca del lector, del amigo. Y ponerse sus sandalias, pero… ¿podemos realmente saber lo que significan los rastros dejados por otros?… Empédocles sabía que debía adoptar un ritmo más sostenido para llegar en el momento conveniente y de este modo lo transita el autor… Ahora bien… ¿lo que creemos cierto debe necesariamente ser cierto? ¿Y si tendemos entonces a una postura epicureísta para lograr tranquilidad evitando así la angustia?…

Para salir alguna vez del laberinto de los seres de la tierra, ¿quién proveerá el hilo que nos guíe? El autor intentará… seguramente porque piensa en su lector, en su amigo…

Hablemos, como los diálogos platónicos, es un simple cambio de preguntas y respuestas con la finalidad de poner en evidencia la complejidad del ser que le interesa a la psicología, la moral y la metafísica.

 “Dado que Tales inauguró el reflexionar sobre la creación, que Sócrates encaminó el afán de saber de los hombres, que Bacon introdujo el método experimental en disciplinas que tratan de fenómenos espontáneos, y que Locke comenzó a orientar la ciencia que estudia a nuestros semejantes hacia nuevas consideraciones…”, Santana Suárez con sus intertextos filosóficos plasmados en su Hablemos nos compromete al diálogo interior… El lector se siente cómodo ingresando a las páginas de intertextos en tramas… algunas simples, otras más complejas… Pero ahí está, ahí está el hilo de Ariadna… sólo hay que dejarse llevar y asistir al gran Banquete filosófico que nos ofrecerá el narrador casi protagonista de El banquete de Platón… entrecruzando una invitación con un tono conjetural a ser cómplices de sus más íntimas oscilaciones de posiciones…

Un Hablemos que es más que el diálogo cotidiano… es el diálogo que trasciende, porque el autor desecha la mirada del ser humano que solamente ve el andar, sino que se hace camino al andar, y desde ese paradigma pretende ingresar en su interlocutor… Desea que ese lector anónimo se convierta en su amigo y desde el filosofar internarse con ellos en la existencia, en el misterio de todos los andares por fuera y por dentro a la manera de su viaje hacia fuera y por dentro, obra de juventud indagante y preocupada y ocupada… Un buscador de sabiduría a través de sus Viajes hacia adentro y por fuera que son un esfuerzo continuo de “enfrentar el barniz convencional de los hábitos humanos”.

Hablemos, como los diálogos platónicos, es un simple cambio de preguntas y respuestas con la finalidad de poner en evidencia la complejidad del ser que le interesa a la psicología, la moral y la metafísica. Por eso Santana Suárez nos ayuda a configurar una comprensión de la vida cotidiana con preguntas sin respuestas… y sin embargo tienen sentido porque connotan el hecho de vivir. El autor en su Hablemos desea perpetuar entre sus amigos y familiares la vivacidad de su recuerdo… “Aunque de la subjetividad del arte y de la objetividad del dogma nace una exclusión dialéctica, aspiro a repetir con Jung, ‘No necesito creer en Dios. Lo conozco’, ¿no está más segura que nunca un alma cuando logra su intuición directa?”. Y así… en palabras reverberantes, Santana Suárez nos deja para volver al comienzo…

Esta obra es, al fin, reunir en una sola todas las obras de Santana Suárez, y ver en ellas un denominador común, una constante en su vida: la reflexión y la crítica siempre profunda y constructiva. Y es que un gran escritor nos abre el camino de todos los actos y nos compromete a no quedarnos simplemente en la lectura de sus páginas, sino que nos invita sutilmente a hablar con otros escritores a través de los intertextos…

Una obra que nos insta a pensar… y pensarnos…

Aída Elisa González Martos

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