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Nadie sabe dónde estuvimos, de Luis Benítez

sábado 7 de agosto de 2021
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“Nadie sabe dónde estuvimos”, de Luis Benítez
Nadie sabe dónde estuvimos, de Luis Benítez (Palabrava, 2021). Disponible en Amazon

Nadie sabe dónde estuvimos
Luis Benítez
Poesía
Palabrava
Colección Rosa de los Vientos
Buenos Aires (Argentina), 2021
ISBN: 978-987-4156-28-0
124 páginas

Según ya señaló, entre otros, el poeta Alejandro Schmidt (1955-2021) en la contracubierta de La tierra permanece, un poemario anterior de Luis Benítez publicado en Argentina en 2018,1 es este “uno de los poetas más importantes y acaso más secretos de la así llamada generación del 80”.

La segunda afirmación viene a cuento de que su obra poética, iniciada en 1980 con la publicación de Poemas de la tierra y la memoria,2 es todavía más reconocida en el exterior, donde se han multiplicado las ediciones y reediciones de sus poemas3 sucesivamente destacadas por la crítica internacional, mientras que en la Argentina el canon se ha mostrado reticente, más de una vez, a incluirlo en sus filas escogidas. Así lo subrayó el suplemento literario Babelia, del diario El País (Madrid, España; 28 de noviembre de 2014), en el artículo de Fernando Peregil titulado “16 escritores argentinos a tener en cuenta”, al destacar que, entre los invitados por el Ministerio de Cultura argentino a participar de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de aquel año, era notoria la ausencia de escritores como Sylvia Iparraguirre, Federico Falco, Rodrigo Fresán, Jorge Consiglio, Juan Forn, Daniel Guebel, Pedro Mairal, Sergio Chejfec y Patricio Pron; dramaturgos como Rafael Spregelburd; periodistas y narradores de la talla de Leila Guerriero, Martín Caparrós y Jorge Fernández-Díaz. Sin embargo, afirmaba el cronista que sólo faltaba un poeta: Luis Benítez, y citaba algunos de sus versos.

La ironía —que ya había exhibido Benítez anteriormente aunque de modo más medido— se vuelve mucho más filosa e hiriente en el volumen que nos ocupa.

Llamativamente, no por esta falta de reconocimiento canónico —siempre sujeta a las veleidades de antólogos, críticos literarios y académicos— desde 1980 se han sucedido las ediciones de sus obras en Argentina y ello no sólo a través de sellos de Buenos Aires, donde el autor reside, sino también del interior del país. En fecha muy reciente Ediciones Palabrava, de la provincia argentina de Santa Fe, ha distribuido en formato físico y virtual el último título de Benítez, Nadie sabe dónde estuvimos.4

El flamante poemario incluye trabajos que datan de entre 2017 y 2019 y se caracterizan por una suerte de quiebre de los estilos más clásicos que eran propios del autor en sus entregas anteriores. En Nadie sabe dónde estuvimos éste apela a un discurso donde la libertad de las formas campea por sus fueros, aunque invariablemente bien sujeta a resaltar los núcleos de sentido y los ejes temáticos de cada composición. La ironía —que ya había exhibido Benítez anteriormente aunque de modo más medido— se vuelve mucho más filosa e hiriente en el volumen que nos ocupa, alcanzando repetidas veces niveles de sarcasmo, como lo evidencian, en la colección editada por Palabrava, los poemas titulados “La vejez de Arjuna” (páginas 33-39), “Fruta de los charlatanes” (páginas 40-42), “Tal como el comienzo de una frase en el cielo” (páginas 43-44) o “Marshmallow” (páginas 45-47), sólo por no abundar en la cita. En general, “la ferocidad” desplegada por Benítez en su nuevo libro de poemas apunta a atacar las condiciones de zozobra, incertidumbre constante y angustia permanente que sobrelleva la humanidad en nuestro tiempo, acuciada por las frustraciones personales, la falta de horizontes válidos para el individuo y el sinfín de insatisfacciones propias de la vida cotidiana, así como la indefensión ante los poderes que rigen la existencia. Con igual mordacidad el poeta se refiere en “Nadie sabe dónde estuvimos” a las falsas esperanzas de superación, las patrañas de la pseudomística, las ambiciones sin fundamento ni desarrollo posible, los engañosos paliativos que invariablemente fracasan a la hora de brindar una esperanza cierta al común de las personas. Y a ello se suma, en el extenso y sarcástico poema titulado “Zyklon© Valley” (páginas 88-94), uno de los más destacados de todo el conjunto, la amenaza posible de una nueva contienda mundial que acabe con el mundo que conocimos y lo suplante por otro de características aún más temibles que el presente. Como dato llamativo, en el poema de referencia el autor parece anticipar la pandemia que actualmente sufre todo el planeta, cuando se trata de un texto muy anterior a los hechos.

Como mejor resumen de los contenidos de Nadie sabe dónde estuvimos vale el comentario de contracubierta del volumen:

Una entrada y una salida en cada poema que nos va llevando de la mano hacia un corazón turbio que observa con pena. Quizá, la decepción y el malestar del poeta oculten un profundo dolor ante lo manifiesto del mundo, y —también— sobre lo que no está expuesto en forma precisa. Con humor ácido a veces, con agnosticismo en otras, expone las dudas sobre lo que existe en lo recóndito del alma humana. Su socarrona ironía nos transporta a un universo en donde las preguntas abundan y las respuestas son escasas. Lo cotidiano va cayendo hacia el absurdo y lo que parece ser una luz pronto se transforma en quimera.

Esteban Lozano
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Notas

  1. 90 páginas, Buena Vista Editora, Córdoba, Argentina, 2018.
  2. Ediciones Stephen & Bloom, Buenos Aires, 1980.
  3. Luis Benítez nació en Buenos Aires, Argentina, en 1956. Sus títulos anteriores han recibido diversos premios nacionales e internacionales: el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991), el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992), el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996), el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996), el Primo Premio Tuscolorum di Poesia (Sicilia, Italia, 1996), el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003), el Accesit 10éme Concours International de Poésie (París, 2003) y el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2007). Sus 42 libros de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.
  4. Editorial Palabrava tiene por directora a la poeta y narradora Patricia Severín y su codirección está a cargo de la licenciada Viviana Rosenzwit.