Saltar al contenido

El niño, de Fernando Aramburu

sábado 31 de agosto de 2024
¡Comparte esto en tus redes sociales!
Fernando Aramburu
Fernando Aramburu recrea en El niño una tragedia ocurrida en la población vizcaína de Ortuella, y cuenta cómo afectó a las familias involucradas.

Fernando Aramburu está considerado uno de los escritores españoles contemporáneos más relevantes. Este profesor de filología hispánica afincado en Alemania desde mediados de la década de los ochenta, cuenta con una prolífica obra publicada, acreedora de importantes premios literarios. Natural de San Sebastián, capital de la provincia de Donostia, uno de los temas recurrentes de su literatura se relaciona con episodios de la historia vasca, como la lucha de la banda terrorista ETA en pro de la independencia y cómo dicha lucha afectó a personas comunes. No en vano, en el marco de la casa editorial Tusquets, se han agrupado en el ciclo “Gentes vascas” obras como el volumen de cuentos Los peces de la amargura (2006), así como las novelas Años lentos (2012), Hijos de la fábula (2023) y ahora El niño.

En los párrafos siguientes, intentaremos dar cuenta de algunos detalles de su última publicación, El niño, sin develar por completo su trama o historia, intentando proteger con ello a sus potenciales lectores. Nada más contraproducente para un lector/espectador que contarle a rajatabla de qué va un libro o una película.

La obra que aquí nos ocupa da cuenta de una tragedia ocurrida el 23 de octubre de 1980, hace ya casi cuarenta y cuatro años, en la población vizcaína de Ortuella, en la que un escape de gas en la escuela Marcelino Ugalde se cobró la vida de cincuenta niños de entre cuatro y seis años y de tres adultos. A través del relato de una de las tantas familias afectadas, la conformada por Mariaje y José Miguel (los esposos), el Nuco (el niño muerto) y el abuelo Nicasio (emigrante extremeño, natural de Plasencia), las páginas nos van llevando por las diferentes maneras de aceptación (o no) de semejante tragedia, las formas de sobrellevar el duelo, los secretos familiares (en este caso en particular uno que atañe directamente a Mariaje, la madre, y a un personaje que apenas se nombra en las páginas de la obra, el Richi) y hasta la manera de ser del pueblo vasco, de la cual se ofrecen algunas pinceladas como la propia adustez y la fortaleza de carácter y de espíritu.

“El niño”, de Fernando Aramburu
El niño, de Fernando Aramburu (Tusquets, 2024). Disponible en Amazon

El niño
Fernando Aramburu
Novela
Tusquets Editores
Colección Andanzas
Barcelona (España), 2024
ISBN: 978-8411074445
272 páginas

Mención aparte para el abuelo Nicasio, quien desde que su nieto nació sostiene una muy estrecha relación con el Nuco, razón por la cual no parece extraño que ante la gran pérdida sufrida el personaje se mueva entre la negación y la evasión, entre la cordura y la locura, entre el aceptar o no la contundencia y la fuerza de los hechos.

De igual modo, el autor introduce unos apartados muy breves en los que pone al mismo texto a dialogar con el lector. Son diez en total, anunciados desde las primeras páginas de la novela a través de unas notas del autor y escritos en cursiva. En tales líneas el texto señala que si bien la obra parte de un hecho real, el autor se permitirá ciertas licencias para introducir algunos elementos de ficción, siempre y cuando la reputación de los personajes, particularmente los de José Miguel y Nicasio, no se vea perjudicada ni quede en entredicho, a petición de la misma madre del Nuco en conversación con el autor, si es que este diálogo verdaderamente ocurrió.

Resulta imposible leer los párrafos de El niño y no establecer algún tipo de vinculación con la novela Patria, que data de 2016, y que en su momento se hizo acreedora de diversos galardones literarios y fue traducida a treinta y cinco idiomas, lo que habla de su impacto y trascendencia. Mencionaremos algunos de esos paralelismos. Mientras en esta es Bittori, la viuda del Txato, asesinado por un comando de ETA una tarde lluviosa, quien va con frecuencia al cementerio de Polloe, no sólo a visitar y a limpiar la tumba, sino también a conversar con él, a informarle de los últimos acontecimientos que han ocurrido, en El niño, por su parte, es el abuelo Nicasio quien cada jueves por lo general sube hasta el cementerio de Ortuella para visitar y hablar con su nieto el Nuco, allí mismo en el columbario donde reposan también los otros niños muertos en la tragedia ya referida.

Otra relación entrelaza a los personajes femeninos de Nerea y Mariaje. Ambas experimentan el sentido estrictamente individual de la tragedia y del duelo, más allá de las fórmulas de cortesía existentes. Nerea, en el balcón o en la ventana de su piso estudiantil en Zaragoza, ve a la gente caminar por la calle y continuar con su vida como si nada, mientras a su padre, un euskaldun, lo ha matado un integrante de un comando de ETA. La misma sensación invade a Mariaje, que en algunos episodios recuerda a la Miren de Patria, una vez muerto su hijo de apenas seis años de edad.

Así mismo, en ambos textos hay personajes que han emigrado de otras regiones de España (Andalucía, Extremadura, Galicia) hacia las provincias vascas, en la búsqueda de mejores condiciones de vida, oportunidades laborales, etc. Son los que la fanatizada Miren, personaje de Patria ya aludido, llama “los de abajo”, en contraposición a los vascos que viven en el norte de la península ibérica. Tales personajes no pueden ser considerados propiamente vascos, entre otras razones, porque no hablan el euskera. Recordemos que en ambas obras se trabaja sobre la idea de que es la lengua, en este caso el euskera, lo que articula la identidad colectiva, lo que da forma a la cultura, a la manera particular de ser, y lo que garantiza la transmisión de los valores y las tradiciones.

El niño se divide en capítulos o apartados de muy breve extensión, lo que a mi juicio confiere a la lectura una agilidad muy importante (la verdad sea dicha: el libro se lee de un tirón). Además facilita intercalar o entretejer las distintas historias o matices del relato, así como los frecuentes saltos temporales (el momento de la tragedia y los días posteriores a ella; el testimonio que la madre del Nuco le da al autor; la historia de los abuelos Candelaria y Nicasio, ansiosos por la llegada del primer nieto; la boda de Mariaje y José Miguel; el bautizo del Nuco, etc.). Un elemento similar ocurre en Patria, con la diferencia de que en ella los apartados o capítulos tienen un título; además, estamos hablando de una obra mucho más compleja y densa, de más de seiscientas páginas, que por cierto también fue adaptada a la televisión como una serie de ocho capítulos.

Que esta breve reseña sirva como pretexto o invitación para acercarse al universo literario de Fernando Aramburu. Ninguna otra pretensión me asiste.

José Rafael Simón Pérez
Últimas entradas de José Rafael Simón Pérez (ver todo)

¡Comparte esto en tus redes sociales!
correcciondetextos.org: el mejor servicio de corrección de textos y corrección de estilo al mejor precio