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La historia sin fin, de Eva María Medina

sábado 21 de junio de 2025
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Eva María Medina
La historia sin fin, de Eva María Medina, no es una novela fácil de digerir: se centra en las reiteradas recaídas de un adicto al alcohol que narra en primera persona sus vivencias.

La historia sin fin es una novela escrita por Eva María Medina (Madrid, 1971). Salió publicada a fines de 2024 por la editorial argentina Odelia, y destaca en la portada que fue uno de los textos finalistas del Premio Herralde en 2019. La sinopsis escrita por el escritor argentino Pablo Ramos nos advierte: “Esta es la narración del infierno más cruel que está adentro del infierno de ser alcohólico: la mirada ajena”.

“Todo en ti fue naufragio” son los versos que cita el personaje principal de esta novela en la última página. Gerardo es adicto y no se arrepiente de nada, de ninguna de las cosas que hizo bajo los efectos del alcohol, ni antes ni después. Ya sea terminar en un parque tirado, solo, lastimado, sin sus pertenencias, hasta engañar repetidamente a su esposa y a su familia, quienes intentaron apoyar su recuperación. Los blackouts, esos apagones en su memoria, son cada vez más seguidos y así se estructura el texto, a los saltos, entre borrachera y borrachera.

“La historia sin fin”, de Eva María Medina
La historia sin fin, de Eva María Medina (Odelia, 2024). Disponible en Amazon

La historia sin fin
Eva María Medina
Novela
Odelia Editora
Buenos Aires (Argentina), 2024
ISBN: 978-631-90637-1-4
141 páginas

La novela se centra entonces en las reiteradas recaídas de un adicto al alcohol que narra en primera persona sus vivencias. El lector es testigo de sus sensaciones, sus pensamientos y las consecuencias que acompañan sus decisiones. No es una novela fácil de digerir, es una historia incómoda, en la que su personaje principal es complejo y está pasando por un momento del que no puede salir.

Me eché hacia atrás, sintiendo asco y pena de mí mismo. Preferible el asco a la pena, me dije alejándome del cristal (...). No era mío, aquel rostro no era mío.

(Página 83).

En entrevista con su autora, nos contó que eligió escribirla en primera persona porque la tercera la alejaba demasiado del interior del personaje principal. “Yo quería meterme en la piel de un alcohólico y mostrar su sufrimiento desde sus entrañas. Quise transmitirle al lector la agonía de Gerardo, tal desesperación que le lleva a cometer las más siniestras vilezas; quise mostrar cómo su adicción lo va degradando tanto que ni él mismo se reconoce y que el lector lo acompañara en todo momento, no solo durante sus euforias etílicas, sino también cuando sufre el rechazo y el escarnio de las personas ‘decentes’ y lo echan de las tabernas, durante sus desmayos, sus delirios, al llorar atormentado dentro del coche”.

Me encantan los libros que nos dan una cachetada de realidad. En la vida no hay finales felices ni personas que logran superar los obstáculos mágicamente. Damos dos pasos hacia adelante y tres atrás. Gerardo es lo que puede ser y probablemente muchas personas pasan por estas situaciones, así es la vida. ¿Por qué la literatura no intentaría acercarse a eso también?

No siempre es fácil y no siempre tenemos las herramientas o la voluntad de cambiar actitudes que nos dañan. Creo que hay que entrar al libro con esta precaución, de saber que hay escenas explícitas en donde todo se va por la borda, duele, enoja y frustra. Creo que allí está lo enriquecedor de la novela, el abordaje de un punto de vista que desafía tanto a quien escribe como a quien lee.

Le preguntamos a Eva María Medina por qué traer este tema a la literatura y nos dijo que “quizá fuese por haber vivido, tan de cerca, el problema del alcoholismo, o quizá porque esta es mi manera de afrontar la literatura, como ya hice en mi primera novela, al abordar el tema de la enfermedad mental, también narrada en primera persona y desde las entrañas. Realmente no lo sé. Cuando escribo una historia, suelo dejarme llevar por lo que el personaje principal quiere contarme: sus pensamientos, sus deseos, su sufrimiento, sus obsesiones”.

La historia sin fin tuvo numerosas reescrituras —señala su autora—; el proceso de escritura fue lento. De hecho, todos mis proyectos de escritura requieren períodos largos de trabajo. Aunque el texto en sí tardé en escribirlo unos cuatro años, con sus recesos —ese tiempo en barbecho tan necesario para que las historias reposen y maduren nuevas ideas—, ya había empezado a darle vueltas a ese tema. De hecho, escribí un relato de un alcohólico que sufre un delirium tremens”.

Eva reafirma que su idea era explorar este tema desde la literatura, “pero no desde una escritura terapéutica que tratase de aliviar mi sufrimiento personal, sino desde un proyecto literario serio que me alejara de mis propios fantasmas y me hiciera entender mejor esta terrible enfermedad”. Esta intención es clara para quienes leímos y para quienes leerán esta novela. Acercarse a un libro sobre una problemática social tan terrible como una adicción puede ser abrumador, pero son temas necesarios para abordar desde el arte, crear puentes, presentar puntos de vista diversos y acompañar desde sus páginas es lo que nos trae este libro.

 

Eva María Medina y La historia sin fin

Eva María Medina (Madrid, 1971) es licenciada en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Es autora de la novela Relojes muertos (Playa de Ákaba, 2015). Su segunda novela, La historia sin fin, presentada bajo el título Blackouts, fue seleccionada entre las seis novelas finalistas del 37º Premio Herralde y publicada en Argentina por Odelia Editora.

La historia sin fin nos sumerge en el desmoronamiento de un hombre atrapado en una espiral de autodestrucción, donde la cotidianidad más vulgar se mezcla con las sombras de la adicción. Gerardo, su protagonista, intenta escapar de la asfixia de su vida familiar y laboral refugiándose en la bebida, pero cada vaso lo arrastra más hacia el abismo. Entre charlas triviales sobre fútbol y toros, noches perdidas en tabernas y amaneceres inciertos, Gerardo pierde el control de su propia vida. Elsa, su mujer, lucha por salvarlo, por aferrarse al hombre que amó, pero la batalla parece perdida desde el principio.

 

Stefania Agoglia
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