Saltar al contenido
Uno o dos de tus gestos, el más reciente libro de cuentos de Jorge Gómez Jiménez, editor de Letralia

Escritores españoles en conflicto con la Seguridad Social

viernes 22 de enero de 2016
¡Compártelo en tus redes!
Reverte: Coticé durante cuarenta años.
Reverte: Coticé durante cuarenta años.

El periodista y escritor español Javier Reverte (Madrid, 1944) denunció ayer jueves 21 de enero que es uno de los primeros autores a los que la Hacienda de su país ha llamado “para regularizar una situación que no les parece correcta”, y por la que le solicita 120.000 euros, al no poder compatibilizar con la legislación actual el cobro de su pensión de jubilado con los rendimientos por su actividad intelectual.

Reverte participó el martes en una reunión con Ciudadanos y con la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) en el Congreso de los Diputados, donde han estado trabajando para que cambie la actual regulación. Según explicó, en su caso, aplicando la normativa puesta en marcha por el PP en la pasada legislatura, le piden que devuelva a la Seguridad Social 120.000 euros, el montante de cuatro años de cotizaciones que ha cobrado de una Seguridad Social que pagó durante cuarenta años como periodista. “Era periodista. La pagué durante cuarenta años y ahora me piden que devuelva cuatro años, más intereses, más multa; 120.000 euros”, lamentó.

Además, denunció que desde el 1 de enero se le suprimió el pago de la Seguridad Social y ya no cobra nada, por lo que ha puesto un recurso con un abogado. “Para mí significa muchas cosas porque tengo que tirar de mis ahorros, y tengo para un año. No tengo dinero para pagar esa multa”.

“Esto es terrorismo cultural”, asegura el poeta Antonio Gamoneda.

Es más, alertó de que ya no va a poder proseguir con su trabajo como escritor de libros de viajes porque ya no tendrá dinero para viajar.

A su juicio, la actual legislación representa “un ataque a la cultura del Gobierno del PP”, que quieren convertir España en un “país de fenicios”. “Creo que la cultura no les interesa en absoluto al PP. Lo demostró en el tiempo que estuvo el señor Wert, que acabó con un montón de cosas, y le han premiado muy bien. Cuando vas contra la cultura los gobiernos del PP te premian muy bien”, bromeó.

En este sentido, ironizó con que ahora la cultura “es un enemigo” y es “delinquir”. “Yo soy un delincuente al que le han penalizado con 120.000 euros y al que le han retirado una pensión por la que coticé durante 40 años”, concluyó.

Landero: atemorizados.
Landero: atemorizados.

El de Reverte es uno de los muchos casos que se han presentado estos días. Luis Landero (Alburquerque, Badajoz, 1948), el autor de Juegos de la edad tardía, compareció el 14 de enero en la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, acompañado de un asesor. Tuvo que presentar los contratos editoriales de los dos últimos años. Landero cobra una pensión como profesor jubilado, pero el Ministerio de Empleo quiere saber de dónde proceden sus otros ingresos, en su caso casi todos de derechos de autor.

El conflicto llevó al PSOE a presentar ayer jueves en el Congreso una proposición no de ley para que sea compatible cobrar la pensión con cualquier actividad creativa —el cobro de una pensión es compatible con cualquier actividad en muchos de los países de la Comunidad Europea. “Los autores representan una situación excepcional”, explican fuentes socialistas. “Nuestro objetivo es desarrollar una ley del artista y del creador, no sólo para resolver este conflicto, sino para solucionar el problema de la creación en España de una vez”.

En la legislación española es incompatible percibir una pensión de jubilación y trabajar, entendiendo por tal el desarrollo de una actividad habitual con la que se tienen unos ingresos que alcanzan o superan el salario mínimo interprofesional (9.172,80 al año), un límite establecido en una reforma de pensiones de 2011. Tanto Landero como Reverte han sobrepasado esta cantidad en algún ejercicio.

Sin embargo, Empleo asegura que en ningún caso las inspecciones afectarán a los derechos de autor, tanto en las obras publicadas antes o después de la jubilación. Pero Landero asegura que sus ingresos literarios proceden sobre todo de derechos de autor.

Ministerio de Empleo propone que autores pasen a régimen de jubilación flexible.

Las inspecciones no sólo están afectando a escritores; también a músicos, pintores, fotógrafos, explican desde las diferentes entidades de gestión de derechos de autor. Estas organizaciones se están coordinando para hacer frente a una situación que aseguran que pone en peligro el futuro de la creación artística en España.

“En la ACE tenemos 1.700 socios, el 45% de ellos son jubilados. Que con la actividad intelectual ganen más del salario mínimo interprofesional, tenemos unas 225 personas. Todos pueden ser inspeccionados”, explica Carlos Muñoz, abogado de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).

A pesar de este cálculo, no se puede saber el número de creadores afectados. Las asociaciones que les representan o gestionan sus derechos aseguran que deben mantener el secreto profesional, pero mantienen que son muchos. “Pierden los autores, pero también pierde la sociedad”, explica Javier Gutiérrez, de Vegap (entidad de los artistas plásticos y visuales), que gestiona los derechos de más de 100.000 autores. “Impiden a una persona de 65 años seguir creando”, prosigue.

Gamoneda: terrorismo cultural.
Gamoneda: terrorismo cultural.

Cualquier escritor español jubilado con el que se hable estos días ya ha consultado con abogados, está a punto de hacerlo o se sabe la legislación laboral de memoria. Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio Cervantes en 2006, todavía no ha recibido la llamada de la Seguridad Social, pero ha estudiado a fondo todos los casos ante lo que pueda ocurrir. “Esto es terrorismo cultural”, asegura. “Estamos todos atemorizados”, explica Luis Landero. Los agentes literarios y editores consultados se muestran extraordinariamente preocupados sobre el efecto que esto puede tener sobre la creación cultural.

En el Ministerio de Empleo subrayan que no se trata de ningún tipo de campaña específica. Inciden en que las reclamaciones responden a los cruces habituales que efectúan Hacienda y la Seguridad Social desde el plan antifraude de 2012 en las que se han detectado situaciones como las de Landero o Reverte.

Fuentes oficiales de la Seguridad Social insisten en que “los derechos de autor serían neutros”. Y apuntan que “los ingresos no solo provienen de los derechos de autor, sino de las actividades de promoción directa de la obra, como las conferencias, la presencia en medios de comunicación o en foros de debate”.

“Son precisamente esas actividades (sus ingresos) y los gastos que para el autor se originan (y que luego se deducen) los que revelan que el autor está realizando una actividad por cuenta propia, que es lo que resulta incompatible con la pensión. En este caso, lo normal es que el autor pasara a situación de jubilación flexible”, aseguran.

Esta es una figura que el actual gobierno creó en 2013. Con ella el jubilado puede compatibilizar el trabajo, por cuenta propia o ajena, con el cobro de hasta el 50% de la pensión que le toca. Tiene que pagar la parte correspondiente de las cotizaciones sociales de contingencias profesionales y accidentes de trabajo, no la más cuantiosa, las contingencias comunes (las que dan derecho a la pensión futura en el caso de los trabajadores no jubilados).

Sin embargo, esto plantea varios problemas. Uno es que muchos creadores reciben los derechos de autor a través de adelantos, es decir, cobran una cantidad cuando entregan el libro de la que luego se van descontando los derechos futuros, a veces durante años. Y, desde luego en los casos de Reverte y Landero, esos adelantos han sido analizados en las inspecciones como prueba el hecho de que hayan tenido que presentar sus contratos. Además, poquísimos autores viven de los derechos de autor (en torno al 10% del precio de venta de cada libro); sino de conferencias, artículos, jurados… O, directamente, de otros trabajos que tratan de compatibilizar con la escritura.

También argumentan que el trabajo intelectual es incierto: un libro puede tener muchos lectores o no, puede terminarse en un año o en diez. No se muestran dispuestos a renunciar a su pensión, pero sí a escribir.

Fuentes: El PaísEuropa Press
Letralia
Últimas entradas de Letralia (ver todo)