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Falleció Alida Cordero, viuda del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro

jueves 4 de julio de 2024
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Alida Cordero y Julio Ramón Ribeyro
Alida Cordero y Julio Ramón Ribeyro se conocieron en París en 1961 y vivieron varios años en un apartamento en el exclusivo Parc Monceau.

Alida Cordero, viuda del renombrado escritor peruano Julio Ramón Ribeyro y quien fuera una figura esencial en la preservación y promoción de su obra, murió el miércoles 3 de julio a los 82 años de edad, en París, como consecuencia de un infarto.

El deceso de Cordero se produce poco después de que se anunciara la publicación de Invitación al viaje y otros cuentos inéditos, edición de Alfaguara que reúne cinco relatos de Ribeyro que habían permanecido inéditos durante más de medio siglo. El libro será presentado el domingo 21 de julio a las 5 de la tarde en la sala Clorinda Matto de Turner de la FIL Lima 2024.

El volumen tiene un significado especial, ya que Ribeyro aspiraba a alcanzar los cien cuentos publicados. El autor falleció en 1994 a los 65 años, habiendo publicado 87 cuentos. Posteriormente, se añadieron ocho relatos escritos en su “prehistoria” literaria y uno más que completó en su último año de vida. Con esta nueva publicación, su anhelo finalmente estará cumplido.

Nacida el 9 de octubre de 1941, estudió Letras en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y luego Psicología. En la Casona, la histórica sede de esta universidad, entabló amistad con los poetas Alejandro Romualdo, Juan Gonzalo Rose, Francisco Paco Bendezú, Hugo Neira, Reynaldo Naranjo y César Calvo.

Aunque Cordero nunca aspiró a ser escritora, sentía una profunda admiración por los clásicos de la literatura. Forjó amistad con autores de la talla de Alejandro Romualdo, Juan Gonzalo Rose, Hugo Neyra, César Calvo o Reynaldo Naranjo.

Mientras estudiaba en San Marcos, viajó a Francia gracias a la ayuda de un amigo. Entre los que la acompañaron a París estaba Javier Heraud, quien la presentó a Mario Vargas Llosa y a Julio Ramón Ribeyro, en 1961. Con el autor de La palabra del mudo pasó varios años en la capital francesa. Tuvieron un hijo, Julio Ramón Ribeyro Cordero, y juntos vivieron profundamente conectados con la literatura y la cultura.

Trabajó en una galería de arte y se formó en el Louvre. Llegó a ser una exitosa marchand d’art, organizó exposiciones internacionales y realizó ventas importantes, como la de una pintura de Vincent van Gogh. Su éxito profesional permitió a la pareja disfrutar de una vida confortable en París, en un apartamento en el exclusivo Parc Monceau.

En 2002, Mario Vargas Llosa recordó el inicio de esa relación, afirmando que fue “muy complicada” ya que ella “no daba facilidades”.

“Mi tía Alida fue el principal soporte que tuvo Julio Ramón para poder sobrevivir al cáncer que padeció”, ha dicho Juan Ramón Ribeyro Ipenza, sobrino del escritor peruano.

Tras la muerte del escritor, a consecuencia de un cáncer, en 1994, Cordero asumió la tarea de custodiar su legado, asegurándose de que las nuevas generaciones conocieran y apreciaran la obra de uno de los más grandes cuentistas peruanos. Durante su vida, veló por la difusión de su obra y organizó diversos eventos en su honor. Su compromiso con el legado de su esposo fue inquebrantable, y su contribución al mundo literario es ampliamente reconocida.

Fuentes: AltavozLa República
Letralia

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