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Legado del escritor Juan Gil-Albert llega a la Caja de las Letras del Cervantes

miércoles 2 de abril de 2025
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Juan Gil-Albert
Juan Gil-Albert es considerado un poeta entre dos generaciones, la del 27 y la del 36.

Unas gafas, varios poemas manuscritos y ejemplares de la revista Canelobre —uno de ellos del año 1996 dedicado al propio autor, editada por el Instituto Alicantino de Cultura— forman parte del legado in memoriam del poeta y ensayista español Juan Gil-Albert (Alcoy, 1904; Valencia, 1994) que ingresó a la Caja de las Letras del Instituto Cervantes el martes 1 de abril, coincidiendo con los 121 años del natalicio del autor.

El legado fue depositado en la caja número 1.601 de la bóveda del Cervantes en su sede en Madrid. Los poemas manuscritos introducidos son “Epitalamio a la hermana”, datado en 1935; “Despedida de un año”, fechado en 1936, y “Mi nostalgia, homenaje a Játiva”, de 1964, todo cedido por su sobrina nieta, Claudia Simón Aura. También se han incluido unas postales conmemorativas y una fotografía del poeta.

Además de Luis García Montero, director de la institución, y Antonio Pérez, presidente de la Diputación Provincial de Alicante, participaron en el acto, como testigos de honor, Juan de Dios Navarro, diputado de Cultura de la Diputación Provincial de Alicante; Claudia Simón Aura, sobrina nieta del poeta; Pilar Tébar, secretaria autonómica de Cultura de la Generalitat valenciana, y Cristina Martínez, directora cultural del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert.

 

Legado “in memoriam” de Juan Gil-Albert en el Instituto Cervantes
De izquierda a derecha, Luis García Montero, director del Cervantes; Antonio Pérez, presidente de la Diputación de Alicante, y Claudia Simón Aura, sobrina nieta del poeta. 📷 Nuria Iniesta Sepúlveda • Instituto Cervantes

La dignidad silenciosa de Gil-Albert

“Su figura es fundamental para recordar el exilio español y su importancia”, señaló García Montero, recordando la partida del escritor alicantino a México en el barco Sinaia, en 1939, debido a la Guerra Civil. Para el director del Cervantes, la obra de Gil-Albert en esta época “representa muy bien su figura ética e intelectual, lo mejor entre las respuestas que pudieron sucederse durante los años críticos de la guerra”.

“Se comprometió frente al golpe de Estado, fue capaz de reflexionar en tono elegíaco y formó parte de todo el movimiento cultural que participó en Valencia desde el compromiso literario y cultural”, añadió García Montero, quien también elogió la “memoria discreta y la creatividad” de un escritor “de referencia”, que además supuso “un gran ejemplo de diálogo cultural” entre México y España.

Para el presidente de la diputación alicantina, Antonio Pérez, se trata de un legado que “da testimonio de este gran autor” y hace que su obra “quede para generaciones futuras”. Pérez, recordando un aforismo de Gil-Albert en el que señalaba que los acontecimientos no cambian a las personas, sino a uno mismo, celebró la “dignidad silenciosa” de este autor e instó a “seguir comprometidos” con la difusión de su obra.

Tras el acto en el que se depositó el legado, se celebró en el salón de actos de la institución una lectura de la obra Valentín, de Gil-Albert, en versión teatral escrita por Juan Ramón Torregrosa e interpretada por el actor Toni Misó.

 

Legado “in memoriam” de Juan Gil-Albert en el Instituto Cervantes
El legado in memoriam a la Caja de las Letras de Juan Gil-Albert incluye sus gafas, varios poemas manuscritos y ejemplares de la revista Canelobre, entre otros documentos y objetos personales. 📷 Nuria Iniesta Sepúlveda • Instituto Cervantes

Juan Gil-Albert, un poeta entre dos generaciones

Gil-Albert es considerado un poeta entre dos generaciones, la del 27 por la cercanía de sus temas y la del 36 por coincidir con la publicación de su primer libro de poemas en esa fecha, Misteriosa presencia, un conjunto de sonetos de asunto amoroso.

Colaboró con poemas en revistas como Hora de España o El Mono Azul, y en las colecciones colectivas Poetas en la España leal, Romancero general de la guerra de España y Homenaje de despedida a las Brigadas Internacionales, además de publicar en este prolífico período tres libros de poesía comprometida: Candente horror (1936), Siete romances de guerra (1937) y Son nombres ignorados (1938).

Durante el período de guerra, Gil-Albert fue secretario de la subsección de Literatura de la sección valenciana de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, encargada de realizar numerosas actividades de propaganda, teatro y arte.

Al terminar el conflicto bélico, pasó a Francia desde Cataluña, y enseguida a México. Acogido por Octavio Paz, fue secretario de la revista Taller y posteriormente se trasladó a Argentina, donde publicó en 1944 Las ilusiones, su único libro de la época del exilio.

Gil-Albert regresó a España en 1947 y estableció un silencio público a pesar de seguir escribiendo privadamente. El apoyo, años más tarde, de figuras como Carlos Barral, Francisco Brines o Jaime Gil de Biedma, conllevó la publicación de Crónica general (1974), uno de sus grandes libros en prosa.

A partir de esta época recibe también el reconocimiento institucional, con el doctorado honoris causa de la Universidad de Alicante, el Premio de las Letras Valencianas o la medalla al Mérito de Bellas Artes, entre otros.

Fuente: Instituto Cervantes
Letralia

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