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Lo queer en las memorias The Argonauts, de Maggie Nelson
y la necesidad de la vergüenza queer para alcanzar el orgullo

lunes 22 de marzo de 2021
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Maggie Nelson
Las memorias de género flexible que la autora estadounidense Maggie Nelson presenta en The Argonauts presentan puntos de vista que van de lo vergonzoso a lo orgulloso.

En el año 1952 es publicada la primera edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). Este libro colectivo creado por la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) tenía la intención de clasificar las enfermedades mentales que existían en la sociedad de ese momento. En este documento, la organización decidió incluir la homosexualidad como enfermedad mental, sin ninguna base científica. Decidió adoptar como válida la idea errónea de que las actitudes homosexuales eran, claramente, síntomas de un trastorno mental.

A lo largo de los años, los miembros de la APA mantuvieron numerosos debates sobre la persistencia o desaparición de la homosexualidad en este manual, basándose en nuevas evidencias científicas y protestas de la comunidad LGBTQ+ ante este trato discriminatorio. En la segunda versión de este manual de 1973, la homosexualidad es eliminada como categoría diagnóstica en la sección de “Desviaciones sexuales”, pero no es sino hasta el año 1986 cuando desaparece por completo de toda clasificación.

A partir del año 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS), siguiendo las decisiones de la APA y aceptando este nuevo planteamiento sobre la homosexualidad como válido, decide retirar esta orientación sexual de la Clasificación Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud en 1992.

Actualmente se puede distinguir entre varias identidades transgénero. Éstas pueden abarcar tanto la transexualidad como la androginia, los géneros fluidos, la androginia o los genderqueer.

De todos modos, cuando hacemos referencia a todo lo queer estaríamos abarcando un área mayor que sólo las diferentes orientaciones sexuales, sino que también se estaría haciendo referencia a aquellas cuestiones relacionadas con la identidad de género.

Actualmente se puede distinguir entre varias identidades transgénero. Éstas pueden abarcar tanto la transexualidad como la androginia, los géneros fluidos, la androginia o los genderqueer. La disforia de género, también llamada “trastorno de identidad de género”, provoca esta discordancia entre el sexo asignado al nacer y el género con el que se identifica la persona. Al contrario que la homosexualidad, ésta sí que sigue apareciendo hoy en día en el manual mencionado anteriormente, más específicamente en el DSM-5.

De cualquier forma, a medida que la sociedad avanza y más se estudia sobre estas cuestiones, las diferentes asociaciones de la salud mental han implementado cambios tanto en las nomenclaturas de estas condiciones físicas/psicológicas, como también en sus nociones. Por lo tanto, en estas reclasificaciones, se comienza a aclarar que la disconformidad de género no es una enfermedad en sí misma, sino que el elemento psicológico de esta disforia es la causa del malestar a nivel mental asociado a la persona y su condición de género.

La evolución de la situación de la homosexualidad y las cuestiones de género en estos manuales y listas de trastornos a través del tiempo han acentuado la idea de la proporcionalidad entre el avance de la sociedad y los cambios en las clasificaciones de las enfermedades mentales. Hoy en día, como escribe el psiquiatra y escritor Neel Burton, “el estándar de psicoterapia en Estados Unidos y Europa es una psicoterapia que afirma la homosexualidad, que alienta a las personas homosexuales a aceptar su orientación sexual” (2020).

Sin embargo, es indiscutible que la historia previa y el estado negativo de estas cuestiones sexuales y de identidad han conducido a la comunidad LGBTQ+ a desarrollar un profundo sentimiento de vergüenza sobre los elementos queer en sus vidas, aunque también un fuerte sentimiento de orgullo derivado de su fortaleza propia.

En este ensayo se explorará la idea de la vergüenza queer y el orgullo, y cómo estos dos tópicos son tratados y presentados en las memorias de género flexible The Argonauts, de la escritora estadounidense Maggie Nelson. Estas memorias llevan a cabo una profunda y personal exploración de varias cuestiones relacionadas con las teorías queer y feministas.

Los elementos queer en la vida de Nelson y sus pensamientos están presentes a lo largo del libro, pero su representación ante los lectores puede variar, inclinándose unas veces por un punto de vista vergonzoso, y otras por el orgulloso. En lo que concierne a la estructura de este trabajo, se comenzará con la presentación y análisis de los elementos de naturaleza queer que encontramos en este libro, seguidos de aquellos rasgos que muestran el sentimiento de vergüenza queer mencionado anteriormente y, por último, se concluirá con la introducción del elemento del orgullo y cómo estos dos sentimientos afectan el potencial creativo de los artistas de la comunidad LGBTQ+.

 

“The Argonauts”, de Maggie Nelson
The Argonauts, de Maggie Nelson (Melville House UK, 2015). Disponible en Amazon

Elementos queer en The Argonauts

Aspectos queer en términos narrativos y formales

A modo de comienzo, se tomará como punto de partida el aspecto queer en The Argonauts en términos formales y narrativos. Este análisis servirá, por lo tanto, como introducción a los elementos queer en esta obra literaria.

Podría decirse que las manifestaciones artísticas y culturales del movimiento queer son aquellas que desafían la tradición heteronormativa de la sociedad actual, rompiendo con los tradicionales binarismos que afectan tanto las vidas de los individuos, como ámbitos tan distintos como la narrativa y los géneros literarios. Estas memorias escritas por Nelson se consideran de género flexible, ya que no siguen las reglas tradicionales de cómo estos textos literarios deben ser escritos y estructurados según los cánones del género. Maggie Nelson nos presenta este libro con un formato tan queer como su vida personal, rompiendo con el orden cronológico lineal típico de una cultura cisheteronormativa1 y de los géneros literarios como memorias o diarios.

En El género en disputa (1990), de Judit Butler, el lenguaje juega también un importante rol, considerándolo una herramienta patriarcal de nuestra sociedad. Por lo tanto, experimentar con la escritura y el lenguaje es señal de liberación y desapego hacia estos elementos de naturaleza patriarcal y opresora. Cuando leemos The Argonauts nos encontramos con un libro sin divisiones por capítulos o cualquier otro tipo de forma estructural que separe sus distintas secciones temáticas. Tampoco encontramos la tradicional división aristotélica planteada a través de introducción, nudo y desenlace, dado que estas memorias no cuentan con un orden cronológico. A medida que leemos, podemos encontrarnos en un momento en el que Iggy no ha sido concebido aún y, justo a continuación, podemos estar leyendo sobre su doloroso y problemático parto.

Nelson rechaza convertir su maternidad y la transición de Harry en núcleos de la narración.

Estas memorias podrían concebirse como un “ensayo” que ha sido escrito sin una trayectoria narrativa clara, con cronologías invertidas y sin un relato dirigido hacia el futuro ni hacia el pasado. Esta mezcla de acontecimientos pasados y presentes es una de las características principales de las escrituras queer, ya que para Nelson la historia de su vida familiar no tiene por qué seguir una lógica hacia el futuro ni tener un final feliz y concreto.

A medida que leemos estas memorias, somos conscientes de que lo que tenemos en nuestro poder es, probablemente, un segundo o tercer borrador. En la página 57, Nelson nos relata la tarde en la que le presenta el primer borrador del libro a su pareja, Harry. Sin embargo, si no viajamos al pasado, a la página 40, no podremos encontrar la verdadera razón por la que ella decidió cambiar este primer borrador y ofrecernos una nueva versión. Es aquí cuando se nos proporciona la conversación entre ella y Harry. Su pareja le dice: “You’ve written about all parts of your life except this, except the queer part”, a lo que ella le responde: “I haven’t written about it yet” (Nelson, 2015). Podría decirse que este es el momento en el que Nelson es consciente de la necesidad de una naturaleza queer en su texto literario.

Por otro lado, Nelson también rechaza convertir su maternidad y la transición de Harry en núcleos de la narración. Además de rechazar la idea de la maternidad como característica central de la feminidad y de rechazar su identificación personal como “femme”: “I also felt mixed up: I had never conceived myself as a femme” (Nelson, 2015, p. 39), Nelson concibe estos dos hechos vitales como elementos provocativos que conducen a pensar de forma diferente acerca de cómo escribir sobre su vida.

 

Temáticas queer

En lo que respecta a uno de los elementos queer clave en estas memorias, el punto de vista de Nelson sobre la maternidad pasa a ser uno de los temas centrales. Para ella, la maternidad en sí presenta un reto de naturalidad queer, por el mero hecho de introducir otro ser en su interior y modificar así su cuerpo y su experiencia vital. Su concepción de la maternidad se alejaría de la idea tradicional de la mera creación de un ser humano, acercándose más hacia un diálogo interactivo con su cuerpo: “Is there something inherently queer about pregnancy itself, insofar as it profoundly alters one’s ‘normal’ state, and occasions a radical intimacy with —and radical alienation from— one’s body?” (Nelson, 2015, p. 16). El embarazo introduce elementos nuevos a su cuerpo, llevándola a experimentar sensaciones de vulnerabilidad y vergüenza en su propio ser.

En igual forma, consideramos importante el hecho de que, a lo largo de este libro, la autora hace referencia directa a las teorías desarrolladas por Judit Butler en El género en disputa (1990). Además, se podría decir que las ideas de Butler son las bases teóricas intrínsecas de este texto literario, por lo que su presencia es tanto directa como indirecta. En este texto fundacional escrito por Butler, no sólo se le presta atención a la concepción y construcción del género, ni a la performatividad tan característica de la identidad de género, sino que también se le adjudica un importante rol al cuerpo. El cuerpo, para Butler, sería un medio pasivo, un instrumento o medio al que se le relacionan normas y significados culturales. Por lo tanto, la manera en la que los individuos definen y constituyen sus cuerpos serían construcciones culturales. Nelson abraza esta teoría tratando a su cuerpo como un mero medio por el que ella está expresando unos valores de naturaleza femenina a través de la maternidad.

Consecuentemente, esta importancia que se le da al cuerpo en sus memorias nos llevaría al siguiente rasgo queer que encontramos en este libro: la transición de su pareja, Harry. Cuando se habla de transición en términos queer, se está haciendo referencia al camino que transcurre un individuo que no considera que el sexo biológico que le ha sido adjudicado al nacer concuerde con la identidad de género que éste o ésta considera.

Al marido de Maggie Nelson, Harry Dodge, escritor y artista, le fue adjudicado el sexo femenino el día que nació. Tras años de no conformidad con esa identidad femenina, Harry llega a la conclusión de que no sólo no se identifica como mujer, sino que tampoco como hombre. Como Nelson nos indica en sus memorias, Harry se consideraría género fluido, o no-binario: “What about the fact that Harry is neither male nor female?” (Nelson, 2015, p. 16). A pesar de esto, dado que él no se siente cómodo en su cuerpo femenino, decide llevar a cabo una mastectomía para así retirar parte de sus elementos corporales femeninos. De nuevo, nos encontramos con la importante figura del cuerpo como medio de exhibición de una realidad al mundo. En este caso, una realidad distinta a la que le fue adjudicada años atrás.

Al principio de estas memorias nos encontramos con sus reflexiones acerca de los pronombres que podrían ser utilizados para nombrar a Harry, debatiéndose entre el “she” o el “he”.

A lo largo de sus memorias, Nelson nos hace acompañantes de este duro camino de transición de Harry. La problemática de identificarse como género fluido para Harry emerge con el hecho de que, aunque haga cambios en su cuerpo para “transicionar” (junto con la dosis de testosterona), su identidad sigue sin alcanzar el punto de equilibrio.2

Esta idea de cambios realizados en su cuerpo e identidad va también ligada a la performatividad del género que sostenía Judit Butler en sus teorías. El cuerpo, como ya se dijo anteriormente, funciona como medio pasivo que transmite elementos culturales, pero el género en sí es un acto performativo que se implanta en este cuerpo y es desarrollado por un ser con identidad individual. Harry es el sujeto que es mientras él lo hace.

Cabe destacar también, como último punto relacionado con la disforia de género de Harry, la problemática introducida por Nelson en términos de cómo utilizar el lenguaje (más específicamente, los pronombres) para referirse a su pareja. Al principio de estas memorias, ya nos encontramos con sus reflexiones acerca de los pronombres que podrían ser utilizados para nombrar a Harry, debatiéndose entre el “she” o el “he”. En la página 170 se nos proporciona un momento clave relacionado con esta cuestión:

When The New York Times ran a piece on your art in 2008, the editor said you couldn’t appear in their pages unless you chose Mr. or Mrs. You’d been waiting your whole life for this kind of recognition; now here it was, but with this price (Nelson,2015).

 

La vergüenza o queer shame en el texto literario

Como se ha mencionado anteriormente, el sentimiento de vergüenza producido por la naturaleza queer de la vida familiar e individual de la escritora juega un papel casi protagonista en sus memorias. Como aspecto más importante a destacar en lo que concierne a este tópico, podría hablarse de la vergüenza y sentimiento de rechazo ante la estética heteronormativa que su pareja y su familia alcanzó a medida que Harry transicionaba, y ella estaba embarazada.

Actualmente, a pesar de que lo queer se opone a todo lo cisheteronormativo, hay una necesidad (causada por la presión social de una sociedad patriarcal), entre los individuos de la comunidad LGBTQ+, de imitar realidades y actividades heteronormativas. En parte, esto se debe al sentimiento de vergüenza que desemboca en la búsqueda de iconos queer3 a los que seguir, los cuales a veces suelen enmarcarse en patrones y estéticas heteronormativos. La heteronormatividad funcionaría “no sólo como una estructura de hegemonía y denominación heterosexual, sino también como una estructura de afecto que asegura los sentimientos heterosexuales de comodidad pública”, por lo que los sujetos queer “son forzados a cumplir y mantener espacios heteronormativos” (Liu, 2020, p. 8).

Nelson, siendo consciente de la naturaleza patriarcal y opresora de seguir estas normas y estéticas heteronormativas, habla desde una perspectiva avergonzada sobre estas reglas tradicionales. En el pasaje que encontramos en las páginas 15 y 16, acompañamos a Nelson en un viaje a sus memorias en un momento clave en cuanto a rechazo de la heteronormatividad presente en su nueva vida en familia con Harry. En este pasaje, el elemento de estética heteronormativa que es central es una taza con una foto familiar impresa que su madre le había regalado. En la foto aparecen Maggie estando embarazada, Harry y el hijo de Harry. Cuando su amiga la coge para usarla, comenta: “Wow, I’ve never seen anything so heteronormative in all my life” (p. 15). Este comentario provocará un sentimiento de vergüenza en Nelson en cuanto se da cuenta de que está alejándose de lo queer para acercarse a lo normativo.

A continuación, la autora reflexiona sobre cómo el embarazo ha añadido un elemento heteronormativo en su vida queer, en cómo su madre ha aceptado su familia ahora que tiene un aspecto heterosexual, y en cómo el simple hecho de tener una taza con una fotografía familiar forma parte de un ritual o una tradición en las familias heteronormativas:

But what about it is the essence of heteronormativity? That my mother made a mug on a bougie service like Snapfish? That we’re clearly participating, or acquiescing into participating, in a long tradition of families being photographed (…). That my mother made me a mug, in part to indicate that she recognizes and accepts my tribe as family? What about my pregnancy – is that inherently heteronormative? (2015, pp. 15-16).

Cuando hablamos de Gay Shame, podemos referirnos tanto al sentimiento de vergüenza que ha sido mencionado y analizado anteriormente, como también al conocido movimiento político, contracultural y anticapitalista que recibe este mismo nombre. Este movimiento comenzó en el año 1998 como una protesta anual contra la desmesurada comercialización de los actos del orgullo gay. La base del pensamiento de este movimiento y de las ideas que defiende es la oposición a la dependencia del patrocinio de las empresas que comercializan con la lucha LGBTQ+, ya que empobrece culturalmente al mundo artístico de naturaleza queer y busca la alienación de sus miembros. Por lo tanto, este movimiento agruparía todos estos pensamientos radicales, ideologías contraculturales y el arte vanguardista.

Los sujetos queer, aunque se esté consiguiendo derribar instituciones como el matrimonio y provocando cambios en la sociedad, se sienten incapaces de derribarlos desde su raíz.

El libro titulado Gay Shame (2009), de David Halperin, ha cumplido un importante rol en lo que a este movimiento y la asimilación del sentimiento de vergüenza queer se refiere. Este libro muestra una colección de experiencias queer vergonzosas animando a abrazar estos sentimientos en vez de rechazarlos. En lo que se refiere tanto al libro como al movimiento contracultural, en palabras de Liu (2020): “La ‘vergüenza gay’ ha surgido como un movimiento tanto teórico como social que rechaza la identidad queer cada vez más neoliberalizada y la política de privatización y asimilación bajo la retórica del ‘orgullo gay’” (p. 8).

En el texto literario que está siendo analizado aquí, también encontraríamos la representación de este movimiento cuando Nelson nos habla de esta cuestión en las páginas 32 y 33. Se nos introduce aquí la problemática de la ansiedad provocada por el momento histórico en el que vivimos, con el “unthinkingly neoliberal bent of the mainstream GLBTQ+ movement” (p. 32). Los sujetos queer, aunque se esté consiguiendo derribar instituciones como el matrimonio y provocando cambios en la sociedad, se sienten incapaces de derribarlos desde su raíz. Por lo tanto, Nelson es la primera en agradecer la aparición del movimiento Gay Shame:

At the 2012 Pride intervention in Oakland, some antiassimilationist activists unfurled a banner that read: CAPITALISM IS FUCKING THE QUEER OUT OF US (…). I was glad for their intervention: there is some evil shit in this world that needs fucking up. (2015, p. 32-33).

Siguiendo esta temática, y de forma adicional, cabe destacar un momento clave de queer shame por parte de Maggie Nelson en relación con los supuestos cambios hacia la aceptación de lo queer en la sociedad. A modo de anécdota, Nelson nos habla de cuando fue invitada a la universidad privada y católica de Biola para dar una conferencia sobre “arte y violencia”. Los días previos a esa visita, la autora buscó información sobre esta universidad para poder anticiparse a reacciones y pensamientos varios por parte de los asistentes. Esta corta “investigación” le desveló que esta institución académica había expulsado a alumnos por estar involucrados en actos de naturaleza homosexual y que además condenaban cualquier tipo de acto sexual fuera del “matrimonio bíblico”.

Sin embargo, hubo una inesperada característica de esta universidad que le llamó la atención y que no se esperaba. A consecuencia de este radicalismo sobre la sexualidad de los alumnos, un grupo de estudiantes llamado “Biola Queer Underground” emergió. Nelson descubre esto e instantáneamente se siente respaldada por una minisociedad que puede compartir su forma de vida. No obstante, no tarda en descubrir que este grupo estudiantil defiende la homosexualidad, pero bajo unas estrictas condiciones. Siguiendo la filosofía radical y religiosa de este colegio, este “grupo queer” decía aceptar solamente actos de naturaleza homosexual cuando éstos ocurriesen en su contexto apropiado: el matrimonio. Una vez más, Nelson nos muestra cómo se intenta sacar provecho de la defensa de los valores queer,4 pero enmascarando valores tradicionales y opresores.

 

Conseguir el orgullo queer a través de la vergüenza

En otro orden de ideas, y a pesar de la vergüenza queer sufrida por los miembros de la comunidad LGBTQ+, el sentimiento de orgullo, el conocido Queer Pride, prevalece como motivación primaria en lo que a creación artística y cultural se refiere. Nelson, con los consejos de Harry, decide introducir los elementos queer de su vida en estas memorias. Esta demostración del sentimiento de orgullo por esa parte de su vida actúa como fuerza para superar los sentimientos de vergüenza mencionados anteriormente. Podría decirse que la vergüenza es necesaria para alcanzar el orgullo sobre los elementos y actitudes queer; por lo tanto, no debería ser un sentimiento que se oculte, sino que se debería asimilar.

En el artículo “‘Some Things Are Better Left Unsaid: The ‘Dignity of Queer Shame’”, escrito en 2015 y publicado en la revista literaria e interdisciplinaria Mosaic, Margaret Morrison escribe sobre el momento en el que salió del armario ante su padre. Su respuesta da nombre a este artículo que explora la idea del Queer Shame, descartando la idea de que este sentimiento deba ser ocultado, sino que debe utilizarse como herramienta artística y asimilado por la comunidad LGBTQ+. Morrison argumenta que los sujetos queer deberían “acknowledge our shame, and make creative use of that shame, as many writers, artists, and performers of non-normative sexualities (and/or genres)” (p. 18). Añade también el hecho de que la existencia de avergonzamiento no descarta que no haya también orgullo: “This is not to say that those who make use of shame creatively and politically cannot also be proud of queerness and the history of same-sex love” (p. 21).

Consideramos pertinente mencionar la desconexión de Nelson con las formas tradicionales de relatar una historia vital.

Cabe resaltar que también encontramos esta idea en palabras de Nelson, haciendo referencia a las teorías queer de Sara Ahmed: “And I have long known that the moment of queer pride is a refusal to be shamed by witnessing the other as being ashamed of you” (Nelson, 2015, p. 22). En la página 19, Nelson escribe sobre el sentimiento de orgullo que experimenta una vez pasado el parto de Iggy, buscando también ese sentimiento de validación en su madre: “I felt as though giving birth to Iggy was such an achievement, and doesn’t my mother like to be proud of my achievements?” (Nelson, 2015). Además, un elemento muy importante en lo que concierne al orgullo es la transición de Harry. Después de la cirugía a la que fue sometido, Nelson escribe sobre el orgullo que siente ahora que Harry se está acercando a su objetivo de cambio de identidad que tanto necesita: “I’ve never loved you more than I did then, with your Kool-Aid drains, your bravery in going under the knife to live a better life, a life of wind on skin” (p.101). Con todo esto, podríamos decir que este sentimiento de pride se encontraría tanto en las palabras que le dedica a la transición de su pareja, como en el simple hecho de estar escribiendo sobre sus relaciones sexuales, sus identidades no binarias, su orientación sexual y su embarazo de una forma natural y sencilla.

Resumiendo lo planteado, varias conclusiones pueden ser mencionadas a modo de final. Por un lado, de forma general y en relación con los rasgos queer en este texto literario, cabe destacar los elementos disruptivos mencionados anteriormente.

En primer lugar, a nivel formal y narrativo, la rotura del orden cronológico tradicional lineal, que consideramos típico de una cultura heteronormativa y que es desafiado en estas memorias de Maggie Nelson. Consideramos pertinente mencionar también la desconexión de Nelson con las formas tradicionales de relatar una historia vital alrededor de los elementos más provocativos de la vida de la persona que escribe sus memorias. A modo de ilustración, ya señalamos el hecho de que su embarazo y la transición de Harry, a pesar de ser los dos elementos más provocativos y queer de sus memorias, abandonan el papel protagonista para ocupar simplemente el papel de hilos narrativos a nivel equitativo con el resto de los aspectos. Estos dos elementos queer pasan a ser importantes en lo que se refiere a las motivaciones personales de la autora a la hora de escribir sus memorias pero, como ya hemos visto, Nelson abandona la idea de centrar el relato sobre su vida en estas dos características.

En segundo lugar, consideramos necesario mencionar la importancia de las diferentes manifestaciones artísticas a la hora de reivindicar las libertades sexuales y de identidad, además de la también importante tarea de retratar las distintas realidades ocultas tras la vergüenza sufrida por los sujetos queer. Con escrituras queer como la de Nelson, que desafían los cánones establecidos por una cultura y sociedad opresoras, eliminamos esta mecánica clásica de opresión y negación de sentimientos como la vergüenza y el orgullo.

Por otro lado, de forma más específica y en relación con los elementos que provocan esta queer shame, consideramos pertinente mencionar de forma final cómo el aspecto heteronormativo que aparentaba la familia de Nelson, una vez ella estaba embarazada y Harry en plena transición, actúa como un gran factor de rechazo hacia estas normas y estéticas tradicionales, reivindicando así la apariencia queer. Además, el movimiento contracultural del Gay Shame juega un papel importante en lo que concierne a la reivindicación de la eliminación de la mercantilización del movimiento LGBTQ+ tanto en las calles como en las manifestaciones artísticas.

 

Referencias

Ana María Sastre Van De Worp

Notas

  1. En El laberinto queer. La identidad en tiempos de neoliberalismo (2008, p. 2), Susana López Penedo nos aporta su teoría relacionada con la influencia de la identidad queer en los productos artísticos, señalando que la invisibilidad y opresión sufrida por los sujetos queer ha llevado a que muchos autores utilicen prácticas muy poco convencionales y mecanismos de exageración para que esa identidad queer sea identificada y no silenciada/invisibilizada en sus obras.
  2. En palabras de Harry hacia Maggie Nelson: “I will never feel as free as you do, I will never feel as at home in the world, I will never feel as at home in my own skin” (Nelson, 2015, p. 38-39).
  3. Según las reflexiones de Susana López Penedo en El laberinto queer. La identidad en tiempos de neoliberalismo (2008, p. 2). Explora cómo los sentimientos de alienación en los miembros del colectivo LGBTQ+ provocan la necesidad de “generar figuras de culto —objetos de admiración, identificación (…)”.
  4. En palabras de Nelson: “What kind of queer is this?” (2015, p. 35).