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Socías presidenta.
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En 2002, autores, editores y educadores de América Latina crearon en Ayacucho (Perú) un manifiesto que
postulaba que "niños y niñas son las personas más susceptibles de ser privadas de la identificación
con sus raíces locales" y que la lectura "contribuye a formar la identidad de los pueblos".
Como resolución de dicho manifiesto, se creó la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y
Juvenil, conformada por sedes nacionales en Uruguay, Perú, Cuba y Argentina, bajo la dirección de Sylvia
Puentes de Oyenard.
En uno de sus viajes a Chile, la académica uruguaya invitó a participar en el proyecto a la escritora
chilena Estela Socías, quien está dedicada al trabajo con los más pequeños con títulos como Las
aventuras de Pelayo, El dragón de las siete cabezas
o la tetralogía Trapolandia.
"A Sylvia le llamaba la atención que no tuviéramos una Academia Chilena de Literatura Infantil y
Juvenil. Cuando me propuso crearla, de inmediato me embarqué. Comenzamos hace ocho meses, pero recién en
julio obtuvimos la personalidad jurídica. Su función más importante es llegar al niño con el libro, lo
que implica estimular la lectura a través de distintos elementos, como teatro o títeres. Además, estamos
formando una biblioteca que itinerará de escuela a escuela, a lo que se suma una serie de talleres que
implementaremos en el Café Literario de Providencia", explica Socías.
Con sede provisional en Bravo 943 (Depto. 301), la Academia Chilena de Literatura Infantil y Juvenil se
propuso llenar una serie de vacíos en torno a la formación de niños y jóvenes. "Queremos colaborar
con todas las instituciones culturales del país para hacer de la lectura un motivo de recreación y
adquisición de conocimientos", explica Estela Socías.
Parte de esta labor la ha realizado con sus propias creaciones, que teatraliza y acompaña con muñecos
de trapo. "He ido a colegios y escuelas. En cada lugar hay una biblioteca bien formada, lo que es
bonito, porque ya no se dice ‘Te vas castigado a la biblioteca’, sino que ahora ese espacio es visto
como algo agradable. Trabajo mucho con el coreógrafo Hugo Urrutia (también miembro de la academia) y los
niños se entusiasman con las historias, la música y las coloridas escenografías".
Con un directorio interdisciplinario de siete personas, la Academia Chilena de Literatura Infantil y
Juvenil hará una convocatoria a la que pueden postular todos los profesionales interesados en formar parte
de esta organización comunitaria entre cuyos proyectos también figura la publicación de libros.
"El domingo parto a Buenos Aires a reunirme con la directora de la academia argentina. Ella está
muy interesada en nuestra gestión, ya que considera que hemos hecho demasiadas cosas en el poco tiempo que
llevamos funcionando", asegura la flamante directora.