Letralia, Tierra de Letras Año VIII • Nº 98
18 de agosto de 2003
Cagua, Venezuela

Depósito Legal:
pp199602AR26
ISSN: 1856-7983

La revista de los escritores hispanoamericanos en Internet
Artículos y reportajes
Tite Curet Alonso
se despide de sus caras lindas

Letralia

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Tras una agonía de dos meses, murió en el hospital Saint Joseph, de Baltimore (EUA), el compositor puertorriqueño Tite Curet Alonso, autor de buena parte de los temas más notables de la música latina contemporánea. Hasta hace cerca de un mes conectado a equipos médicos que lo alimentaban y le propiciaban respiración artificial, un paro respiratorio puso fin a su vida a las 2 de la tarde del martes 5 de agosto.

Su hija mayor, Hilda de los Ángeles Curet —Angie, como la conocen sus allegados—, dijo que durante los últimos dos meses su padre, en estado comatoso, no reconocía a nadie, pese a que abría los ojos y pronunciaba algunas palabras. Hilda lo acompañó hasta el momento final.

La llegada de los restos del compositor a San Juan, la tarde del viernes 8, estuvo revestida de homenajes por parte de los puertorriqueños. La Banda Estatal de Puerto Rico tocó en su honor dirigida por el maestro Cuco Peña. El Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), que ese día proyectó un video sobre Curet Alonso, anunció que iniciará la recolección de su obra. Radio Universidad, además, transmitió programas del archivo de Tropicalísimo, programa que mantuvo en esa estación por diez años hasta poco tiempo antes de morir, y el Archivo Histórico de Carolina anunció que bautizará su Sala del Negro con el nombre del poeta, autor de "Las caras lindas", tema considerado un himno a la negritud.

Su prolífica producción rebasa los dos mil temas, de los cuales se han grabado más de 1.200. Una vasta obra que alcanzó inclusive a iluminar la gran pantalla, en la que se oyó en las bandas sonoras de filmes como Mujeres al borde de un ataque de nervios y The Godfather II, además de la versión en castellano de "Candilejas", de la película homónima de Charles Chaplin y que compuso para el cantante Wilkins, y la de "Si yo fuera rico" ("If I were a rich man"), de la película Fidler on the roof, para Chucho Avellanet.

 

Hermano y padre

Catalino Curet Alonso había nacido el 12 de febrero de 1926 en El Hoyo Inglés, barrio de Guayama, importante zona de producción cañera. Al año siguiente, Juana, su madre, costurera de oficio, se lo llevó al Barrio Obrero de Santurce, en una época en que las estrecheces económicas empujaban a los puertorriqueños a migrar a San Juan en pos de la promesa de prosperidad que representaba la capital.

En Santurce, región de músicos, creció bajo el cuidado de Estéfana Amaura y Nicolás Alonso, sus abuelos maternos. Sus hermanas, Laura, María y Judith, lo recuerdan como un joven protector que suplió la figura del padre. En entrevista reciente con la prensa puertorriqueña, la mayor de las hermanas, Laura, rememora aquellos años: "Antes no había la malicia de ahora y hasta dormíamos juntos en el mismo cuarto, hasta que él se casó con su única esposa, con la que se volvió a casar, Hilda". Se refiere a Hilda Velázquez, la mujer con la que Curet Alonso se casó en efecto dos veces, y quien vive en un centro de cuidados en Baltimore aquejada del mal de Alzheimer.

Entre sus amigos de juventud se cuentan varios de los más connotados cantantes puertorriqueños, como Rafael Cortijo, Ismael Rivera, Daniel Santos, Tito Rodríguez y Andy Montañez. Curet Alonso, quien estudió teoría musical y solfeo en su adolescencia, solía reconocer su inclinación poética como una herencia de su padre, Eduardo Curet, profesor universitario que dictaba clases de español y era músico de la Orquesta de Simón Madera.

Cartero por 35 años, Curet Alonso —quien había cursado estudios universitarios de sociología y farmacia— se inició en el periodismo deportivo como cronista del diario La Prensa, de Nueva York. Más adelante sería columnista de espectáculos de la revista Vea y del diario Primera Hora.

La fama le llegó en 1968. Había compuesto un bolero llamado "El gran tirano" para el cubano Roberto Ledesma, quien finalmente lo descartó. Curet Alonso lo adaptó entonces para Guadalupe Victoria Yoli Raymond, La Lupe, quien lo interpretó bajo el título "La gran tirana" y dio a conocer al puertorriqueño. A partir de este momento su carrera asciende meteóricamente hasta ubicarse como el compositor por excelencia de las grandes estrellas de la música latina.

En 1974, cuando la Fania defenestró a La Lupe por sus "problemas de conducta", Curet Alonso le devolvió su brillo a la cantante al proporcionarle varias composiciones románticas, de aliento desgarrador, sobre las experiencias del desamor. De allí salió la producción Un encuentro con La Lupe, que además de apuntalar la carrera de la cantante lo consolidó como compositor.

 

Poeta, escritor y periodista

El contacto con la gente del pueblo se convirtió en el tema central de su poesía, en la que supo retratar las vivencias de los conglomerados marginales de Puerto Rico y Nueva York, por lo que se ganó el título de "poeta culto del barrio". Igualmente, su maestría en la composición de boleros le hizo ser conocido como "el rey del amor".

Admiraba la obra de Pedro Flores, a quien calificaba como su compositor favorito. También era amante del vallenato —en especial de Rafael Escalona—, el jazz y la música brasileña, y leía fervorosamente las novelas de Jorge Amado, afición que le indujo a aprender portugués, idioma al que luego adaptaría diversos temas como "Usted abusó", "La paz de tu sonrisa" y "La palabra adiós".

Era un lector apasionado que se había paseado por las páginas mayores de las letras latinoamericanas y de otros continentes. Solía ser invitado por universidades de diversos países a dictar conferencias sobre música y literatura. Entre otros reconocimientos recibió el doctorado honoris causa en música y artes de las universidades del Turabo y de Puerto Rico, así como los premios Ascap y ACE, de Nueva York, entre otros.

Sus temas fueron interpretados por artistas de la talla de Rubén Blades, Cheo Feliciano, Willie Colón, Héctor Lavoe, Pete "El Conde" Rodríguez, Santos Colón, Andy Montañez, Vitín Avilés, Ismael Rivera, Ray Barretto, Bobby Valentín, Tommy Olivencia, Ismael Miranda, Roberto Roena, Celia Cruz, Chamaco Ramírez, Lalo Rodríguez, Frankie Ruiz, José Feliciano, Viti Ruiz y Marvin Santiago, así como por las agrupaciones La Sonora Matancera, La Sonora Ponceña, The Fania All Stars, Puerto Rico All Star y Rafael Cortijo y su Bonche.

En esas voces fueron escuchados temas mayúsculos de la música latina, como "Plantación adentro", "Anacaona", "Sentimiento tú", "Barrunto", "Piraña", "Juanito Alimaña", "De todas maneras rosas", "Mi música", "Planté bandera", "Encarnación Valdés", "Marejada feliz", "Isadora", "Susana" y "Pá’los caseríos", entre otros.

En 1993 publicó su libro De la vida misma, una colección de reseñas sobre artistas a quienes conoció a lo largo de su carrera. Como periodista, las crónicas de Tite Curet Alonso aparecieron en diversas revistas —Variedades y Estrellas, entre otras— y periódicos —como El Mundo, El Reportero y El Vocero.

Fue reconocido como uno de los mayores compositores latinoamericanos por diversos medios especializados, como la Record World Magazine y el diario español ABC, que lo ubicó en diciembre de 2000 entre las cien figuras del milenio. En los últimos años fue objeto de diversos homenajes en su país, como el que le rindió el año pasado la emisora Radio Universidad WRTU 89.7 como una de las más importantes personalidades ligadas a la historia de esa estación, donde mantuvo por 10 años su programa Tropicalísimo, donde solía comentar sus experiencias.

Igualmente, en el año 2000 fue inaugurada por el alcalde Jorge Santini la Biblioteca Cultural Tite Curet Alonso, ubicada en el Nº 111 de la calle San Sebastián del Viejo San Juan. La institución es un centro de estudio dedicado a la colección y preservación del material didáctico que documenta la historia del arte y la cultura popular puertorriqueña.

 

Vetado en Puerto Rico

Paradójicamente, las canciones compuestas por Tite Curet Alonso no son emitidas por la mayoría de las emisoras de su país. Pese a su importancia como compositor, o quizás a causa de la misma, la vigencia de un litigio, entablado en el Tribunal de Distrito de EUA en Puerto Rico por la Asociación de Compositores y Escritores de Música de Latinoamérica, Acemla, de la que era miembro Curet Alonso, impide desde 1995 que las emisoras puertorriqueñas transmitan sus temas.

Ambas partes, tanto la Acemla como las emisoras puertorriqueñas, se han enfrascado en este conflicto, que perjudicó en grado sumo al compositor justamente en un momento en que transitaba por una grave situación económica. El litigio se inició cuando la Acemla reclamó la propiedad intelectual de los temas de Curet Alonso, de los que las emisoras puertorriqueñas aseguran ser custodios.

La semana pasada, durante el homenaje al compositor celebrado por la Legislatura de Puerto Rico, el cantante panameño Rubén Blades exigió que se le diera rápida solución al conflicto. Blades había adelantado conversaciones con Curet Alonso —a quien conoció en 1972— para grabar un álbum que se titularía La campana en el fondo del mar, y que contendría una serie de versiones musicales de cuentos breves.

"Ninguna compañía quería de pronto que grabaran música de Tite porque se presumía que esa música no iba a ser interpretada en la radio", declaró Blades a la prensa puertorriqueña. "Muchas personas dudábamos si las compañías de discos iban a apoyar este trabajo, porque si no hay difusión la compañía entonces no quiere que usted grabe, y eso no solamente afecta al escritor sino al público... A raíz de ese problema no llegamos a desarrollar el trabajo".

Este litigio amargó los últimos años de Curet Alonso. Laura, su hermana, comentó a la prensa que el compositor "tenía una rabia por dentro, porque nadie le quería grabar ni tocar sus canciones".

Tampoco la Legislatura de Puerto Rico —donde se celebró el homenaje en el que Blades expresó su descontento por el problema con las emisoras— se ocupó suficientemente del compositor. Hace más de un año, la vicepresidenta del Senado, Velda González de Modestti, pidió la asignación de una pensión de 1.000 dólares para Curet Alonso, pero la moción nunca fue considerada.

Más allá, sin embargo, de los reconocimientos internacionales y de su importancia como compositor, Tite Curet Alonso gozó del aprecio de sus iguales, los puertorriqueños de a pie cuyas tragedias y querencias fueron tan fielmente reflejadas en las letras del hombre que alguna vez caminó entre ellos como cartero y cuyas caras lindas hoy lo lloran y festejan por igual.

 


       

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Creada el 20 de mayo de 1996 • Próxima edición: 1 de septiembre de 2003 • Circula el primer y tercer lunes de cada mes