El jardín
El armonioso trinar de pájaros sencillos
me despertó bien temprano esta mañana
ventanal del silencio y la esperanza
arrastrados por la brisa a mi ventana.
Y el alegre gorjeo tempranero
de sus sones melodiosos nutre mi alma
desde cuando sale el sol que yo lo espero
y lo puedo disfrutar con toda calma
Y llega el sol con su besar radiante
e irá subiendo poco a poco por el cielo
se fue la luna con su andar errante
cual el ave que en silencio emprende el vuelo.
Y cayó el rocío con la niebla temblorosa
sobre el césped de mi pasto tenue
como la sombra que en la aurora se me aleja
como la noche que en la tarde viene.
Sonrosadas margaritas y junto a ellas
olorosos crisantemos esparcidos
sean plantas que verdean siempre bellas
o capillos que aún no brillan florecidos
Y venían golondrinas muy hermosas
y absorbían la brisa perfumada
con el suave aroma de las rosas
con el vuelo veloz de su bandada.
Y por el tibio beso del sol atraídas
volando suavemente y silenciosas
por la variada gama de flores encendidas
veo miles de pequeñas mariposas.
Por el río
Bajo un cielo plagado de estrellas
que titilan con luces doradas,
que acompañan durante la noche
y que mueren en las alboradas.
Voy buscando lejano horizonte,
voy bogando en mi barca pequeña
rumbo a casa que queda muy lejos
y con carga completa de leña
Mientras la sombra de las orillas
que sobre las aguas se proyectaba
va perdiendo sus claros contornos
por la estela que mi nave dejaba.
Yo, anhelando llegar muy pronto
al final de esta larga jornada
donde unos hermosos ojos verdes
están esperando por mi llegada.
Y la lancha rodaba con lento rodar
por las aguas tranquilas del río Imperial
las orillas del río me miraban pasar
o viajaban conmigo con rumbo a la mar.
La vida pasa
Y van pasando los años
como pasan las cosas.
Va pasando la vida
como pasan las rosas.
Es eterno el amor
pero no lo es amar.
Si se aleja de ti
lo tendrás que olvidar.
Y no tomas conciencia
de lo que va pasando:
un jilguero se ha muerto
otro sigue cantando.
El lamento de una rosa
Quiero clavarte una espina
le dijo el rosal a la Sara
pues si Diosito me las dio
debe ser para que las usara.
Años produciendo mis flores
que yo cuido con esmero,
la gente viene y las corta
para ponerlas en un florero.
Y nadie se ha puesto a pensar,
mientras corta con el cuchillo,
el daño que a mí me provoca,
pues mi llorar es sencillo.
No entiendo ¿por qué la gente,
cuando admiran mi belleza,
no se contentan con sólo verme
florecida en la naturaleza?
Aquellas gotitas de sangre
que mis espinas provocan
¿será que tiñen mis flores,
pues mis dolores evocan?
Deportado hacia lejos
En la próxima nave que salga del puerto
Me iré deportado a un remoto lugar
Donde el sol calcinante fulmine la playa,
la distancia insondable me obligue a olvidar.
Llegaré hasta una isla desprovista de vida
Y la roca desnuda mi lecho ha de ser
Ni las aves del cielo me verán mi llegada
Ni la nube o la lluvia lo deben saber.
Triturando la roca, crearé las arenas
Y después he de hacerla un hermoso pomar
Que el dulzor de la fruta dulcifique mi vida
Y el rodar de las horas y las aguas del mar.
Y llegada la noche creando el silencio
Será mudo testigo de mi amargo llorar
La oscura tiniebla que forma su esencia
Jugará con mis lágrimas por hacerlas secar.
- Cinco poemas de Bertoldo Herrera Gitterman - lunes 24 de febrero de 2025


