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Carmen, la desconocida musa de Espronceda

lunes 4 de agosto de 2025
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José de Espronceda
Numerosas biografías afirman que Espronceda tuvo de amante a una mujer cuya identidad sigue en el misterio. 📷 Retrato de Espronceda (entre circa 1842 y circa 1846) por Antonio María Esquivel • Museo del Prado

A pesar de que han transcurrido más de 180 años desde el fallecimiento de José de Espronceda, persiste el enigma acerca de la identidad de Carmen Osorio. En 1840, Espronceda publica su obra Poesías, parece que dedicada a Carmen.

A ***
Dedicándole estas poesías

......Marchitas ya las juveniles flores,
nublando el sol de la esperanza mía.
Hora tras hora cuento mi agonía
Crecen mi ansiedad y mis dolores.

......Sobre terso cristal ricos colores,
pinta alegre tal vez mi fantasía.
Cuando triste la realidad sombría,
Marcha el cristal y empaña sus fulgores.

......Los ojos vuelvo en incesante anhelo,
Y gira entorno indiferente el mundo.
y entorno gira indiferente el cielo.

......A ti las quejas de mi mal más profundo,
Hermosa sin ventura yo te envío:
Mis versos son tu corazón y el mío.

De esta dama, que figura como su amante en numerosas biografías, nadie ha logrado aportar una sola noticia contrastada sobre su persona. Se la describe como viuda, caprichosa, con varios hijos, frívola y de vida alegre, entre otros epítetos. Sin embargo, lo cierto es que ninguno de sus biógrafos, incluidos los más antiguos, ha logrado esclarecer su identidad.

Por otro lado, se conservan diversas cartas enviadas por Espronceda a una tal Carmen Soler, siendo una de ellas datada en 1838. Esto nos remonta varios años atrás en su relación conocida. En estas misivas se evidencia que José, indudablemente, estuvo enamorado de esta Carmen, como lo demuestra su declaración: “Te amo con todo mi corazón”. Sin embargo, también se manifiestan la complicidad y la amistad que compartían, además de su participación en asuntos comerciales comunes. Le transmitía noticias sobre su hija Blanca o acerca de la visita en Valencia a Mariano y Fanny, cuyos vínculos —ya sean amistades o lazos familiares— permanecen inciertos. Esto nos lleva a especular sobre la existencia de dos Carmenes o, en su defecto, a considerar que se trata de la misma persona. No obstante, no podemos afirmar con certeza que el amor de José haya sido correspondido por alguna de ellas, ya que carecemos de evidencias que corroboren tal afirmación.

Por todo esto, ¿quién o quiénes eran estas Carmenes con las que se relacionó José de Espronceda? De las que tanto se ha escrito y, por el contrario, nadie conoce. Haciendo que todo lo expuesto sobre estas damas sean falsedades o meras especulaciones. Nuestra musa fue...

Mª Joaquina Antonia Carmen Soler de la Plana y Asprer de Ossorio

Carmen nació en la ciudad de Manresa, siendo bautizada en la Seo el 3 de marzo de 1804. Sus progenitores, Ignacio, un destacado comerciante de la ciudad, propietario de diversos talleres, masías y molinos, y Teresa, descendiente de los condes de Fogonella y barones de Barrueda, pertenecían a una familia profundamente arraigada en la nobleza catalana. Esta ilustre familia solicitaría el título de marquesa de Torre-Fals, vinculado a los bienes de su consorte. A la temprana edad de cinco años, Carmen quedó huérfana de padre, junto a sus tres hermanos.

En la noche del 6 de agosto de 1823, contrajo matrimonio en la capilla del castillo de Montjuic con el comandante don Francisco Ossorio e Ibáñez. Este notable personaje, originario de Bierzo en la provincia de León, desempeñó un papel crucial en el alzamiento liberal de 1820 al mando del batallón de Sevilla 14 de línea. Muy próximo al general Mina, éste le confirió el mando del castillo de Montjuic, siendo el último bastión en capitular ante las fuerzas francesas. La condición de liberal de su esposo obligó a la pareja a emigrar a Inglaterra, donde, a finales de 1824, nacería Fanny (Juana Francisca, siendo estos los nombres del matrimonio Mina). Se trasladaron al año siguiente a Bayona (Francia), donde permanecieron hasta 1835. Posteriormente, se establecieron en Madrid, y como dama de la alta sociedad, asistió al teatro y al liceo artístico y literario. En 1840 fue presentada por el escritor berciano Enrique Gil y Carrasco, participando en las aulas de música y literatura. En 1841, su hija Fanny contrajo matrimonio con don Mariano Carsi, un personaje de gran relevancia con intereses en el comercio y la política, cónsul en Londres y caballero de la Orden de Carlos III.

En 1843, Carmen trasladó su residencia a Tarragona, ya que su esposo, Francisco, fue ascendido por el Regente a mariscal de campo, asumiendo el cargo de comandante general de la provincia. La amistad de su esposo con Espartero les forzó a regresar al exilio tras la caída del Regente. Volviendo a Francia, Carmen logró regresar a los pocos años, para gestionar los negocios matrimoniales y visitar a su familia. Se sabe que se desplazó a Mallorca, para ver a su hermano Ramón, y a Valencia, donde en Castellón fue sorprendida por el desbordamiento del río Segarra, que estuvo a punto de costarle la vida. También asistió en casa de su hija a una velada musical a cargo del célebre Sebastián Iradier, maestro de la emperatriz de Francia, Eugenia de Montijo. Este músico fue amigo íntimo de la familia y le dedicó varias composiciones a Fanny, quien poseía grandes aptitudes para el canto. En 1854, su esposo fue nombrado capitán general de Galicia, donde pasaron a residir, estrechando las relaciones con la condesa de Espoz y Mina. Regresaron a la corte al año siguiente, tras el nombramiento de Francisco como director del cuartel de inválidos. Viajaron a Barcelona, donde se presume que poseían algunas propiedades, describiendo la prensa su llegada de manera elocuente...

Hace pocos días ha llegado a esta cuidad la señora doña Carmen Soler, esposa del valiente y simpático general Ossorio. Con tal plausible motivo, nos consta que varios amigos y afectos a dicho señor habían pensado mostrar en la persona de su esposa, por medio de una lucida serenata, el aprecio que procesan al intrépido soldado y buen patricio. Pero por motivos ajenos a su voluntad han impedido que aquella pudiera verificarse. Nada más grato para los corazones generosos que el mostrar su afecto y adhesión al hombre que ha sabido conquistar el amor de los buenos y decididos liberales, por medio de sus esclarecidas acciones de guerra en defensa de la libertad. Por nuestra parte rendimos nuestro humilde homenaje a tan amable señora que tiene la dicha de estar unida a este esforzado general.

Durante este viaje, Carmen tuvo que realizar ciertas gestiones en Manresa dado que, poco después, el ayuntamiento y destacados sectores de la ciudad enviaron a Espartero un memorándum en el que se le solicitaba la concesión de la baronía o marquesado del Bruch a favor de su esposo, Francisco. En 1860, ya viuda, su nieto, Francisco Carsi Ossorio, fue bautizado por el capellán real en la Catedral de la Almudena, teniendo como padrinos a la condesa de Espoz y Mina y al duque de Osuna. Tan sólo unos meses después, su yerno Mariano fallecería tras haber viajado a Cuba por motivos comerciales. Tras el deceso de su esposo, Carmen adoptó una vida más reservada, alejada de la prensa. Al año siguiente, Fanny se dirigió a la condesa de Espoz y Mina, solicitando a su madrina un préstamo de 2.500 reales; en esta misiva se incluían saludos y recuerdos de Carmen hacia la condesa. Nuestra musa fallecería en 1877, a la edad de 73 años, a causa de un reblandecimiento de la médula espinal, siendo sepultada en el sacramental de San Lorenzo.

 

Conclusiones

Con sólo el testimonio de esas cartas no podemos esclarecer la naturaleza de la relación que mantuvieron Carmen y Espronceda. Sin embargo, no creemos que fueran amantes, aunque es innegable que José estaba locamente enamorado de Carmen. La cercanía entre las familias, el hecho de que Carmen fuera la única esperanza para Blanca (la hija de Espronceda), quien vivía sola en una pensión a pesar de su corta edad, la visita de José a Fanny en otra ciudad, o el encargo que hizo para que ella gestionara sus negocios comunes, nos llevan a considerar la existencia de una profunda amistad entre ambos.

¿Cómo se conocieron estos personajes? Entendemos que sólo caben dos posibilidades. La más plausible se derivaría de la mano de su esposo y del escritor Gil y Carrasco, dado que ambos nacieron en el Bierzo, a escasa distancia de quince kilómetros entre ellos, lo que sin duda garantiza su relación y conocimiento mutuo. De este vínculo, se infiere la gran amistad entre Gil y Carrasco y Espronceda.

La segunda posibilidad podría estar relacionada con su faceta liberal, ya que frecuentaban los mismos círculos. Incluso es factible que se conocieran en el extranjero a través del general Mina, dado que sabemos que Espronceda se reunió con él y le sirvió de correo, siendo el esposo de Carmen uno de los más allegados al general.

Juan Antonio Barrio Álvarez
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