Estamos metidos en un buen lío.
La sonrisa inicial, aprieta los labios con inquietud al fijarnos en su acertada mención al aprendizaje de las nuevas inteligencias artificiales; quienes las enseñan y sus mentalidades, parecen entes desaforados.
Preocupante, ante la frivolidad y la estupidez.
La apisonadora negra no es nada neutral, en manos de magnates empedernidos, obstinados y egoístas.
El uso razonable de los recursos, quizá sea capaz de asomar en las extensiones áridas.

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