Los buenos deseos
Pasarán los años pasarán
y esperemos que con nosotros
cada cual andando su camino
pase también por él nuestro corazón
vivo
a muerte
y no temer las fieras
y no coger las flores:
doloridas y las más bellas
lágrimas
de la tierra y su sabia entraña
Qué trauma tanta vida...
Qué trauma tanta vida
tanto cariarse los dientes
de hombres y mujeres enormes
y subir y bajar
escaleras a destajo
con un cepillo en la mano izquierda
y un balde con agua y jabón
en la derecha
como quien se rompe el espinazo
para que la chinga1 no se pudra
demasiado pues
no hay que olvidar
que la humedad acecha los más oscuros rincones
y curte la piel del sentimiento
y la suerte del perdedor
Entre el espanto y la ternura...
Entre el espanto y la ternura
y sin redención ninguna
así nuestro corazón
viejo cacharro
va andando
cazador solitario
en lo más hondo de sí
la colina terca de la vida
Plegaria
Gran Dios
si estás en los cielos
(y yo sé que sí)
líbrame Señor
de la estupidez
y del orín que riega la risita nerviosa del pequeño burgués
(tan contento ¡ay! hasta de su descontento fingido)
sobre el mundo desdichado
y sobre su corazón
lleno de pelos como un jabón
blanco
desinfectante
traído del Éxito2 por las nudosas manos
de la muchacha del servicio
Amén
Carta de despedida
“O cara speranza,
quel giorno sapremo anche noi
che sei la vita e sei il nulla”.
Cesare Pavese
No era off sino reset
El botón que debió haber oprimido.
¿Cómo? ¿No lo había en el sordo instrumental de su carcasa?
Qué falla.
“Demasiado tarde, Talita —dejó escrito en una servilleta
y se fue a dormir—, qué le vamos a hacer.
Por favor disculpa el tiempo perdido
y todas las molestias ocasionadas”.
Canción de amor de Cecilio Cuba
Muchachalinda3
cómo te dijera
Lenin era un cerdo fanático
Yo como Mr. Firmin4 no quiero
la salvación de la patria ni que Cristo
sea nuestro Rey
Esta noche estoy un poco ebrio es verdad
Creo que todavía te amo
pero de alguna forma mi amor
tendré que matarte
Explicaciones no pedidas
Nichts weißt du, mein Bruder, von der Nacht
Thomas Bernhard
La vida
para algunos no es más que una larga lucha
por conquistar una y otra vez
quiero decir por segunda
tercera milésima infinitésima en fin ocasión
aquel amor
cuyo rocío
no tuvo magenta amanecer
que salpicara los tiernos pétalos
del verde capullo en ascuas
de su joven corazón
solitaria flor de invierno que creció a un lado del camino
aguantando desde siempre
el beso didáctico de la tormenta
hurtando su alimento
igual que un hambriento desesperado
Esto no es un poema
Sino más bien las encías de mi espíritu
mirad bien
Un día me tatué en ellas la palabra Catábasis
y desde entonces conozco
los oscuros trabajos
del topo y el gusano
y me alimento de tierra
de sombra y silencio
y muerdo más fuerte
y el hambre —cómo no—
con más ganas se ceba en mis entrañas
- Poemas de Camilo Sánchez - viernes 19 de diciembre de 2025
Notas
- Chinga: modismo colombiano, procedente del parlache o argot hablado en las barriadas populares de Medellín, extendido básicamente por todo el interior del país; significa “niño” y se aplica especialmente a los niños y adolescentes pertenecientes a familias pobres.
- Cadena de supermercados.
- Tal como está escrito, sin espacio: un solo vocablo.
- Cf. Malcolm Lowry, Bajo el volcán.


