El genio
Mi abuela dice
que soy un genio.
De esos
que aparecen al frotar
botellas de cerveza avinagrada.
Si fuera cierto
me pediría tres deseos:
desaparecer,
desaparecer,
desaparecer.
Sol en la pared
El foco ilumina
la habitación sin ventanas.
Apagarlo enciende
grietas de sol
que insisten
en abrir la puerta.
El resorte
Un resorte
recogido del suelo
me diste un día.
Resonaba
con mi alma,
tambaleándose.
Rebotaba,
como las palabras
en tu sien.
Aún lo conservo
para que duela
cuando lo aprieto
y vuelve a su forma.
Pues yo
ya no puedo volver.
Navegación al error
La brújula apunta
al epicentro de tu falla.
Marca con precisión
la latitud y la longitud,
desplazadas al meridiano.
En la bitácora
se anota la sonda
y, anclada a la deriva,
resiste la marejada
de tu decepción.
La silla
Hubo un hombre
y su silla que vio
hasta lo innombrable.
Sabía de las noches
en que buscaba ebrio,
entre libros, páginas
celestes y rosadas.
De las siestas largas,
de plomo o de fruta,
cuando el día ya
no podía más con él.
Desconocía la gravedad
que arrastraba al hombre
lejos de sí misma.
No sabía del mundo
que se lo robaba.
No soportó más.
Y con sus vigas
de lata lo envolvió,
abrazándolo al final,
sin dejarlo escapar
nunca más.
- Cinco poemas de Matías Reyes - miércoles 6 de mayo de 2026


