Por estas calles
Hoy voy a andar por estas calles
como si ya fuera un posible fantasma
que sólo siente la brisa y el perfume silvestre
de una tarde de abril, una lánguida tarde
en que a lo lejos suena el golpe de las batutas
de una banda de niños, que parecen
tocar al paso de la muerte.
Hoy voy a caminar por una interminable calle
que muchas otras veces he caminado y caminamos
persiguiendo la mariposa de la nada que revoloteaba
en las amarillas flores de romerillo
pintadas en la corona de la yerba,
pintadas en los confines del horizonte.
Qué específica es la palabra muerte
sobre todo cuando logra traspasar las puertas,
las ventanas, las paredes y los recuerdos.
La sombra de los almácigos
La sombra de los almácigos se ha quedado
en los oscuros y redondos ojos de los pájaros,
en el recuerdo sin límites de la tierra
y en la osamenta de los animales muertos,
cuando la luna se reflejaba sobre las ramas serenas
en las noches sin viento, en las noches desoladas
sin soledad ni amor.
La sombra de los almácigos fue en un tiempo
el reino donde jugaban los niños,
donde el lenguaje deformado de la infancia
era como la propia naturaleza, como la propia yerba
que algún día renacerá sobre mí.
Puede que nunca más
Puede que nunca más encuentre una imagen
como la de aquellas tardes,
como aquellas que a través de la ventana aparecían.
Puede que nunca más tengan sentido ni las campanas
ni los parques con sus escenas de romance.
Puede que tampoco no descienda más la luna
por la escalera, ni la música de la primavera ataviada de jardines.
Puede que las flores artificiales se conviertan en el artificial recuerdo
en el huerto de la muerte de los artificiales corazones.
Un retrato de Rilke leyendo junto al lago Lemán
Que real ese retrato de Rilke
parece convencer al convencimiento.
A su alrededor todo parece ser la eternidad
como si él tiempo fuera sólo una hoja cayendo de un árbol,
una simple huella en la tierra.
En él se reconoce el definitivo abismo
sin rostros de ninguna memoria.
Qué sucesivo puede ser todo en las páginas de un libro
el delirio de alguien que ve la vida como un espejo.
El mágico mapa de las palabras similar a un instante
donde la alegría y la tristeza se encuentran,
lo demás es esa imagen de un hombre leyendo
capaz de explicar la soledad.
La casa de mi abuela
Con los retratos de vivos y de muertos en las paredes,
con los muebles antiguos pintados de azul claro
y un gato siamés que vivió toda su vida en un sofá.
Con una pequeña mesa en una esquina
donde siempre había una pipa, un sombrero negro
y un libro de El Padrino que eran de mi abuelo.
Con sus imágenes de santos en los que comenzaba la católica fe,
con el viejo espejo reflejando siempre el rostro del fantasma de la nostalgia.
Con las paredes antiguas, muy antiguas, era la casa de mi abuela,
con el techo que parecía estar vivo porque era de madera y tejas
y en él las estrellas se encontraban,
y en la mañana se posaban palomas de niebla.
Con la cama con sábanas meticulosamente tejidas
con hilos más finos que el humo enlazados a dos largas agujas.
Así era la casa de mi abuela que se disolvió en unos días sin regreso
como una anciana que desaparece en la penumbra.
Amanecer en el campo
En el campo existe otra manera de amanecer.
Las hojas de los árboles tienen el perfume de increíbles historias,
el paisaje tiene la certeza descrita en un verso de Emily Dickinson
cuando, en otro tiempo, otra época describía
a una mariposa, una abeja, una flor o el jardín.
En el campo el verde corazón del amanecer se hincha de libertad
donde alguna vez soñamos con el intento de ir a increíbles lugares,
y la desolación oscura de los ojos de los pájaros
son como dos fragmentos redondos de negro espejo roto
donde se mira la muerte.
En el campo, existe otra manera de nombrar el amanecer
cuando entre paredes de tablas deterioradas
el humo del fogón de leña asoma su rostro como un fantasma
entre el aroma del café y del tabaco.
El amanecer en el campo es un poema
en el cual se define la inocencia vestida de yerba fresca
salpicada de diminutos corazones de rocío.
- Poemas de Bárbara Fernández Barrera - miércoles 23 de septiembre de 2026


