Yo tengo una palabra en la garganta
Quiero pasar entre la tarde y tus ojos
Carmen Conde
Yo tengo una palabra en la garganta
que me arde y me consume
es un fuego, un golpe mortal
de intensa luz que me desarma.
Tiene una forma verdadera y
pies alados...
Camina entre las horas, las sílabas,
el abecedario y los puntos suspensivos.
Yo tengo una palabra en la garganta
viva, bella, imaginada,
que vuela entre el placer,
la realidad, el deseo y la esperanza.
Es el tesoro de este tiempo apasionado,
abro los ojos
le pregunto su secreto
en esa pluma que no duerme
y que habla siempre con el mar.
Quiero saber si sus besos se sorprenden
en el paisaje infinito de la vida.
Yo tengo una palabra en la garganta.

Selva lírica
Mónica López Bordón
Poesía
Editorial Neopàtria
Valencia (España), 2016
ISBN: 978-84-16833-21-4
65 páginas
Sólo tu corazón
Sólo tu corazón en el beso,
en los labios sedientos
aguardando sin temblor
el relámpago.
Sólo tu corazón en el deseo
de nuestra pasión tan acostumbrada.
Sólo tu corazón
en el invencible espejo del alma.
Bajo la lluvia ajena
Cuando el amor estalla
entre la oscuridad y la luz
es cuando, sin darte cuenta,
te das cuenta:
el pasado quedó atrás.
Sabemos que el amor ha crecido
cuando cruzamos por la ciudad
y la mañana nos mira
desde todos sus rincones.
Abrimos las ventanas
de una habitación vacía de soledades,
detenida en la alegre juventud,
en la latitud de la noche
alcanzada bajo cualquier estrella
como esa lluvia ajena, esas nubes
o esa tarde, entre tantas tardes,
llenas de esplendor.
Entonces, el amor estalla.
En el papel amanece una palabra
Aquel día inventamos de nuevo la mirada.
El siguiente amanecer
nos reconcilió sin nostalgia,
desapareció el peso del corazón
mientras caminábamos
buscando los colores de la primavera.
Todo aquello nos parecía grande
y pequeño a la vez,
no llegábamos a divisar el horizonte
en nuestras realidades.
En medio de aquella inmensa ternura,
llena de aire puro,
apareció un papel en blanco,
en él inventamos mil palabras
entrelazadas con nuestra piel.
Los besos no son para la muerte
Me entregó en su mirada el alma
Jules Laforgue
Pienso en la muerte,
en la tentación de su voz
y en sus fríos labios
dibujando aquella primera soledad
ya olvidada en los ecos del silencio.
Quedé atrapada en su cueva
durante un instante interminable
donde suplicaba conocer
el espacio de poder existir.
Al abrir los ojos
vi que ella pasaba lentamente.
Me entregó en su mirada el alma
y me dejó a este lado de la vida
acariciando los cálidos labios
de la noche al despertar.
El recuerdo desnudo de aquel tiempo
Quiso hablar en este verso,
en cuerpo y alma,
deletreando con las estrellas
el recuerdo desnudo de aquel tiempo.
Fue un impulso
en un atardecer del verano,
con la quietud del silencio,
el rumor de las manos,
la más pura poesía.
En su delicioso mundo,
rodeada de flores
y sin nostalgia,
escribió la clamorosa desnudez
de la vida en una escena invisible,
la verdad, la verdadera palabra.
Alguien había ordenado las rosas de su jardín.
Había aprendido a vivir.
- Selva lírica, de Mónica López Bordón
(selección) - lunes 12 de octubre de 2026


