
Que la lectura sea ponderada por muchos como la mejor forma de vivir aventuras, entrar en mundos maravillosos, adquirir nuevos conocimientos, es de aceptación universal.
Que existan la biblioterapia y la literapia, eso es nuevo para muchos, pero que muchas individuos dediquen parte de su tiempo a leer para personas que están hospitalizadas, eso ya es otro mundo.
Recién empieza en la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, de Cali (Colombia), un curso cuyo director es José Luis Giraldo. Charlé con él para conocer más sobre el programa que cada vez atrae a más personas.
¿Qué es La Lectura Cura?
Es un programa donde se mueven emociones. Es un programa biblioterapéutico con el que tenemos la oportunidad de impactar al ser humano desde lo más profundo de su sentir y de su pensar.
La Lectura Cura es una herramienta que transforma vidas y tiende a llevar los libros no sólo a los pacientes, porque muchas personas piensan que este programa solamente se realiza en los hospitales, pero La Lectura Cura, va para uno mismo, para el hogar, para los amigos, para los familiares, para casetas comunales, para chicos que están en alto riesgo. Ahí podemos hablar de cómo generar biblioterapia preventiva, biblioterapia correctiva, biblioterapia para el desarrollo.
La lectura nos brinda esa clase de horizontes que no podemos ver, o no nos lo permiten, los velos rígidos curriculares que muchas veces nos han puesto sobre los ojos.
¿Cuánto lleva el programa y cómo se hace la selección para quienes quieren participar en él?
El programa lleva veinte años de estar funcionando al servicio de la comunidad vallecaucana. Lo que se hace es convocatorias abiertas para personas de todas las clases y de cualquier profesión. Eso es lo que hace a La Lectura Cura un programa multidiverso, pluriétnico, multicultural, es decir, nos involucramos con el arraigo cultural de la comunidad caleña para sacar adelante el programa.
¿Para qué promover la lectura si lo que se pregona es que la gente no lee?
Ahí es donde tenemos que entender que los famosos índices de lectura a nivel nacional se realizan teniendo en cuenta los best-sellers o la literatura universal, pero resulta que hay gente que lee muchas otras temáticas. Entonces, no se puede sesgar esa clase de lector. Por eso he hablado de las clases de lectores que hay. Lo significativo, precisamente, de ese sesgo, es que empieza a apartar y a castrar esas posibilidades imaginativas, culturales, sociales. La gente se siente apartada de los procesos óptimos de lectura.
Entonces, es importante entender que el literato, por más que esté formado como literato y que sus libros sean best-sellers, tiene que acercar más a las juventudes, a los niños, a la sociedad en general, a que puedan disfrutar de esa clase de lecturas de una forma más amable.
¿Cuando se termina el curso qué rumbo toman quienes lo hicieron?
Cuando se termina el curso y se entrega la certificación, empezamos a visitar los hospitales que lo solicitan, las clínicas, los pabellones infantiles, los pediátricos, las fundaciones. Gracias a un convenio vamos a estar funcionando en los 53 hospitales que tiene el Valle del Cauca y también en las 72 bibliotecas.
¿Qué soporte económico tiene el programa?
El soporte se obtiene gracias a la ordenanza 453 y la Secretaría de Cultura Departamental, la Biblioteca Departamental, la Secretaría de Educación Departamental y las TIC nos aportan, por medio de sus programas y mediante los programas de la misma biblioteca, los aportes económicos para que podamos llegar a estos sitios.
Dentro del Plan Territorial tenemos como objetivo dotar a las 72 bibliotecas públicas y a los 53 hospitales con las maletas biblioterapéuticas.
¿Para usted qué es lo mejor de leer?
Que abre horizontes inconmensurables, no solamente en la imaginación, sino en el corazón.
¿Cuál es el libro que siempre relee?
Hay un libro que me marcó y que se llama La elección, de Og Mandino. Me marcó porque habla de la vida de un personaje que fue muy rico y que apostó por devolverle una mirada a su familia, pues sus hijos ya estaban grandes y se había perdido toda su infancia. Empezó un proceso de decadencia económica, pero encontró un auge espiritual, y gracias a ese libro se volvió famosísimo. Yo siempre soñé en estar en un escenario similar y ese libro me marcó tanto que tuve la posibilidad de escribir mi libro Caminando entre sombras: más allá del dolor, y estar en un escenario como ocurrió el día del lanzamiento de mi libro.
Dicen que quien lee mucho, termina escribiendo. ¿Usted lo cree así?
La idea de nosotros, del gremio de la promoción de la lectura, es que el promotor no solamente se quede en la animación hacia la lectura. Debe ser una persona que trascienda hacia la escritura, y eso es lo que estamos tratando de impulsar.
¿Cómo transforma la lectura la vida de las personas que llegan al programa La Lectura Cura?
Muchas veces las personas llegan con un pensamiento que se pregunta cuál es la importancia de estar en el programa. Porque nos dicen que la lectura es importante y que transforma vidas, y a medida que vamos adentrándonos en el proceso formativo la gente empieza a entender que primero hay que transformarse a sí mismo para poder transformar a los demás.
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