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Las obsesiones de Patricio Pron

miércoles 9 de septiembre de 2015
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Para nadie es novedad afirmar que la narrativa argentina es una de las más potentes en América Latina. Basta nombrar autores como Borges, Bioy Casares, Marechal, Macedonio Fernández, Sábato, Arlt, Cortázar, Puig o Piglia, hasta los más recientes, como Gonzalo Garcés, Fresán, Juan Forn, Saccomanno, Aira y tantos otros.

Patricio Pron (1975) pasa a fortalecer esta lista de celebridades. Sin cumplir aún los cuarenta años, ya ha publicado cinco libros de cuentos y seis novelas, ejercido la crítica literaria en diversos medios internacionales y obtenido premios literarios muy significativos. Pron es doctor en filología románica por la Universidad Georg-August de Gottingen y actualmente está radicado en España.

Su nuevo libro de relatos, La vida interior de las plantas de interior (Mondadori, 2013), confirma la enorme madurez que ha adquirido en cada nueva obra publicada. Este libro está compuesto por trece cuentos de diversa extensión y un estilo muy personal que le otorga unidad al conjunto. En estos relatos preferentemente se busca la fragmentación de la anécdota, como si el autor se sintiera más cómodo narrando desde esa aparente inconexión de los hechos, forzando al lector a reconstruir esos espacios vacíos y conectarlos con esas situaciones que parecieran no corresponder a la historia inicial que, a la larga, constituyen varias historias simultáneas en un mismo texto.

Un caso evidente es el primer cuento del libro, “El cerco”, donde el autor nos presenta varias escenas discontinuas que transcurren el mismo día en diferentes espacios físicos. Fragmentos unidos sólo por una fecha y un día determinado en el calendario, pero que el narrador nos reitera una y otra vez que “eso no tiene ninguna importancia”.

En estos relatos preferentemente se busca la fragmentación de la anécdota, como si el autor se sintiera más cómodo narrando desde esa aparente inconexión de los hechos.

Algo parecido acontece en “Como una cabeza enloquecida vaciada de su contenido”. Acá Pron emplea un elaborado trabajo de reconstrucción de una historia colectiva contada desde un presente incierto que se remonta hacia un pasado de cincuenta millones de años. Nuevamente, mediante el empleo del fragmentarismo narrativo, logra enlazar cada suceso con el anterior, recurriendo al recuerdo de un objeto, en este caso de una peluca de plástico, que pasa por diversos propietarios hasta transformarse en desecho en el océano. Cuento que hay que releer para comprender a cabalidad y no experimentar la confusión anecdótica.

“Un jodido día perfecto sobre la tierra” trata de un tema que no es original en la literatura. Ironizar sobre los concursos literarios y el papel que cumplen los jurados. Las conclusiones son siempre las mismas. Pero este texto sobresale por el tono convincente que adquiere el personaje, sustentado por un desenlace ambiguo que le brinda un misterio agregado a un texto tradicional. En cambio en “La explicación” se relata un accidente de tránsito que da pie para que el narrador realice una infinidad de suposiciones que no conducen a esclarecer el hecho, sino a ocultarlo y engañar y confundir al lector. Juego de planos que reitera en varios relatos del libro.

El humor también está presente en “Cincuenta y cuatro veces”, en donde la voz narrativa está presente en el monólogo de un perro de Picasso que se jacta de haber sido modelo del pintor en cincuenta y cuatro cuadros. Pero Pron gusta en hurgar en seres abandonados, golpeados por una sociedad que los rechaza y vulnera. El cuento “El nuevo orden de la última lluvia” es uno de ellos. Se relata la dura subsistencia de una joven norteamericana en Bélgica y las degradantes experiencias por las que debe pasar. En este trabajo se evidencia con mayor fuerza la influencia de Bolaño en su escritura, que está presente en varios textos del conjunto.

Pron posee una imaginación bastante exuberante, manifiesta en la variedad temática y en sus personajes poco convencionales. Sabe vislumbrar el horror contemporáneo. Sus personajes viven acosados por sus propios demonios, sin entrever una salida. La buena escritura no decae, constituyendo una de las virtudes de este autor.

El ambiente cosmopolita de estas historias —a decir de Cortázar— viene del carácter argentino que se expresa en que “viven añorando la cultura europea y nunca dejan de ser hombres de dos mundos”. En efecto, la mayoría de estos relatos están ambientados en países europeos. Hay que recordar que Patricio Pron ha escrito gran parte de su obra radicado en Europa. Pero esta eventualidad no es primordial para el desarrollo de las anécdotas, sino las consecuencias que éstas producen en la subjetividad de los personajes, sean argentinos o de cualquier nacionalidad. El extrañamiento es interior, la angustia es más metafísica que física. Son seres que viven atrapados en sus propias incertezas. Personajes obsesivos como esa dependiente de una florería que se enamora de un cliente y elabora toda una suerte de relación imaginaria. O el actor porno que se contagia de sida y huye a Brasil sin tener claro su destino. Todos seres atrapados en sus propias contradicciones. Conjunto de pequeños dramas enlazados por un solo concepto: la soledad.

Ramiro Rivas
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